Foto: Racso Morejón
 

Los escritores chinos ya no estaban cuando se habló de la literatura de su país en la Sala Villena de la UNEAC. El encuentro con ellos sucedió el día inaugural de la Feria del Libro de La Habana. Después, aunque estuviese programado, tener un nuevo diálogo resultó difícil. Su presencia fue relativamente efímera y todavía quedó el misterio del puente brumoso entre Cuba y la literatura china contemporánea. Pero, en realidad, “por qué se conoce poco sobre las letras del gigante asiático” es una pregunta que ha surgido en otras zonas de América Latina, y no solo en torno a la actual creación, sino también a la más antigua.

En general tenemos poca información sobre China, tanto acerca de la creación clásica como la contemporánea. Esto no ha circulado entre nosotros y es una deficiencia porque su cultura es una de las más antiguas de la humanidad. En Cuba no se ha publicado El libro de los Cantos; no hay una edición de El libro de los Cambios. De este texto hice una versión al español, a partir de una traducción al inglés que se realizara en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Tengo entendido que la Casa de Arte y Tradiciones de China va a iniciar una editorial donde parece que se publicará. Pero nos falta mucha información. De lo más actual prácticamente no hay nada.

Las palabras son del poeta Rolando López del Amo, quien fuera también embajador cubano en el país asiático. Durante el foro de escritores realizado en la UNEAC ofreció una panorámica sobre el devenir del testimonio escrito en China, marcado por las dinastías y diferentes escuelas filosóficas como el taoísmo, en la que destacan Lao Tse y Chuang Tse, y el confucionismo.

“Los chinos consideran que su literatura empieza a modernizarse a partir del contacto con lo occidental”, dijo. En su explicación mencionó cómo después de la Revolución Burguesa y hacia principios del siglo XX comienza la entrada de literatura extranjera que influirá a la nueva generación de escritores en un período creativo que llega hasta el establecimiento de la República China en 1949. Otro momento importante en la afluencia literaria siguió a las políticas económicas de finales de los 70. Desde entonces “la nación ha evolucionado mucho, y a partir de sus propias raíces hay una visión contemporánea de las cosas”.

De los 80 en adelante, el renacimiento de la literatura china ha sido adentro, pero también fuera del país. Sin embargo, más allá de esa dispersión —y riqueza— creativa y de visiones asentada en diferentes lugares del mundo, ha sido la traducción al español, en el caso de América Latina, lo que más ha golpeado el encuentro con estas obras.

“Ahora, a partir de la Feria, es que vamos a empezar a recibir lo que ellos han traducido al español, al inglés o a lenguas en que podamos manejarnos”, refirió Rolando, una vez que se ha conocido de convenios entre Cuba y China para el intercambio literario, y agregó: “Pero, además, la cantidad de muchachos que se están preparando en lengua china dará un fruto dentro de algunos años”.
 

La literatura china contemporánea se ha adentrado en los cambios vividos en el país desde
finales de los setenta. Foto: Internet.
 

En esta edición de la Feria fue presentado Diario de un loco, de Lu Xun, que Mercedes Crespo, otra conocedora de la cultura asiática, autora de varios libros que se sumergen en leyendas y tradiciones de esos países, describió como una crítica al feudalismo y la servidumbre. Cuentos de la dinastía Tang y El inmortal desterrado, también tuvieron su espacio en estos días; con este último título se vuelve a traer a Li Po (701-762 d.C) al público cubano, un escritor que imantó al mexicano Octavio Paz.

Sobre la creación actual, Teléfono móvil sigue siendo el único acercamiento desde Cuba. Aunque, teniendo en cuenta la relación existente entre literatura, cine y otros medios de difusión en la China de hoy, la muestra que desde el Multicine Infanta ha proyectado películas como Tótem Lobo, basada en la novela de Jiang Rong, es otra puerta de entrada a esta creación.

Si bien prácticamente las letras chinas de ahora conforman un desierto entre nosotros,  “no hay manera de evitar el encuentro con su cultura”, ha dicho Víctor Fowler. Varios de los escritores reunidos durante el conversatorio argumentaron desde sus experiencias personales y libros esa certeza. Ello, y el rescate que Fowler hizo de la presencia filosófica de China en los conceptos literarios de José Lezama Lima, inspiran a cruzar ese desdibujado puente para ir poblándonos poco a poco con lo que escriben estos autores asiáticos sobre su contemporaneidad.