Hoy recibí la noticia que nuestro programa Béisbol de siempre, que es el de muchos de ustedes, fue galardonado con el Gran Premio en el Festival Nacional de la Radio y la Televisión. Por supuesto que es algo excelente, pues más que todo es el resultado de días y años de trabajo y dedicación por ese amor eterno que es el béisbol. Ese galardón corona un año formidable en el que han sido muchas las emociones para el colectivo del programa. 

Sin embargo, decir que estoy feliz sería mentirle a todos, empezando por mí. Y es que un elemento fundamental de ese logro, que a su vez representa una parte notable de mi ser, y de la vida de muchos más, está ahora mismo en una lucha constante por no abandonarnos.


Si hay alguien imprescindible, ese es Ismael Sené. Foto: Cortesía del autor
 

Se trata del historiador, del amigo, del padre, Ismael Sené, hospitalizado en el Instituto Cardiovascular de La Habana. Su estado es delicado, pues su corazón no está latiendo con la pasión de siempre y ahora mismo lo tiene en 3 y 2 en el turno de mayor responsabilidad de su larga vida de 79 años de edad. 

Tú sabes que mi alegría es tu alegría, y tu sufrimiento es el mío, porque como me dijiste hace unos meses cuando logramos algo que parecía que nunca se te haría realidad: tú y yo somos lo mismo, tú y yo somos uno. 

Hasta el último momento seguiremos confiando en esa fuerza que te convirtió en un hombre de hierro, que combinado con ese carácter alegre, sin importar la circunstancia, te hizo un ser amado por cada persona que te ha conocido. Yo sé que ambas cosas te tienen todavía en pie de guerra.

Yo sé que cumpliste ya todos sus sueños, pero a nosotros nos quedan varios por cumplir junto a ti. Sin ti, mi viejo, no será lo mismo.

Si hay alguien imprescindible, ese eres tú. Tus inagotables conocimientos, tus chistes insuperables, tus críticas necesarias, simplemente tú, le haces falta a este país que tanto amas, y a esos miles que tanto te amamos.

Pero ahora lo importante es apoyarte más que nunca, y para eso estamos muchos: tu familia, tus incontables amigos y admiradores, y también está el béisbol al que tanto le has dado. No puedes dejarte cantar el tercer strike. Dios no lo quiera. Todos estamos bateando contigo y juntos no solo conectaremos un jonrón, sino que llevaremos este juego a extrainnings.