Noche para los ángeles

Como una “noche de duendes y ángeles” describió Frank Fernández el primero de los dos conciertos que ofrecerá en la oriental provincia de Holguín. Con dos programas diferentes y acompañado, además, por el tenor Yury Hernández, los conciertos han despertado las expectativas del público, pues la visita del insigne pianista cubano nacido en Mayarí, municipio de este oriental territorio, siempre es un suceso cultural de altos quilates, que desborda el teatro, repleta taquillas y agota las entradas.


Foto: Archivo La Jiribilla


Este miércoles, a las 9:00 p.m., Frank Fernández volverá a provocar la emoción y la sensibilidad cuando se abran las cortinas del Teatro Eddy Suñol, en el último de los conciertos, regalado esta vez a la Orquesta Sinfónica de la provincia, en su aniversario 16.

Luego de terminar una de sus presentaciones, el pianista aseguró sentirse feliz por la acogida del público y muy nervioso porque el éxito del primer concierto eleva las expectativas para el de esta noche. Por eso quisimos conocer cuáles fueron los momentos cumbres de la primera jornada.

“Los conciertos son tan excepcionales que no se repiten. Habrá que aceptar que esta presentación ya vivió y murió. La excepcionalidad consiste en que hubo varias cumbres. En Mozart, por ejemplo, una de las cumbres fue el segundo movimiento. Todo el mundo se acuerda de eso como una cúspide. Ahí bajaron todos los santos: se unió la espiritualidad de la orquesta conmigo. Y es interesante porque no nos esforzamos solo para el segundo movimiento; sin embargo, ahí apareció la luz del espíritu que no siempre sale.

Cuando pasamos a “La bella cubana”, de White, lo que hicieron esos violines conmigo al piano fue espeluznante. En “Contigo en la distancia”, que no estaba incluido en el programa, a Yury Hernández se le posaron los duendes. Yo estaba tan feliz por ver a tantos jóvenes allí, que le dediqué el “Tema de amor” —ya en ese momento habría como siete puestas de pie del teatro, lo cual es absolutamente irrepetible— a todas las personas de buen corazón y a todas las personas decentes del mundo; de pronto se me aguaron los ojos a mí y a un montón de gente. Pero cuando empezó el tema de presentación de “Tierra Brava”, el público no paró de aplaudir, al punto de que hubo que interpretarlo nuevamente al final. Por tanto, el concierto fue de esas cosas excepcionales que no se repiten.

¿Qué de extraordinario tienen los músicos holguineros para que venga a trabajar con ellos?

Entre las grandes maravillas de Cuba está su talento musical. Como diría un gran “filósofo” popular: “Aquí los músicos se dan 'a pululu'”. Pero aquí en Holguín han existido grandes músicos populares, como el Guayabero y la Orquesta Hermanos Avilés; también tienen un Teatro Lírico, y hubo un Raúl Camayd, que logró desde el “fatalismo geogŕafico” hacer un grupo lírico, que es una música muy complicada. Igual pasa hoy con la música clásica. Nada más hay que ver que cuando los estudiantes de Holguín llegan al Instituto Superior de Arte, siempre sacan los primeros lugares.

La Orquesta Sinfónica de Holguín llega a su aniversario 16 y he escuchado que usted quiere rendirle homenaje con este segundo concierto, pero en su opinión ¿qué le falta a esta orquesta para llegar a la maestría?

La Orquesta Sinfónica de Holguín en algunos momentos ha logrado la maestría; pero lo primero que le falta son mejores instrumentos, pues en su mayoría son de baja calidad. Sin embargo, lo más importante que le falta es que, al cumplir 16 años, aún no tiene sede. Creo que el mejor regalo que le puede dar la provincia a la Orquesta es que le otorgue una sede antes de cumplir la mayoría de edad.

En tiempos de banalidad y deterioro del gusto cultural, ¿qué mensaje quisiera transmitirle a los jóvenes artistas que comienzan?

No podemos acusar a los jóvenes. En esta generación, donde ciertamente se ha deteriorado el buen gusto, la culpa es de nosotros los viejos, de las autoridades. Yo no soy el único preocupado por la calidad. Aquí hay mucha gente preocupada, empezando por los dirigentes de la Revolución. Recuerda la frase de Fidel cuando dijo: “Salvemos la cultura”. Y yo decía el otro día que en el mundo entero la cultura se mide por la cantidad de orquestas sinfónicas y de coros que tenga un lugar. Aquí ustedes tienen todo.

El otro día salí de un Coloquio maravilloso, y cuando fui a la piscina del hotel, estaba llena de niños y les estaban “disparando” una música de mal gusto. Entonces el mensaje es para los adultos, para la prensa, para los Djs, para los administradores de los hoteles, para los ministros, los jefes de organismos y hasta para mí mismo, porque tengo que seguir diciendo lo que pienso. Qué les vamos a decir a los jóvenes, sin son el resultado de nosotros: démosles opciones. Y a los jóvenes músicos, lo único que les digo es que luchen por su arte, que luchen por su verdad y que no vayan al facilismo del mal gusto.

A pocas horas de que se haga realidad la segunda presentación de Fernández en esta semana, el maestro adelantó algunas de las piezas que ejecutará junto a la Orquesta:

“Lo primero que haré es un homenaje personal, donde tocaré una de mis obras más complejas y gratificantes para mí, la “Suite para dos pianos”. Son cinco danzas: “Bolero”, “Vals joropo”, “Conga de mediodía”, “Habanera de cuna” y el “Zapateo por derecho”. Ese es mi regalo espiritual para la Orquesta. Posteriormente, vamos a repetir “La bella cubana”; “La comparsa”, de Lecuona, y, si la gente quiere, también haremos algunas cosas de Frank Fernández”.