1ro de julio de 2018 en la ciudad de Santiago de Cuba, y propio del inicio del verano, la urbe vivió una ebullición humana, que reverenció el calor típico de este oriental terruño. Seis de la tarde y en un tramo de la céntrica avenida Victoriano Garzón, cercano al Coppelia La Arboleda, ya se congregaba el auditorio alrededor de la tarima.

No fue extraño, quien convocaba era Elito Revé y su Charangón, cuya presentación, aunque anunciada para alrededor de las 10 de la noche, motivó la llegada temprana de melómanos y bailadores deseosos de ocupar un sitio privilegiado o, al menos, cómodo para disfrutar de la popular orquesta.

Corrieron las horas, pasó un poco después de la medianoche y más de un espectador sintió ansiedad ante la espera, pero nadie —al menos eso parecía— se movió; cientos de santiagueros de varias generaciones aguardaron la entrada de la agrupación, que días antes había actuado en la provincia de Guantánamo, durante el IX Festival Nacional del Changüí.


Elito Revé y su Charangón. Foto: Miguel Rubiera Justiz

 

No era la primera vez que “el Charangón” se presentaba en la“tierra caliente”, pero por la extraordinaria acogida, aquello se asemejaba al estreno de la agrupación en esta ciudad, cuna de la trova, el son y el bolero y considerada el termómetro de la música cubana, por su público conocedor y exigente si de propuestas sonoras se trata.

Temas ya imprescindibles del repertorio de la orquesta como “Mi amiga Chichi”, y otros de las más recientes entregas discográficas como “Esa soy yo”, hicieron mover los pies hasta al espectador más reservado, y que apreció el histrionismo escénico y la elegancia de los cuales no puede prescindir la interpretación musical, por muy “popular bailable” que sea.

Durante unas tres horas, y con la madrugada como testigo, el Príncipe del changüí y su grupo, dieron otra muestra de profesionalidad, esa que ha acompañado a la orquesta desde su fundación en 1956 por Elio Revé (padre), guantanamero considerado el Rey del género.

Sí, monarca de una añeja vertiente sonora que sentó las bases del son, y que se ha convertido en referente para todo aquel que quiera conocer las raíces culturales de la “tierra del Guaso”.

"El concierto ha sido magnífico, esperé hasta el final ya que esa orquesta me encanta", comentó Yarisleysis Nariño, joven santiaguera de 18 años, mientras que a su lado, un hombre de casi 50 años ejecutaba pasos al estilo changüicero.

Domingo 1ro de julio de 2018 en la urbe indómita, más que un espacio geográfico, un sitio que parece erigido sobre notas musicales, una tierra cuya gente abraza auténticos ritmos como los defendidos por “el Charangón”, agrupación que cientos esperaron con la seguridad deque ofrecería una presentación memorable.

Dio varias vueltas el reloj y nadie se movió en la avenida Victoriano Garzón ante la espera de la orquesta; fue quizás una manera de decirle a Elito Revé, un poco a su estilo: “Esto es Santiago, ¡de qué estamos hablando!”