Si el Consejo Nacional de las Artes Escénicas más los consejos provinciales de Matanzas, Las Tunas, Sancti Spíritus, Villa Clara y Cienfuegos no hubieran apoyado nuestra idea de conformar una triple tripulación para esparcir, en los pasados meses de mayo y junio, nuestro impulso teatral por el centro de la Isla, ni los niños, niñas y adultos de la Villa del Yayabo, ni de la tierra de la benefactora Martha Abreu, ni los de la llamada Perla del Sur, hubieran podido encontrarse con la tropa titiriclownesca que conformamos Teatro Tuyo, Christian Medina y sus huestes de lo que fuera Retablos, junto a Teatro de Las Estaciones.

Un viaje sirve no solo para dar sino también para recibir. No faltaron las muestras afectivas; no solo del respetable que nos acompañó cada mañana, tarde o noche en que hubo espectáculos, talleres o conferencias, sino de autoridades, colegas, profesionales de otras manifestaciones artísticas, e interesados en lo que sucede actualmente con una pequeña parte del teatro para niños y de títeres de nuestro país.

Quince representaciones, cuatro conferencias, tres desmontajes y un taller práctico fueron desarrollados en apenas diez días. Jornadas imborrables, intensas y felices. El trabajo acaricia el corazón, y si sirve para establecer nuevos diálogos, alianzas y proyectos con los demás compañeros de profesión, nos sentimos mejores.

Solo quedó pendiente el enlace de la expedición con Pinar del Río. Hubo entuertos para llegar a todas las provincias —¿qué empresa afanosa no los tiene?—, pero ante la imposibilidad o las dificultades, si hay deseos, voluntad y compromiso con las artes escénicas, con su función revitalizadora y espiritual, también pueden realizarse  acciones para superarlos. Lamentablemente, ninguna seña llegó desde la tierra del tabaco hasta los expedicionarios.

Pretendemos llegar en septiembre hasta el oriente de nuestro territorio. Los payasos alistan sus narices e instrumentos musicales para volver a poner en escena Superbandaclown. El niño Sebastián de El hijo del viento, con su gallina ColoColo, tiene la ropa lista, una bolsita con maíz tierno y planifica ponerle alas al ómnibus para que nos lleve ligero a los nuevos destinos. Bola de nieve y Rita, de Por el monte carulé, se unen en un retablillo multicolor con Don Cristóbal y Doña Rosita para contar historias picantes a los más grandes.

Ojalá y sobrepasemos la tradicional quimera de los viajeros. La Expedición Teatral Títereclown ya realizó el primer tramo del sueño. Vayamos todos, los responsables de la logística junto los cómicos de la legua, a por la consecución de nuestra segunda y compartida ilusión.