Este 26 de agosto, en la tercera Feria Internacional del Libro del Estado de México, celebrada en Toluca, se presentó un nuevo libro de Waldo Leyva. Esta vez, se trata de una selección de textos críticos, que, bajo el título de Tiempo Somos, que recorren varias décadas de la labor desarrollada por el reconocido escritor cubano. Aproximadamente en cuatrocientas páginas nos adentran en disímiles caminos recorridos por este creador como partícipe excepcional de la vida cultural de la Isla y del continente, siendo además este volumen un testimonio para reconocernos desde la mirada certera del creador del Rasguño en la piedra.

Al centro, Waldo Leyva, durante la presentación del libro. Foto: Cortesía del autor

La presentación que corrió a cargo de los escritores Oliverio Arreola y Eduardo Langagne, con la conducción del subdirector editorial Hugo Flores, señaló que el pórtico no podía ser otro que una acercamiento a Heredia, ni existía mejor lugar para hacer la primer lanzamiento, que la tierra que durante nueve años acogió al cantor de Niagara hasta fundirlo a su historia. Por estas páginas regresan también Martí, Casal, Gelman, Alberti, Nicolás Guillén, Jesús Orta Ruiz, Samuel Feijoo; acompañados de pintores, fotógrafos y músicos como Antonio Ferrer Cabello, José Omar Torres, Miguel Ángel Botalin, Iván Soca, Augusto Blanca, entre otros; quienes conforman el entrañable universo con el que fija el testimonio de nuestra colectiva existencia.

Publicado por la secretaria de cultura del estado de México, llega este nuevo libro de Waldo, como antesala a los nuevos materiales que preparan las editoriales Pablo de la Torriente Brau y Cauce, para la Feria Internacional del Libro de La Habana del próximo febrero, quienes nos regalarán un volumen de entrevistas a autores iberoamericanos y el primer poemario para niños del bardo santiaguero. Tiempo somos apunta su esquife hacia una memoria provenir, como la sabiduría de quien sabe cosechar la eternidad.

El poeta, el periodista, el crítico de arte y el ensayista conviven en estas páginas de necesaria consulta, donde los lectores sabrán reconocerse. Al decir de su prologuista Fidel Antonio Orta, la clave de esta obra radica en el abordaje de los disimiles temas de las artes plásticas, la historia, la escritura, siempre desde la literatura, donde prima la impresión psíquica, algo que poco a poco fue fijándose en la espiritualidad–identidad del autor.