El 23 de diciembre de 2016, a las 11:00 de la mañana, en la Sala Villena de la UNEAC, se produjo el esperado estreno del documental Richard trajo su flauta, del cineasta cubano Miguel Torres que auspiciara la Productora Octavio Cortázar de la institución.
 
documental Richard trajo su flauta del cineasta cubano Miguel Torres
Foto: Internet
 

Un público diverso colmaba la sala y, entre antiguos fanáticos del flautista afamado y querido, se encontraban testimoniantes del documental así como familiares, amigos e importantes personalidades de la cultura cubana tales como Miguel Barnet, Pedro de la Hoz, Rosalía Arnáez, entre otros.
Al final de la proyección, Gladys Egües Cantero, hija de Richard, en nombre de sus hermanos Rember, Ricardito, Manuel y demás familiares presentes, agradeció tanto a la Productora como a la UNEAC el bello gesto de haber preservado la memoria de su padre a través de un documental que se acerca a las esencias de la expresión de un mago del instrumento con un toque de gracia y una innegable necesidad de hacer buen arte.
Yo muchas veces quise saber qué era la música y fue Richard Egües quien supo darme la mejor de las respuestas con el sonido único de su flauta y su cercanía familiar. Quienes lo hemos esperado siempre en cualquier parte, a cualquier hora, conocemos su lento andar por las ciudades grandes y pequeñas, un andar que es diferente a la rapidez, a la velocidad del sonido.
Conocer a Richard o haberlo escuchado tocar su flauta legendaria, siempre en su casa, es haber conocido la felicidad en pleno corazón de Los Sitios. Haberlo visto afinando un piano como pocos saben hacerlo en esta ciudad fue una experiencia que aún hoy carece de nombre hasta tal punto que me sirvió para comprobar las razones del largo poema que le da nombre a uno de mis libros más conocidos. Así lo pueden confirmar sus contemporáneos más legítimos que son dos temas inolvidables tales como: El bodeguero y El Chachachá de La Cantina.

Han transcurrido mucho más de cuarenta y cinco años y es un tremendo privilegio tenerlo con nosotros esta mañana, traído hasta aquí por el lente sagaz de Miguel Torres en compañía de sus hijos, en especial Gladys, hija y madre a la vez, hija y madre de todos sus seres queridos. Sin duda alguna, nos acompaña Richard con su flauta pícara y eterna, sonando sobre los cielos y los muros de este antiguo palacio para bendecir aquel primer encuentro, aquella primera vez en que escuché algo parecido a los aires de un reino recobrado por nosotros gracias a él porque Richard, como en la fábula conocida, trae su flauta y todos echamos a correr detrás de su sonido en busca de nosotros mismos.

Estas palabras quieren agradecérselo del modo más sentido, a su flauta y al lente fiel de Miguel Torres.