Moviendo ideas en la Muestra Joven ICAIC

Con la propuesta temática Se van los seres, se van. Otros paisajes de la espiritualidad, arrancó este miércoles el espacio Moviendo ideas, de la 16 Muestra Joven ICAIC. Un corto de ficción (Paisaje, de Daiyan Noa) y dos documentales (Limbo, de Rafael Ramírez, y Duelo, de Alejandro Alonso) fueron las piezas que sirvieron de preámbulo para el debate, conducido por Juan Carlos Calahorra, miembro del Comité organizador. También estuvieron el editor y realizador Michel Mendoza y dos de los directores de las puestas cinematográficas.

Al hacer referencia a su trabajo, Daiyan Noa defendió como esencial para narrar la realidad, el posicionamiento de la cámara. Por otra parte, Mendoza significó el repuntar de materiales que abordan esa realidad menos representada en nuestro cine.

“Es una zona temática cercana al ámbito de exploración de Televisión Serrana, pero estos materiales asumen una mirada que no viene de esa casa productora y apuntan a espacios de la realidad cubana que han quedado al margen de cierta centralidad. Estas historias funcionan regidas por mecanismos de socialización propios”.

Una primera intervención del público presente reconoció el retrato de problemas sociales dibujados desde diversos modos de realización, enclavados en comunidades que han quedado al margen de lo urbano y que están desconectadas de nuestra realidad.

En los filmes predomina una especie de discurso subyacente sobre el aislamiento, y de alguna manera hay una reconciliación con los modos tradicionales de vida en estas comunidades aisladas, dispersas, caracterizadas como zonas de silencio.

Otra intervención versó acerca de ciertas sectas que restringen lecturas, hecho que conduce a una evolución social cercada por sus propios rituales, a lo cual se suma la escasez de espacios socializadores. Además, fue criticada la descontextualización de dichos materiales, que construyen una imagen sesgada e incompleta de esos entornos rurales.

Jorge Oliver Medina, creador del Capitán Plin, dijo que ninguno de los tres trabajos presentados son documentales. “Hay una intención, un preguión, un montaje, pero la realización no es la de un documental, aunque me llama la atención (en positivo) el nivel de los trabajos”.

“Especialidades como la cámara, la edición, la iluminación y el sonido son muy profesionales”, añadió. “En ese sentido, son materiales redondos. Pero en los tres casos el tempo es demasiado lento, no es el tempo de los documentales. Por otra parte, el uso de actores le resta legitimidad como documentales; esas cosas hay que afilarlas a la hora de contar la historia”, concluyó.