Como parte de la Programación por la Feria del Libro, cuyo país invitado de honor es República Popular China, se exhibe una muestra de cine procedente de ese país asiático en la sala 1 del Multicine Infanta. En la propuesta, se aprecia la voluntad panorámica de dar cuenta sobre lo que es el inmenso país, con un pequeño atisbo de la tremenda variedad de aquella cinematografía a partir de cuatro documentales o series de este tipo (Leyendas de China, Cómo funciona China, China desde arriba, Kung fu Shaolín), tres largometrajes de ficción (Vete señor tumor; Lobo Totem) y otro de animación (El rey mono: el regreso del héroe).

Para comenzar por el documental, un género imprescindible en esta muestra de visos informativos y didácticos, Leyendas de China es una serie que cubre seis episodios, de 30 minutos cada uno, relacionados con la vida cotidiana, y concentrados en la existencia de cuatro o cinco personas, su destino y sus emociones, catalizadores de problemas sociales a los que China se enfrenta en la actualidad. En un corte expositivo similar, Cómo funciona China es una serie de tres episodios de 45 minutos cada uno y más bien presenta la economía, la ciencia y la tecnología de una nación cuyo ascenso en los últimos veinte años la sitúan en posición de liderazgo mundial. Dos episodios de 50 minutos, titulados “El pasado viviente” y “El futuro es hoy”, tiene China desde arriba, espectacular manipulación de la tecnología de grabación aérea para presentar los paisajes, el clima y el desarrollo nacional en todos los ámbitos.

Y si los tres documentales anteriores adoptan un tono acorde con la reflexión sobre el futuro y el presente, Kung Fu Shaolín intenta apresar en 40 minutos uno de los grandes mitos chinos y asiáticos: las artes marciales y el monasterio Shaolín, templo budista muy conocido por el llamado Shaolin Wushu o Shaolin Kung Fu, arte marcial integrada a la práctica religiosa, de modo que Shaolin representa un paradójico sincretismo entre un sistema de lucha (que incluye golpes de puños, patadas, imitación de animales y uso de armas) con el concepto de no violencia. El documental capta la energía, habilidad y fuerza con la que los monjes realizan sus alucinantes demostraciones en diversas manifestaciones como el boxeo sobre postes, el combate con bastones, la palma de hierro, el Qi Gong, la iniciación en el boxeo animal y el arte Chan de dos dedos... por mencionar solo algunos.

Por supuesto que una de las leyendas ancestrales más vinculadas a la historia y la mitología china ancestral fue motivo para uno de los recientes filmes animados de la cada vez más poderosa cinematografía. El rey mono: el regreso del héroe (2015) se inspira en la figura de Sun Wukong, protagonista de la novela clásica épica china Viaje al Oeste, basado en antiguas historias populares sobre este Rey Mono virtuoso luchador con una fuerza increíble, capaz de moverse a enorme velocidad, con propiedades mágicas en cada uno de sus pelos, y apto para transmutarse en distintos animales y objetos. En el filme se cuentan las aventuras luego de que el todopoderoso Rey Mono es liberado de su prisión en las profundidades de las montañas, donde fue encerrado durante 500 años por enfurecer a los Dioses. El niño que lo libera de su prisión necesita ayuda, pues su pueblo está siendo atacado por monstruos. Para devolverle el favor, el Rey Mono ayudará a combatir a estos peligrosos seres.

En cuanto a la ficción, hay una comedia romántica de tema contemporáneo Vete, señor tumor y un filme histórico y de aventuras como Lobo Tótem (2014). La primera de ellas se basa en la vida de la dibujante de cómics Xiong Dun, a quien se le diagnosticó cáncer y entonces escribió un muy popular webcomic autobiográfica, Ella lucho contra un tumor maligno, que se hizo muy popular e inspiró a millones de personas por su sentido del humor y coraje. El filme se convirtió en uno de los grandes éxitos de taquilla del cine chino en el verano de 2015, con una recaudación de más de 78 millones de dólares. Luego, fue elegida para representar al país en la competencia por el premio Óscar a la mejor película de habla no inglesa, y la elección levantó cierta polémica en tanto algunos esperaban que la seleccionada fuera Lobo Tótem, a pesar de que cuenta con director y guionista franceses.

Para mejor comprender lo que significa Lobo Tótem en la historia reciente del cine chino, vale recordar la tremenda internacionalización del cine chino que supuso el éxito mundial, a principios del siglo XXI de Tigre y dragón, y de los filmes históricos y de aventuras dirigidos por Zhang Yimou (Héroe, La casa de las dagas voladoras), que traspasaron las fronteras nacionales y abrieron las puertas para superproducciones con recursos de diversa procedencia como La promesa (2005) de Chen Kaige; El banquete (2006) de Feng Xiaogang, o Sin miedo (2006) de Ronny Yu. Así, comenzó el estímulo a coproducciones internacionales como Lobo Tótem, exhibida antes en Cuba como El último lobo, y que se inspira en sucesos de la vida real respecto a la historia de dos jóvenes estudiantes chinos que, en los años sesenta, son enviados a una remota comunidad de pastores nómadas, en las estepas de una región llamada Mongolia Interior, como parte del esfuerzo civilizatorio y educativo conocido como Revolución Cultural China. En medio de la estepa, Chen Zhen, el protagonista, debe adaptarse a una nueva relación con la naturaleza, sobre todo  con las manadas de lobos que acosan y masacran a los rebaños.


Fotograma del filme Lobo Tótem, una de las propuestas fílmicas de la muestra china
 

Filmada en 3D y con sonido estereofónico, para hacer más espectaculares las escenas de enfrentamiento con los lobos, el filme propone sobre todo un mensaje ecologista de protección de la naturaleza y sus criaturas salvajes, en tanto en el argumento se verifican relaciones armoniosas entre algunos seres humanos y los animales, y la fotografía paisajística se explaya en las verdes estepas. Porque la atención de los realizadores se dirige, sobre todo, a crear un entorno sonoro y visual que exalte la belleza y exotismo de los ambientes naturales.

Si bien en un principio los productores chinos pensaron en un director nacional para llevar a la pantalla la novela autobiográfica del escritor chino Lu Jiamin, el filme requería un cineasta muy experimentado pues se trataba de un bestseller muy popular y el rodaje se realizaría en condiciones difíciles, en localizaciones esteparias auténticas y con animales reales. Para no correr riesgos, la productora china contrató al francés Jean Jacques Annaud, acostumbrado a trabajar en el cine con animales desde sus famosos proyectos anteriores como El oso o Dos hermanos, y reconocidos entrenadores se encargaron  de trabajar con los doce lobos utilizados, auténticos protagonistas en un filme dirigido a fortalecer la conciencia del espectador respecto a la necesidad de proteger el medio ambiente y de sostener una relación cuidadosa con la naturaleza y sus criaturas salvajes. Futuro y pasado, yin y yang cuidadosamente conciliados.