Participar en el Festival Cradle of Creativity fue mucho más que ver un puñado de obras de teatro. Arribé a Ciudad del Cabo después de 30 horas de viaje y me encontré con un continente que siempre estuvo cerca de mi historia. Llegué listo para entregarme a una experiencia que no se puede plasmar en unas pocas cuartillas, acá solo les dejaré saber algunas de la impresiones más importantes.

Next Generation (NG) es uno de los programas de superación mejor atendido por ASSITEJ Internacional. Consiste en una residencia para jóvenes de hasta 36 años de varios países de todos los continentes. Siempre se lleva a cabo en un sitio distinto con profesores de talla internacional, pero propiciando la libertad en la creación, el intercambio y la pluralidad de estilos teatrales. En un grupo de NG pueden existir productores, actores, titiriteros, dramaturgos, directores. NG no discrimina, une fuerzas en función del teatro siempre para niños y jóvenes; es una red que se articula por el mundo y que crece cada año en función de nuevos proyectos artísticos. El programa de tallares abarcó dramaturgia, análisis teatral, actuación y dirección. En esta ocasión, recibimos clases con importantes teatristas de Dinamarca y Estados Unidos. Nosotros mismos nos convertimos en maestros al entregar nuestros conocimientos en este intercambio que se transformó en el eje central de estos 12 días en Sudáfrica.


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Compartir un entrenamiento con africanos, asiáticos, europeos y latinoamericanos, es un intercambio fuerte. Somos tan diversos como nuestros colores y nuestras maneras. Entender la cultura de cada uno de mis compañeros de NG fue un ejercicio de aprendizaje importante. Me hizo comprender en la práctica y alejado del romanticismo, que no estamos solos en el mundo y que en la diversidad está la riqueza de nuestro quehacer artístico, de la vida.

Erwin Maas es director y profesor de teatro de varias universidades de Estados Unidos, Europa y Sudáfrica. Su taller para trabajar el espacio y el tiempo apoyado en entrenamientos brechtianos resultó un punto de superación que nos obligó a movernos y a pensar diferente el lugar de la representación. Intervenir el escenario vacío con los cuerpos, el movimiento, el sonido e integrar a una improvisación la arquitectura que nos propone el espacio natural, fueron los objetivos de este taller. Comenzamos con un entrenamiento físico, el cual aprovechamos según nuestras procedencias y formaciones. En el trabajo de grupo se defendió la idea de la diversidad como uno de los asuntos más importantes de esta era. Se hizo énfasis en la apertura de los sentidos en el teatro con el fin de estar expectantes y listos para crear esa nueva realidad de la escena. Con todas estas ideas se realizaron los entrenamientos y las improvisaciones.

El taller de análisis teatral a partir de una metodología desarrollada en Dinamarca, resultó atractivo para organizar el pensamiento a la hora de analizar una obra. Los daneses plantean comenzar el análisis con tres preguntas sencillas, pero nada ingenuas: ¿Qué vi? ¿Qué escuché? ¿Qué sentí?, siempre atentos a la comunicación generada entre el público y el espectáculo.  Luego de debatir estas tres preguntas teniendo en cuenta una puesta específica, se analiza la calidad del espectáculo  a partir de tres variables: intención del espectáculo, habilidad del espectáculo y necesidad del espectáculo.

Una pieza eficaz debe mostrar el desarrollo de las variables con la misma intensidad, una no debe ser mayor que la otra. Por último, enfatizaron en una serie de aspectos a tener en cuenta al analizar una obra. Me quedó claro que la calidad del análisis depende del nivel de desarrollo teatral y del nivel de información de cada uno.

Del 16 al 28 de mayo de este 2017, dividí mi tiempo en varias actividades: talleres, congreso y el festival Cradle of Creativity. El programa mostró espectáculos llegados de todos los continentes, la mayoría de ellos de alta calidad; obras que no hicieron concesiones en temas, maneras y estilos. El teatro de títeres fue de los grandes protagonistas en este encuentro donde no se hizo ninguna distinción entre el trabajo con la figura y el actor. La tecnología puesta en función del teatro ya no es moda, es algo natural que se lleva con el andar cotidiano; el minimalismo y el aprovechamiento al máximo del cuerpo del actor y los objetos, combinado con música y danza, fueron ingredientes recurrentes en las obras presenciadas. Las diferencias entre una puesta y la otra se encontraban en los estilos diferentes de combinar los recursos teatrales y, sobre todo, en la variedad de las escuelas de diseño, algo que siempre agradezco como espectador.

En este sentido vi dos obras sudafricanas dirigidas al público adolescente. La primera fue Karoo Moose, hecha por un grupo de artistas que se nuclearon alrededor de la directora Lara Foot, quien dirige además la hermosa institución Baxter Theatre Center. La obra nos cuenta sobre la desintegración de la familia en zonas marginales de la Sudáfrica de hoy. El conflicto detona con la violación de una adolescente y su embarazo a causa de este abuso; una trama llena de intrigas, violencia, recursos que mantienen al espectador atento al destino de la joven Thozama, quien no quiere que su historia sin esperanza se repita con su hija que acaba de nacer. Lo que pudiera parecer una trama de una película o telenovela se enriquece con la interpretación de los actores. La fragmentación de la puesta en escena se apoya en una banda sonara ejecutada totalmente en vivo por los mismos actores, con instrumentos y objetos cotidianos. Las canciones arrastran al delirio por el hermoso arreglo vocal, y las coreografías parten de acciones cotidianas y se convierten en artesanía teatral. La obra no esconde la pobreza del bajo mundo de Ciudad del Cabo, pero lo trabaja y nos entrega la poesía escondida más allá de la violencia real que se siente en las calles de una ciudad tan hermosa como aquella. Realismo mágico que hace llorar por la buena construcción de las acciones en la escena y en el texto. Un teatro para adolescentes que le habla a sus destinatarios de problemas reales que tal vez están viviendo ellos mismos en sus casas.


 

La segunda obra fue uno de los trabajos más emotivos del evento. Una pieza de danza-teatro de la Compañía The Chaili Campaign.  No Functional Language presentó un trabajo dramatúrgico apoyado en vocales y consonantes. Los textos cortos fueron construidos para los personajes que danzan en medio de una banda sonora expresiva que arrastra a la emoción. En este trabajo texto y cuerpo se entrelazaron como una sola unidad, no sobró nada. Todo danzaba y hablaba con las mismas palabras. Los cuerpos, las voces, la música fueron un solo lenguaje que presentó un hermoso discurso en contra de la discriminación. Debo destacar el desempeño de la joven intérprete impedida física en su silla de ruedas. Su implemento rodante aportó agilidad al trabajo coreográfico. Sus movimientos matizaron el tiempo y el espacio, siempre con un nuevo ritmo, una nueva cadencia. La silla de ruedas con su bailarina y actriz aportaron fuerza emotiva alejada de toda sensiblería barata y de todo discurso didáctico. Acciones claras, roces de piel, pausas, manos que se juntan, susurros y un diseño de luces que apoyó esa nueva dimensión creada por la artesanía teatral, también resaltaron en esta pieza.

El 19 Congreso Mundial de la Asociación de Teatro para la Infancia y la Juventud (ASSITEJ) fue otra de mis actividades, y no por ser la última de la que voy a hablar, fue la menos importante. Durante cuatro días de intercambio el Comité Ejecutivo de ASSITEJ Internacional rindió cuentas de todas sus actividades en los últimos tres años. Se debatió  mucho sobre los problemas de la Asociación, los destinos y los orígenes de sus fondos monetarios. La Asamblea aprobó el plan de trabajo para los próximos tres años y los cambios en los estatutos que con anterioridad circularon por los centros nacionales; también se despidió a la Secretaria General Marisa Giménez Cacho con un rotundo aplauso.

En la última mañana la Asamblea votó y aprobó las nuevas propuestas a miembros de honor de ASSITEJ, entre ellos la exsecretaria general Marisa Giménez Cacho, y finalmente la Asamblea eligió el nuevo Comité Ejecutivo. Lo más curioso es que este congreso nunca perdió el sabor del teatro, gracias al festival, pero también gracias a la dinámica de sus reuniones que siempre propició el intercambio entre los colegas mediante juegos y técnicas de comunicación grupal; algo que realmente resultó gratificante a la hora de hacer relaciones humanas, ya que estamos hablando de teatro.

Fueron 12 días en Ciudad del Cabo que la vida me regaló y no puedo dejar de mencionar la entrega del premio que recibió el Maestro René Fernández Santana como Dramaturgo Inspirador. Nuestro René leyó un hermoso discurso que impactó. Fueron palaras muy aplaudidas por toda la audiencia. Debo confesar que sentí orgullo en aquella butaca por ver a nuestro Maestro donde tiene que estar, junto a los grandes: Suzanne Leveau, de Canadá, y Kevin Dyer,del Reino Unido.

Fue mucho Ciudad del Cabo. Extraño su mezcla de modernidad y tradición. Ciudad de olores fuertes donde reconocí mis raíces. África, su música y su gente fueron un hallazgo transcendental en mi vida. Next Generation me abrió las puertas a ese continente que siempre fue mi casa y me abrió un mundo de nuevos amigos, nuevos intercambios y mucha creación. La cuna de la civilización humana fue, esta vez, cuna de la creación teatral. Quienes estuvimos allí, dormimos y disfrutamos como hermanos de esa tierra de montañas, pingüinos, ballenas y vinos. Sudáfrica nos ha entregado todo, ahora también nos entregó su teatro. Yo lo traigo conmigo para no dejarlo ir nunca más.