Los tiempos han cambiado. Si la mirada recorre los años desde el principio del siglo XXI hasta hoy, la conclusión es la existencia de un nuevo escenario político, económico, sociocultural. Ese contexto, explica el escritor Edel Morales, coincide con el del Premio Pensar a contracorriente, que en este 2017 está convocando a su decimoquinta edición. En un momento otro, pero igualmente significativo para la discusión intelectual antihegemónica, dice el también vicepresidente del Instituto Cubano del Libro en conferencia de prensa en el Centro Dulce María Loynaz, un certamen como este “revela su importancia dentro de ese diálogo de ideas”.


Imagen usada por La Jiribilla para la cuarta edición del Premio.
Septiembre de 2006. Ilustración: Darién
 

El Ministerio de Cultura de Cuba, el Instituto Cubano del Libro, la Red en Defensa de la Humanidad y la Editorial Nuevo Milenio impulsan este concurso. El jurado tiene a su cargo, además, la deliberación en torno al Premio Especial Una especie en peligro, más enfocado en la preocupación ecológica. De acuerdo con la convocatoria, para el mismo, en su sexta edición, se seleccionarán textos sobre “propuestas concretas de alternativas anticapitalistas de desarrollo en armonía con la naturaleza”.

Hasta el 30 de diciembre de este año se recibirán trabajos que analicen “problemas acuciantes del mundo contemporáneo”. Es ello lo que mantiene vigente el Pensar a contracorriente, y el hecho de que sus resultados se compendien en formato digital e impreso, como camino de amplificación de ese debate, según refirió Juan Rodríguez, presidente del Instituto Cubano del Libro.

El concurso propicia el acercamiento de intelectuales de izquierda desde la propia conformación del jurado. Al hacer un recuento de ediciones anteriores, Hermes Moreno, director de la editorial Nuevo Milenio, mencionó nombres como Emir Sader, Atilio Borón, Immanuel Wallerstein, Fernando Martínez Heredia, Belén Gopegui, Samir Amin y otros y otras que, validados por su contribución teórica, se han encargado de evaluar a quienes participan. Desde aquella primera edición en la que resultara ganador el texto La Revolución del futuro, del cubano Jesús Arboleya, el concurso ha tenido como rasgo una amplitud temática, a tono con las discusiones del pensamiento emancipatorio y las formas de producción y reproducción de la vida en escenarios disímiles.

Para Cuba también ha representado una actualización de los análisis en torno a la realidad nacional, como muestran estos ensayos que han sido parte de los premios de Pensar a contracorriente: Fresas (no tan) silvestres. El gay en el cine cubano, de Frank Padrón Nodarse; Cuba: algunos desafíos del color, de Esteban Morales Domínguez; A la sombra de una pedagogía liberadora; los desafíos de la izquierda latinoamericana a propósito de un ensayo de Pablo Freire, de Yoel Cordoví Núñez; Aproximaciones a las peculiaridades del vestuario en la juventud cubana y su relación con la táctica del Caballo de Troya, de Marta Oneida Pérez Cortés.


Imagen usada por La Jiribilla para la quinta edición del Premio.
Marzo de 2008
 

Para Edel Morales, al responder una pregunta de La Jiribilla, la historia del concurso y su repercusión lo hacen más necesario hoy, en un momento de cambios no solo a nivel internacional, sino también en Cuba. El escritor resaltó del escenario actual “una crisis de magnitud global, caracterizada por la emergencia de otros sujetos en la geopolítica internacional; el reposicionamiento de una derecha extrema en el gobierno de los Estados Unidos”.

Quienes han leído los textos de Pensar a contracorriente podrían afirmar que ha sido también a través de un espacio como el concurso que se ha podido sistematizar la experiencia de gobiernos y movimientos sociales en el área. Ha constituido un lugar de convergencia de ideas liberadoras.

La decimoquinta edición del Premio Pensar a Contracorriente y la sexta del Premio Especial Una especie en peligro, dedicadas al 90 aniversario del natalicio de Ernesto Che Guevara, aguardan por el pensamiento crítico emergente. Si el fervor de los movimientos sociales y la Revolución Bolivariana, así como otros procesos, llevaron a su surgimiento, las nuevas crisis políticas, la entronización del mercado y otras problemáticas colocan nuevos desafíos. Las preguntas siguen girando en torno a las propuestas emancipatorias. De ahí que abordarlas conlleve a refundar, a resignificar el debate a contracorriente en un escenario que, en medio de cambios, sigue precisando la transformación social y la participación de los intelectuales.