Nerilicón, propuesta inaugural del Estudio Ares

Al centro histórico habanero le venía haciendo falta una plaza para que el humor gráfico tuviera una vía expedita de confrontación con los diversos públicos, foráneos y vernáculos, que encuentran en esa manifestación artística un reflejo de los conflictos, paradojas, y estados de ánimo que ca­racterizan la realidad contemporánea. No solo para reír y sonreír, lo cual viene siempre muy bien, sino también para que desde el ingenio y la agudeza se aborden grandes y pequeñas historias o acontecimientos actuales.

Bajo tales presupuestos, esta semana abrió su espacio el Estudio Ares, en San Ignacio no. 4, muy cerca de la Plaza de la Catedral, con el auspicio de la Oficina del Historiador de la Ciudad. Como su nombre indica, el espacio se halla a cargo de Arí­s­tides Hernández, Ares, uno de los más reconocidos dibujantes cubanos. Y para que no haya du­das acerca de las bases conceptuales que sustentan su proyección artística, el primer invitado a ex­poner es Nerilicón, Antonio Neri, un artista me­xicano conocido en Cuba por su participación reiterada en la Bienal del Humor de San Antonio de los Baños, que viajó a la Isla para esta ocasión con imágenes de una muestra titulada Madre Tierra.

Nerilicón dibuja con tal precisión que resuelve con un solo gesto la densidad conceptual del te­ma, la transmisión de ideas al espectador y el lo­gro del máximo rigor formal. Sus preocupaciones pasan por la depredación ambiental, los peligros de la carrera armamentista, la fragilidad de los valores humanos, las miserias espirituales, la corrupción y la manipulación de la realidad.

En las publicaciones de su país, obviamente, se implica mucho más con el día a día que toca a su puerta. Pero lo que ha traído a Cuba trasciende lo local para hacernos compartir experiencias universales que, al fin y al cabo, terminan por llegar a la conciencia individual de los espectadores. La fineza del trazo de Nerilicón es inversamente proporcional a la multiplicidad de significados que se desprenden de su obra.

De una parte, la obra del artista mexicano guar­da una estrecha relación con la cualidad de los epigramas satíricos, en tanto pueden parecernos lapidarios. Pero por su propensión metafórica, ad­quieren una connotación simbólica, por de­más accesible y enriquecedora.

Estudio Ares nace, por tanto con buen pie y paso firme. La obra gráfica del artista cubano también está presente de manera permanente en el estudio, que forma parte de una agenda de proyección comunitaria que identifica y enriquece a esa zona de la ciudad.

Fuente: Granma