Actualmente estamos asediados por una “avalancha de subproductos culturales cuyos propósitos básicos son, al parecer, vender y divertir, aunque es evidente que traen consigo una carga de valores tóxicos: culto al dinero, violencia, racismo, exaltación de la imagen y los hábitos de los colonizadores (…), la tergiversación de la historia o su disolución en una amnesia inducida, la desarticulación del pensamiento y de la capacidad de atención”.


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Así advierte el ministro de Cultura, Abel Prieto Jiménez, en Apuntes en torno a la guerra cultural, una compilación de ensayos, intervenciones y presentaciones de libros que abordan la cultura, los hábitos de consumo y la política desde una posición reflexiva. Publicado por la editorial Ocean Sur, el volumen incluye textos “lejanos” como “La ensayística de Roberto Fernández Retamar”, prólogo escrito en 1981 a la antología de ese poeta: Para el perfil definitivo del hombre; y otros más recientes como su intervención en el ciclo de conferencias “Cultura y nación: el misterio de Cuba”, celebrada en 2016, y sus Notas para presentar Zona Roja: la experiencia cubana del ébola, ese mismo año.

En palabras de su prologuista, el historiador Ernesto Limia, este abordaje de más de tres décadas no constituye un inventario de argumentos políticos, por el contrario: su tono conversacional devela el lado humano de sus protagonistas e invita a crecer desde su ejemplo y “desde nuestras estrecheces y errores”.

Este libro imprescindible sobre esencias en las que nos va la vida —como lo catalogó— nos lleva de recorrido “por ese nicho de resistencia en el que la vanguardia política y la vanguardia artística (cubanas) se estrecharon junto a su pueblo para combatir. Y agrega: “En la guerra de símbolos, en la que el conocimiento y la razón sacan la peor parte (…), se presentan como paradigmas del sistema solo a quienes juegan dentro de las reglas del mercado y sus pautas de socialización, marcadas por un individualismo extremo y un nivel de enajenación bajo el cual mucha gente vive en un centro comercial los momentos supremos del placer”.

Frente a ello, precisamente, Abel Prieto propone que: “Hay que usar las nuevas tecnologías con la mayor creatividad para salvar el legado humanista acumulado por tantas generaciones. La gente no puede renunciar a pensar, a razonar, a analizar el entorno en que vive. Ni a pensarse a sí misma. Tiene que construir un sentido en su vida más allá del afán de comprar y del deleite efímero. Las utopías no pueden desaparecer arrasadas por un remolino lleno de ruido y de furia sin significado alguno”. (1)

Y es que Apuntes en torno a la guerra cultural nos recuerda ese horizonte lejano que marcan las utopías, o como diría Galeano, que sirven para caminar. Nos alerta sobre la necesidad de construir modelos y paradigmas culturales ajenos al mercado, de reencontrarse con las raíces, de colocar al ser humano en el verdadero centro y de prepararnos para evitar las ingenuidades y las respuestas simplistas frente a la avalancha de información a la que estamos expuestos diariamente.

Sin dudas, Abel Prieto nos entrega un título de cabecera, y no solo a los cubanos, sino a todo el que entienda la cultura —o desee hacerlo— en su sentido más amplio, a los que no se conforman con la “libertad” de elegir su “menú cultural” o con los famosos “acuñados” en la “industria”; un texto, en fin, para todos los humanistas, luchadores, revolucionarios.

Nota
1. La industria de los famosos: de Lady Gaga a El Chapo Guzmán. Palacio de las Convenciones, 18 de febrero de 2016.