Mensaje de la Directora General de la UNESCO

El 23 de agosto se conmemora el aniversario de la insurrección, en 1791, de los hombres y mujeres sometidos a la esclavitud en Saint-Domingue, la parte occidental de la isla de La Española que, al proclamar su independencia, recuperó su nombre amerindio original: Haití. Esta revuelta comporta una reivindicación universal de libertad, que va más allá de cualquier límite de tiempo y espacio.

Apela a toda la humanidad, sin distinción de origen ni de religión, y sigue resonando hoy con la misma fuerza.

Mediante el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, la UNESCO desea recordar la importancia fundamental de la transmisión de la historia para poner de relieve la lucha contra todas las formas de opresión y racismo que existen en la actualidad. El efecto expansivo que provocó la revuelta de 1791 ha marcado el curso de las luchas de liberación de los pueblos y de los movimientos de defensa de los derechos humanos y civiles desde hace más de 200 años. Cristaliza los desafíos, los conceptos y los principios que son imprescindibles conocer en la lucha actual contra la esclavitud moderna y la trata de personas. Creemos que la enseñanza de esta historia puede colocar a los ciudadanos de mañana en el camino de la paz y la dignidad.

Con la proclamación del Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024), la Asamblea General de las Naciones Unidas pretendió erradicar las injusticias sociales heredadas de ese momento histórico y combatir el racismo y la discriminación racial. La libertad de derechos, conseguida con gran esfuerzo, debe traducirse en libertad real, mediante políticas públicas que garanticen a los afrodescendientes el pleno ejercicio de la igualdad económica, social y política y su plena participación, en pie de igualdad, en la sociedad. La revuelta de 1791, al igual que tantas otras en todo el mundo, nos muestra la vía, pero el camino sigue siendo largo.

Teniendo esto presente, el Comité del Patrimonio Mundial, en su última reunión, aprobó la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de Mbanza Kongo, vestigio de la capital del antiguo Reino del Congo (Angola), y del sitio arqueológico del muelle de Valongo (Brasil), reconociendo así su valor universal excepcional. En 2015, el sitio arqueológico del muelle de Valongo fue reconocido “sitio de memoria” vinculado a la Ruta del Esclavo: resistencia, libertad, patrimonio.

El reconocimiento de este patrimonio resulta decisivo para la sensibilización del público en general, la educación de los jóvenes y los procesos de reconciliación y cohesión social.

Esta es la eterna labor en defensa de la plena afirmación de la dignidad humana, y la UNESCO le dedica toda la fuerza de su mandato mediante la educación, la cultura, el intercambio de información y las investigaciones científicas, que contribuyen a erigir en la mente de cada persona los baluartes contra el racismo y los prejuicios. La enseñanza de la Historia General de África y el Proyecto La Ruta del Esclavo son dos ejemplos de este empeño. La ignorancia es nuestro gran enemigo: sirve de coartada a los indiferentes que afirman que “no podemos cambiar nada” y respalda las mentiras de quienes aseguran que “no lo sabían”.

Todos debemos conocer la magnitud del crimen de la trata de esclavos, los millones de vidas destrozadas y sus consecuencias para el destino de los continentes hasta nuestros días. Todos debemos estar plenamente informados acerca de la lucha que condujo a su abolición, para que juntos podamos construir sociedades más justas y, por tanto, más libres.

Irina Bokova