El chachachá tuvo en La Habana dos orquestas decisivas: La América, donde se crea el nuevo ritmo, y la Aragón, reconocida por tener, entre sus músicos, a  los “Estilistas del chachachá”.

La América, al año siguiente de la creación del chachachá, fue a cumplir contratos a México, donde el ritmo era una verdadera fiebre, al igual que en todo el continente. La Aragón quedó entonces como el caballo de batalla del gran momento del chachachá.

Para recordar aquellos tiempos de gran ebullición musical conversé con  el director de La Aragón en 1980, en el programa de televisión Juntos a las 9.


Cuando una orquesta logra un timbre, un concepto, una moda, ya se le abren todos los caminos,
se le acepta todo.  Desde luego, nunca nos acomodamos, seguimos todas las modas. Foto: Youtube

 

Rafael Lay, ¿el chachachá le dio vida a la Aragón y la Aragón le dio mucha fama a ese nuevo ritmo?

Cuando se cocinaba el chachachá, comienzo a dirigir La Aragón. Yo siempre he sido muy activo y, en aquel momento solamente tenía 21 años, muy joven, eran los tiempos en que uno quiere comerse al mundo. Me lancé a La Habana, donde la orquesta América estaba en su apogeo. El anterior director de La Aragón, Orestes Aragón, era del Partido Socialista Popular, al igual que Ninón Mondejar, director de la América. Entonces pedí ayuda al director musical de la América, Enrique Jorrín, y muy atento me ofreció todo su repertorio; 35 obras, del nuevo ritmo que se preparaba.  

¿Jorrín también hizo el tema de la orquesta Aragón?

Eso fue en 1952, Jorrín fue un hombre grande para la Aragón, era muy transparente con nosotros.

¿Usted dijo que sus músicos favoritos eran Jorrín y Richard Egües?

Se lo dije a una periodista llamada Erena Hernández, ella preparaba un libro sobre el mambo y el chachachá. Jorrín y Egües me complacieron, como dos clásicos de cualquier tipo de música. Nosotros hemos dado grandes clásicos en Cuba, esta isla tan chica, pero de músicos tan grandes. Fíjate si Jorrín para nosotros era un gran músico que mi hijo Rafaelito, nacido en 1959, estudia como yo el violón, y cuando pone los discos de La Aragón, yo siempre le digo: “Primero debes escuchar a la América, la escuela”.

¿Con cuáles charangas se enfrenta la Aragón?

Cuando nosotros llegamos a La Habana, la América ya había despegado hacia México donde eran dioses. Ya la orquesta de Fajardo y sus Estrellas dominaban los grandes cabarets como el Montmartre, el llamado Habana Hilton y muchos salones. Las orquestas Ideal y la Melodías del 40 tenían una trayectoria ganada en la ciudad. La orquesta Neno González era muy apreciada por el danzón, pero luego se integran inteligentemente al chachachá; las modas obligan. Ya la orquesta Sensación, de Rolando Valdés, estaba levantando vuelo y reclutan a Abelardo Barroso, el mejor sonero de Cuba. También tenían a Mario Varona “Tabenito”, un cantante de leyenda.

Descríbame las cualidades de cada de esas orquestas

Fajardo reunió a muchos de los mejores músicos de charanga que en ese momento se encontraban en la capital. Tenía mucho dinero y absorbía todos esos talentos. La Melodía del 40 ya tenía una trayectoria con el pianista Regino Frontela Fraga y los cantantes René Álvarez y José Herrera “Roquilli”. La orquesta Ideal tenía su público en las sociedades de negros. La de Neno González tenía también una larga trayectoria y también llegó a tener más de una charanga. La Sensación llegó a tomar mucha popularidad, con Abelardo Barroso llegaron a colocar muchos hits, era un cantante de oro.

Y ustedes, ante esa avalancha, ¿qué hicieron?

Nos trazamos un plan. En la música, sin un plan, sin un  proyecto, no hay triunfo. La competencia ayuda a superarte. Nada cae del cielo.  Pero, La Aragón tenía algo especial, que nosotros sacamos como de una guantera. En la música hay cosas impredecibles.

¿Dónde tocaba la Aragón?

Al inicio lo hacíamos en las sociedades de negros, en esa etapa los herederos de españoles no bailaban danzones y menos el chachachá. Había que tocarles pasodobles, valses, cosas españolas. La Aragón tuvo su crisis mientras tocábamos música instrumental de danzones; es el chachachá el que nos dispara a la popularidad, esa música sabrosa acabó con todo el mundo. Eso hay que agradecérselo a Jorrín, por eso decimos que dio de comer a todos los músicos de su tiempo, algún día habrá que hablar de eso.

Pero, después del triunfo del chachachá, ¿La Aragón era reclamada en todas partes, entre las sociedades de gallegos, de negros de todos los estamentos?

Cuando una orquesta logra un timbre, un concepto, una moda, ya se le abren todos los caminos, se le acepta todo. Desde luego, nunca nos acomodamos, seguimos todas las modas, le dimos un toque de chachachá al son, al mambo, al bolero, llegamos hasta la música pop. Respetamos todas las músicas de donde vengan. Todas esas españoladas las adaptamos a Cuba y pusimos a bailar a los gallegos. No te olvides que la capital cubana, y todo el país, tenía la mayor cantidad de sociedades, academias, salones de baile, teatros, cines, cabarets, fiestas, carnavales, verbenas, charangas y trochas. En Cuba se bailaba como en ninguna parte del mundo. Cuba era su baile con su música, por eso La Aragón tocaba hasta en tres o cuatro lugares: Nos llamaban de todas partes, hasta de fiestas particulares.

¿El chachachá salió de Cuba?

De Cuba sale todo lo que se hace, los músicos y empresarios saben que lo cubano tiene algo, tiene tradición y modernidad. Tiene ritmo y melodía. Tiene fuerza y poderío. Nosotros llevamos el chachachá por casi todo el mundo. Hasta el Olympia de París, el Tchaikovski de Moscú, África, Europa, Estados Unidos, América Latina, en todos lados triunfó el chachachá con la Aragón. Hace poco, en 1979, fuimos a los Estados Unidos, estuvimos en Los Ángeles, Pepe Olmo tuvo que cantar varias veces el bolero de Miguelito Valdés “Ya no alumbra tu estrella”. Pepe se quedó ronco de tanto que tuvo que cantar. La Aragón dejó muchas huellas en el mundo, no morirá nunca.

 

Nota: En septiembre del 2019, en el marco del V Centenario de La Habana, La Aragón celebrará su aniversario 80, para ese entonces revelaremos, en entrevista a Lay, nuevos secretos de la orquesta.