Es la hora, termina la clase.
En la pizarra quedan nombres
que tuvieron sentido,
palabras ya sin objeto:
Neruda, dialéctica, amor.

Y es nuevamente la hora. Pero en la “pizarra” queda el nombre de Puértolas, que una vez escribió esos versos. Queda su nombre recordando que ha muerto, que tuvo sentido, que ciertamente ya no tiene “objeto”, pero que sigue estando ahí, en una “pizarra” que no debe ser borrada.

Crítico e historiador de la literatura española, contestario, arrojado, analista… a Julio Rodríguez Puértolas (1936) se le recuerda, entre otras “gestas”, por haber contribuido a la desmitificación de la historia de España y de su literatura. Junto a Carlos Blanco Aguinaga e Iris M. Zavala escribió el célebre Historia social de la literatura española, manual que le trajo no pocos contratiempos desde su publicación en 1978 y su posterior reedición en el 82, el 83 y el 2000, entre ellos haber sido calificado de estalinista, inquisidor, ignorante y vulgar marxista.


Julio Rodríguez Puértolas (1936-2017). Foto: blogs.publico.es

 

Nada más alejado de la verdad. Tras concluir su tesis doctoral y un lectorado en Inglaterra, Puértolas fue profesor de literatura en varias universidades norteamericanas, llegando a convertirse en el catedrático más joven de la Universidad de California, en Los Ángeles.

A su regreso en España, y con la idea de que la literatura no es sino una rama de la historia —como él mismo afirmaba–, incorporó una perspectiva histórica a los estudios hispánicos y releyó clásicos de ese país como El Cid, Fortunata y Jacinta, El Quijote y La Celestina, reivindicando el ejercicio de una crítica literaria realista. En sus palabras: se trataba de comprender “cada texto en sí, en su relación con otros textos, y en la relación de todos ellos con las ideologías y cambiantes estructuras sociales en que se originan”.

“Solo desde esta perspectiva dialéctica —decía—, contra todo positivismo y contra toda visión idealista de la historia, ha de ser posible una verdadera historia de la literatura, una crítica literaria realista”.

Puértolas desenmascaró, además, a los intelectuales orgánicos del franquismo en textos como Historia de la literatura fascista española, considerado el estudio más exhaustivo de los dedicados a historiar la literatura escrita a favor de ese régimen.

A unos días de su muerte, investigadores, periodistas, escritores… de todo el mundo lamentan su ausencia, como el historiador del Arte Jesús Espino Nuño que, en carta al desaparecido estudioso comentó:

“Nos cuesta asimilar que ya no estés entre nosotros. La noticia de tu fallecimiento ha caído como una bomba en Akal, tu editorial desde hace tantos años, desde que publicaste la Historia de la literatura fascista (que sigue levantando ampollas).

“(…) Conocerte ha sido uno de esos escasos privilegios que de vez en cuando nos concede la vida. Tu ausencia duele, me pone un nudo en la garganta que me cuesta controlar, pero no hay vacío, porque nada ni nadie podrá borrar una huella, la tuya (…)”.

Aun sin la exención de haberle conocido, el equipo de esta publicación se suma a sus palabras y a las de sus discípulos que, como David Becerra Mayor (Université catholique de Louvain-la-Neuve), recuerdan: “sabemos que no existe el cielo, pero sí la memoria. Y allí vivirás siempre entre nosotros”.