Margaret Atwood: vida, más que letras

El próximo viernes 10 de febrero se presentará en el Pabellón Cuba la antología de cuentos y fragmentos de novelas canadienses Desde el invierno, una verdadera joya de la literatura del país invitado de honor a la 26 Feria Internacional del Libro que muestra parte “de la ficción contemporánea en lengua inglesa de finales del siglo XX”.


Bajo el sello de Ediciones Unión, este título llegará por segunda vez a los lectores cubanos desde su primera tirada en 1997. El reencuentro será múltiple. No solo se podrán reconocer en sus páginas autores que ya en la década del noventa figuraban entre los consagrados, sino a otros que recién se insertaban en el panorama literario y que hoy están inscritos en sus anales.

Entre los nombres representativos no podría faltar el de Margaret Atwood (Ottawa, 1939), quien además de ser compiladora y autora de uno de sus relatos, estará en La Habana durante la primera etapa de la Feria.

Esta poeta, novelista, crítica literaria y profesora canadiense tiene en su haber 16 novelas publicadas, 19 colecciones de poesía y siete libros para niños. Ha escrito guiones para la televisión, libretos, y merecido una veintena de premios, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (2008), el Commonwealth Literary Prize y el Arthur C. Clarke Award en la categoría de Ciencia Ficción, ambos por El cuento de la criada (1985).

Descrita como una escritora feminista, su ensayo Second Words (1982) se ubica entre las primeras obras de ese tipo en Canadá; aunque el tema de las relaciones internacionales, el medio ambiente, la identidad, los derechos humanos y los prejuicios sociales también son recurrentes en su trayectoria.  

Mientras que poemarios como The Edible Woman (1969) refieren la marginación social de la mujer y True Stories (1981) versa sobre los derechos humanos; novelas como Surfacing (1972) trata los conflictos entre la naturaleza y los avances tecnológicos y Lady Oracle (1976) parodia los cuentos de hadas y los finales felices de las historias de amor.


En el campo de la crítica literaria ha sido aclamada por Survival: A Thematic Guide to Canadian Literature (1972), libro que ha sido catalogado como “el más asombroso escrito sobre literatura canadiense”.

Su labor, sin embargo, no se limita al campo de la literatura. Atwood es, además, presidenta del PEN Club, asociación de escritores que promueve la libertad de expresión y de los autores que son presos políticos; es Presidenta Honoraria de Birdlife International, organización en defensa de las aves; y está incluida en el Paseo de la Fama de Canadá desde 2001.

Al igual que muchos autores, esta mantiene algunos recelos sobre su modo de realizar las obras. Supersticiones como que nadie toque su ordenador —antes su máquina de escribir— o hablar de un texto antes de terminarlo, no han faltado en su quehacer. Tampoco la negativa ante preguntas como cuál es su escritor/libro preferido o de dónde saca las ideas.

Aunque al inicio de su carrera la fama le parecía divertida, con el transcurso de los años ha llegado a considerar que el reconocimiento constante podría ser aburrido; de modo que agradece a la literatura ser un vínculo perfecto para la interacción con los demás.

Hace unos años, con motivo de recibir el Premio Príncipe de Asturias, el periodista Alan Gould le preguntó sobre su catalogación “de izquierda”. La respuesta fue:

“No se trata de izquierda o de derecha, es una cuestión de monopolios y de poder.

Quienes se alzan contra los monopolios y el poder (…) no son la izquierda. Son defensores de lo público. Y aviados estamos si a quienes defienden eso se los toma por izquierdistas locos y radicales. Si eso fuera así, nadie defendería lo público, tendrían miedo de hacerlo”.

Y es que a través de su obra Margaret Atwood ha sido, precisamente, una de las personas que ha dado voz a los invisibilizados porque, como refirió en una ocasión, el arte tiene la capacidad de cambiar las personas, y las personas de cambiar el mundo.

Cerca de sus ochenta años y habiendo publicado su última novela en 2016: Por último, el corazón, esta prolífica escritora continúa trabajando. Ya lo había dicho en 2008: “Robertson Davies es mi modelo a imitar. No empezó en su última reencarnación —había escrito los libros de Salterton—, pero luego no escribió novelas durante largos años. Hasta que a la edad que yo tengo ahora, quizá un par de años más joven, escribió Fith Business. Y después sus otros libros ya sesentón y setentón. Así que tengo una mala noticia para quienes quieren que me despeñe por un barranco, ¡me quedan otros 25 años! ¡Que se preparen!”