En Venecia, Italia, fue abierta al público el pasado sábado 13 de mayo 2017, la 57a edición de la emblemática Bienal de esa ciudad, Exposición Internacional de Arte Contemporáneo reconocida entre las más antiguas, importantes y prestigiosas del mundo. Esta plataforma promocional representa desde 1895 una ventana abierta al Arte Contemporáneo, permitiendo a los artistas de diferentes nacionalidades y generaciones exhibir sus obras y mostrarse al mundo, participando a la vez de un clima de humanidad y fraternidad universal, ajeno a prejuicios, fronteras y barreras de cualquier orden. El lema de esta 57a edición es Viva Arte Viva y participan 86 naciones y 120 artistas individuales.


Palacio Loredan, sede de la muestra cubana en la 57 Bienal de Venecia. Foto: Internet


Cuba presenta una delegación de 14 artistas, encabezada por el comisario Jorge Fernández Torres, director del Museo Nacional de Bellas Artes, y el curador José Manuel Noceda Fernández. La muestra nacional, titulada Tiempo de la intuición, está emplazada en un antiguo inmueble conocido como Palacio Loredan; sede, desde 1838, del Instituto Veneciano de Ciencias, Letras y Artes. El edificio se ubica en la zona céntrica de la ciudad, a unos pasos de la Plaza de San Marcos. Ocupando ambos pisos del recinto, la muestra isleña se despliega por estancias y bibliotecas con espectaculares pisos y techos de madera al mejor estilo veneciano, e incluye obras de Abel Barroso, Iván Capote, Roberto Diago, Roberto Fabelo, José Manuel Fors, Aimée García, Reynier Leyva Novo, René Peña, Wilfredo Prieto, Mabel Poblet, Carlos Martiel, Meira Marrero & José Ángel Toirac, José E. Yaque y Esterio Segura.

Según palabras del curador, José Manuel Noceda Fernández, la adopción del título de la muestra alude al imaginario de Alejo Carpentier, quien expresara, en 1961, una peculiar visión del concepto de temporalidad en América Latina y el Caribe. Según el destacado novelista y ensayista cubano, es esa región del mundo coexisten simultáneamente tres realidades de lo temporal: el tiempo del pasado, o tiempo de la memoria; el presente, o de la visión; y el futuro, o tiempo de la espera. El tiempo elegido para esta muestra viene a ser el presente, tiempo de la visión o de la intuición, donde los artistas presentan su propia interpretación del hoy por hoy en Cuba. Mezclando temáticas sociales, intimistas y raciales, con poéticas de género y expresiones de fe y espiritualidad, este grupo de muy reconocidos artistas traduce cada una de estas problemáticas en caminos posibles para la reflexión sobre la relación entre historia y vida cotidiana, donde el contexto y el compromiso devienen aspectos claves para repensar y resemantizar la realidad que se pretende representar en cada caso.

Los artistas, por su parte, están encantados de exhibir su arte en este contexto de relevancia internacional, en representación de su país. La delegación cubana llegó a Venecia el domingo 7 de mayo, acompañada de un equipo de montaje muy eficiente, que supo armar las instalaciones artísticas en muy poco tiempo y en armonía con los requerimientos arquitectónico de Palacio Loredan. La inauguración de la muestra ocurrió el pasado viernes 12 de mayo, en el jardín del Instituto, frente al Canal Grande de Venecia, paralelamente con un emotivo y lacerante performance del habanero Carlos Martiel, quien trato el tema de la emigración africana en nuestros días y su incontable estela de muertos en el Mar Mediterráneo.

El comisario Jorge A. Fernández Torres precisó que este año la presencia del arte cubano en la Bienal es muy importante, en tanto más numerosa y que ocupa un espacio más amplio que a su vez se expresa en una mayor diversidad en términos de procesos, medios y poéticas. Es imprescindible reconocer ‒agregó Fernández‒, el gran esfuerzo que hace el Estado Cubano por concretar un proyecto como este, a través de su Consejo Nacional de Artes Plásticas y con el debido respaldo del Ministerio de Cultura. Fernández destacó también el excelente trabajo curatorial de Noceda, que hace honores al aniversario 65 de la primera participación del arte cubano en Venecia, en el año 1952; fecha en la cual participaron igualmente 14 artistas. De ahí la importancia de esta delegación, que convierte al año 2017 en un momento muy significativo para la historia de la producción visual cubana, marcado especialmente por la nutrida participación en esta 57 edición de la Bienal de Venecia.