“Nos quería tanta gente que no nos sentimos presos”
Foto: Linet Pujol

Un encuentro con la poesía, con el misterio insondable que deviene la poesía, tuvo lugar el pasado viernes 16 en el patio de las yagrumas del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau de la mano de Antonio Guerrero. El libro Enigmas y otras conversaciones del héroe cubano, preparado por Ediciones La Memoria en 2012, convocó a este diálogo necesario, intenso, informal, como resultan los espacios que son fantaseados por largos tiempos, y este es el caso: desde hace dos años, desde que el texto saliera de imprenta, desde las presentaciones primeras, la cercanía de su autor se ha extrañado. Pero ahora Antonio toma la escena con naturalidad, como quien se fue ayer de esta tierra, para relatar anécdotas, compartir poemas, festejar las vidas, corresponder, siempre también a nombre de sus hermanos, el abrazo.

El poeta y cineasta Víctor Casaus, director del Centro Pablo, con quien Antonio mantuviera una continua comunicación durante la prisión injusta, guió este reconocimiento de Antonio con sus públicos, con su pueblo; este “sueño cumplido”, esta “presentación verdadera”, que comenzó con el abrazo de Antonio Guerrero a Kaloian Santos, autor de la fotografía de Silvio Rodríguez que Tony recreara al pastel y que terminaría siendo portada inmejorable de esta entrega.

Las secciones que el lector encontrará en estas páginas, prologadas por Roberto Fernández Retamar, son: “Enigmas”, intercambios poéticos entre Tony y personas de todo el mundo; “Entre esos poetas que admiro”, poemas escogidos por Tony o ideados por él a propósito de un gesto poético; “Diálogos en la distancia (y en la cercanía)”, que nos permite asomarnos a través de epístolas dirigidas a Tony o firmadas por él a las manifestaciones de solidaridad con los Cinco; “En la celda hay un hombre”, conjunto de textos que cuentan de la vida en prisión; “Testimonio gráfico”, que muestra las fotografías de Silvio Rodríguez durante las giras por los barrios que Antonio tomara como punto de partida para sus pasteles, y, por supuesto, las pinturas.

Asimismo, Casaus recordó las motivaciones primeras del proyecto, relacionadas con la recuperación de los Enigmas; la expansión de las concepciones iniciales, con la sugerencia de Tony de revisar los archivos custodiados con mil amores por Mirta Rodríguez y Maruchi Guerrero; la recopilación de estos intercambios múltiples, hermosos, que hoy se pueden rescatar desde estas más de 400 páginas.

Pero, ¿qué son los Enigmas? Tony narró esta historia de solidaridad: “a partir de unos poemas de Neruda que esbozaban un grupo de preguntas, hice —salvando las distancias, señala con una sonrisa, porque a este hombre nunca le falta la sonrisa— las mías, y las envié a Silvio por su cumpleaños”. Para su sorpresa, a pesar de  lo apretado de su tiempo, el trovador respondió. Este fue el pretexto para ese intercambio poético: Tony convocó a los amigos del mundo a redactar y aventurar sus propias respuestas. Nuevos poemas-preguntas surgieron, nuevos poemas-respuestas llegaron desde Francia, Argentina, Cuba y las más variadas geografías… unas y otras confluyen en este volumen. Creo —reveló Tony— que esta fue una manera de decir: “aquí estamos  y aquí están los intelectuales apoyando esta causa”, la causa de los Cinco. Por eso este es un libro de muchos autores, este es un libro de los Cinco, aseguró.

En este sentido, Antonio invitó a leer la publicación “para comprender la profunda cubanía de nuestros artistas, a defender la cultura en los nuevos contextos que vive el país; a hacer, porque lo peor que le puede suceder a un revolucionario es vivir del cuento; a repasar las enseñanzas de Fidel, quien no abandonó a aquel expedicionario que se cayó al mar durante la expedición del Granma, como no renunció el pueblo cubano a la batalla por nuestro regreso”, destacó.

A continuación, para reafirmar el título de este recital, “Diez poemas con historia”, Guerrero dio lectura a una decena de sus textos poéticos, precedidos de anécdotas y comentarios sobre su escritura. “Qué pasará mañana”, “Ese miedo”, “Cuenta hasta diez”, “A mi amigo”, “Regresaré” fueron algunos de los títulos que Antonio regaló durante la jornada, a la que asistieron Abel Prieto, Roberto Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández, Eduardo Heras León —a quien felicitamos por el Premio Nacional de Literatura que acaba de recibir— y tanta y tanta gente amiga. Las significaciones hermosas de la noche se multiplicaron, se completaron, también desde la música, con la interpretación de Marta Campos de uno de los textos de Guerrero, su poema “Acuerdo”, incluido en el disco Regresaré, que fue uno de las armas culturales más eficaces en la lucha por la liberación de los Cinco, a lo largo de esos años de injusta prisión.

Muchas  ideas compartió Antonio entre poema y poema que nos llevamos como ejemplo de vida en esa tarde de encuentros, de cercanías, decíamos, largo tiempo soñados: “la poesía es un misterio, no sé cómo hubiera podido sobrevivir a esos 17 meses en el hueco sin la poesía”. Nunca estuvimos presos, hubo momentos duros, difíciles, pero nunca nos sentimos derrotados… Nos quería tanta gente que no nos sentimos presos”.