El 20 de octubre del 2018 se conmemora el aniversario 150 del Himno Nacional de Cuba, la histórica obra, se gesta en agosto de 1867, a petición de dos patriotas: Francisco Vicente Aguilar, Francisco Maceo Osorio quienes sugieren a Pedro Figueredo “Perucho”, que escribiera La Marsellesa de Cuba. De regreso a su casa Figueredo escribe La Bayamesa, en homenaje a su pueblo natal. La obra posteriormente se transforma en Himno Nacional de Cuba.

El 20 de octubre de 1868, Bayamo capitula ante las tropas mambisas y se canta por los cubanos a viva voz La Bayamesa.


Figueredo escribe La Bayamesa. Foto: Internet

 

¿Cuál era la música que se escuchaba en aquellos días de la guerra?

El 19 de mayo de 1850, Narciso López Agüero tomó Cárdenas en la provincia de Matanzas por 19 horas, aunque en definitiva no prosperó el intento. Narciso López escribe un himno, con letra de Plácido Gener:

“Ya en las playas de Cuba tremola

La bandera del azul y el punzó

Con la estrella del norte que dice

Libertad para siempre por Dios.

Y si acaso Narciso no viene

A librarnos del yugo tirano

Ya el acero tenéis en la mano

Y el puñal que nos une a los dos”.

Roig dice cosas muy interesantes como éstas:

“...sabemos que en la Manigua, tanto en la guerra del 68, como en la del 95 en que los rudos negros Ducasse entonaban décimas alusivas a la guerra en los campamentos mambises, y también en algunas ciudades y en pueblos del interior de la Isla y en la propia Habana, al son del tiple, las guitarras, las maracas o el güiro, se cantaban obras del más encendido amor patriótico, de compositores y troveros como Enrique Guerrero, Miguel Faílde, Raimundo Valenzuela, Justo Soret, José Marín Varona, Rogelio G. Palacio y de la Torre, Rafael Palau, Calixto Varona, Jose Ma. Ochoa, Pablo y Ramiro Mazorra, José G. Fernández Blanco, y un sinnúmero de compositores anónimos —como el autor de la marcha patriótica Los Rifleros de Maceo—. Escribieron danzas, danzones, canciones, boleros e himnos, exaltando en ellos el movimiento guerrero en el cual militaban o con el cual simpatizaban...”.  [1]

En los días trágicos de los años 1868-1895, en que la sangre cubana se derramaba a raudales por la conquista de la Independencia, se hacían muchas canciones patrióticas. Gonzalo Roig menciona a obras como La Rosa de Cuba, Las Villas, La ausencia, El ausente, El hijo errante, La partida, Adiós a Cuba, Siboney —que no tiene nada que ver con la canción  de Ernesto Lecuona Canto Siboney—.

De nuestra etapa colonial hay que recordar tres piezas inmortales: La Bayamesa de 1851, compuesta por Francisco Castillo Moreno, José Fornaris y el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes. Dos años después en 1853 La Bella Cubana, de José White, que posteriormente le  añadieron letra. Y la habanera , de Eduardo Sánchez de Fuentes, en 1892, dos años después Fernando Sánchez de Fuentes —hermano de Eduardo— le añade letra.  [2]


La Bella Cubana, de José White. Foto: Internet

 

Un cancionero sentido, melancólico, expresivo, a que son dados los pueblos que sufren —Dulcila Cañizares—. [3]

En la guerra del 68, se escribió el Himno de las Villas con letra del poeta villareño Antonio Hurtado del Valle —El hijo del Damují—, con música de un compositor sudamericano... Y era tal el anhelo de libertad, que animaba a los compositores. Hasta al propio José White Laffite, ausente en Francia, se le hizo el encargo de que escribiera una marcha —que él tituló Marcha Cubana para Gran Banda— con el sincero deseo de que esta fuera la sucesora de la Marcha Real Española. También escribió su bellísimo Himno a Cuba, Ignacio Cervantes y José Sánchez, el Himno a Maceo, y Calixto Varona la Marcha Presidencial. Otros hablan de un himno escrito  para la revolución cubana, tanto su letra como su música, fue el escrito por el patriota Francisco de Agüero “Frasquito” en el 1851 en Camagüey y que tituló Himno Cubano.

Para 1897 se produce un gran brote de canciones patrióticas, cuyos orígenes pueden encontrarse en 1830. Empiezan a entonarse décimas: La liberad de Cuba, El combate de Mal Tiempo, La bandera cubana, La guerrilla, La caída del Guacamayo, La evacuación, Las penas del deportado.

Me cuenta Lino Betancourt, que muchos trovadores marcharon a los campos insurrectos, tanto de Santiago de Cuba como de Camagüey —Patricio Ballagas— y de otras zonas. Sindo Garay colaboraba con los mambises, Nicolás Camacho  obtuvo grados de capitán de la independencia, Ramón Ivonet logra ser Teniente Coronel al lado de Antonio Maceo. Ivonet muere en el combate de Estorino, Pinar del Río en 1896.


Sindo Garay colaboraba con los mambises. Foto. Internet

 

Otros que pelearon por la independencia: Juan Ferrer “Globo”, en la guerra del 95, Pepe Sánchez estuvo comprometido con la revolución, era un enlace de los mambises. Eulalio Limonta dentro de los sacos de carbón escondía balas, pólvora y quinina para el Ejercito Mambí.

Algunos trovadores marcharon al exilio, Sindo Garay, herido en una pierna dentro de una misión en el campo insurrecto. José Martínez “Pucho”, se refugió en República Dominicana.

Fueron muchos los héroes anónimos que no han sido registrados, como dijo una vez Ramón Cisneros: “Siempre tras un bolero o un son, había la intención libertaria en Santiago de Cuba”. [4]

 

Notas al Pie:

[1] Cristóbal Díaz Ayala, ¡Oh Cuba hermosa! El cancionero político social en Cuba hasta 1958
[2] “Canción contra canción”, en Panorama de la Música Popular Cubana, Letras Cubanas, 1995, p
[3] Dulcila Cañizares, ídem., p. 295
[4] Lino Betancourt, La trova en Santiago de Cuba; Apuntes Históricos, Andante, 2005, p 33