Nacer para siempre

Todo el mapa nacional, al que tanto Dora amó y cantó, se ha volcado a conmemorar su primer centenario. Las revistas han publicado dosieres y artículos dedicados a ella. Sus libros para niños y adultos, que Dora fue mucho más que una escritora para los infantes —ahí están sus novelas, prosas y poesías para corroborarlo—, han vuelto a reeditarse. La radio, la televisión, el teatro, los principales eventos culturales del país han celebrado la fiesta de los cien. Y es que Dora se merece este y mil jolgorios, por todo lo que durante su fecunda vida creadora dejó sembrado sobre este cocodrilo caribeño y rebelde.