Mil y una veces, gracias Desiderio

Anteayer y ayer mismo en el Centro Dulce María Loynaz se escuchó el agradecimiento sabedor y sentido a su labor descomunal al frente de Criterios. Aquella que, en 45 años de brega, pasó de apenas unas páginas a boletín, a revista, a encuentros nacionales e internacionales, a libros… hasta galvanizarse en lo que fue el sueño y la práctica de su vida, el Centro Teórico Cultural Criterios. Desde allí multiplicó encuentros, presentaciones, seminarios, distribuciones digitales por las redes, mil y un textos repartidos, en más de una ocasión, en los nuevos soportes pero a la vieja manera del antiquísimo trueque, como un infantil “dando y dando” que subrayaba dación y compromiso de ambas partes.


Desiderio, en plena edición de Los mil y un textos de Criterios. Foto: Kaloian
 

Y hoy 7 de diciembre, con los ecos de tantas gracias resonando en el aire, llega la noticia de la muerte de Desiderio Navarro, el hacedor de todo.  Se habían cumplido este 2017 esas más de cuatro décadas de la entrada de Criterios al ruedo de la cultura cubana entre los pliegos de La Gaceta de Cuba. Entonces él y su “hija” fueron objeto de homenajes por todo el país, entre ámbitos muy diferentes porque a todos llegó con su cruzada a favor del conocimiento del pensamiento teórico universal más actualizado; insoslayable su hermosa investidura como Doctor Honoris Causa del Instituto Superior de Arte. Y este último, urdido con altura y calidez por Maggie Mateo.

Las celebraciones tuvieron un sabor agridulce porque lo sabíamos lesionado por una enfermedad mortal. En el Loynaz algunos, de forma involuntaria, hablaron de él en pasado. No lo asumí como yerro porque su obra pesa tanto que pareciera de un tiempo lejano.

No quiero evadir que duele porque fue una persona que, en medio de muchas tempestades, disfrutó y amó mucho la vida. Porque le faltaba muchísimo por hacer y por advertirnos como intelectual veedor de la res pública, y porque no deja herederos de su labor.

Fue buenísimo tenerlo entre nosotros como un contemporáneo. Por eso, mil y una veces, gracias Desiderio.