Manuel Brás da Costa: del barroco al contemporáneo

Con un repertorio que defiende la canción portuguesa deleitó al público el contratenor Manuel Brás da Costa en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes. Composiciones caracterizadas por un hondo lirismo y sentimiento marcaron la actuación del portugués: la nostalgia, el amor y la melancolía conformaron una triada que bien podría caracterizar la voz del experimentado contratenor.

Por el contrario, en el plano personal siempre asoma una sonrisa a su rostro, aunque confiesa gustar de los roles dramáticos, porque, según afirma, “yo, en el fondo, también soy un poco dramático”.


Foto: Cortesía de la Oficina Leo Brouwer


Si bien los temas del concierto fueron, en su mayoría, de autores portugueses, la presentación, seleccionada de conjunto con la musicóloga Isabelle Hernández, abordó tanto piezas clásicas de Händel y Purcell, como temas escritos especialmente para la voz de Manuel por autores como Sergio Acevedo y Jean-Christophe Rosaz.

Graduado del Royal College of Music de Londres, Brás da Costa ha desarrollado una sólida carrera artística en ascenso desde 1992, con múltiples presentaciones como solista en Portugal, Inglaterra, Alemania, Francia, Bélgica, África, India y Japón.
La preparación en nosotros es igual a la del resto de los músicos; hay que tener cuidados, porque todo lo que le hace daño a tu cuerpo le hace daño a tu voz también.

Luego de finalizar sus estudios en diversos puntos como Hannover y Bruselas, educó su voz en Lisboa durante 15 años, “para lograr hacer todo lo que quiero. La preparación en nosotros es igual a la del resto de los músicos; hay que tener cuidados, porque todo lo que le hace daño a tu cuerpo le hace daño a tu voz también. Yo suelo practicar mucho el yoga e intento tener un estilo de vida saludable”.

A pesar de haber tomado parte en diversos eventos internacionales de música, el contratenor portugués declara sentirse gratamente sorprendido con el Festival Contratenores del Mundo. Al respecto, nos comenta: “Mi sorpresa ha venido por dos razones: la primera, porque he sido invitado por Leo y estoy muy contento con ello, ya que él es un músico fabuloso, un compositor que la gente conoce en el mundo entero y, además, una persona muy gentil y humana.

“La segunda es porque Cuba ha sido el primer país del mundo en organizar, a través de Leo y su compañera, un evento a nivel mundial de la voz de contratenor. Ahora tengo un problema con Cuba, y es que no quiero volver a Portugal. He sido tratado muy bien por los cubanos, me siento como en casa con tanta gente preciosa que me trata como si fuera uno de los suyos. También debo agradecer al señor Embajador de Portugal y su esposa, que me han acogido en su residencia como un hijo”.


Foto: Kike


Muchas han sido las óperas donde ha tomado parte con innumerables y diversos personajes, entre ellas, destaca a autores como Vasco Mendonça, “un compositor portugués que ha escrito también para mi voz, cuya obra estuvo basada en el libro Jerusalén, del escritor portugués Gonzalo Tavares. El papel de Ernst fue precioso para mí, me encantó. También he tenido el privilegio de trabajar con maestros de escena de calidad fantástica, como Luis Miguel Cintra, que ha sido actor y es reconocido en el mundo entero.
Me gusta moverme en los extremos. Adoro el barroco, pero también me fascinan muchísimo las piezas contemporáneas, porque me permiten experimentar. 

“En realidad, me gusta moverme en los extremos. Adoro el barroco, pero también me fascinan muchísimo las piezas contemporáneas, porque me permiten experimentar. En mi carrera, busco mezclar las artes, la moda, el teatro… en este sentido, he desarrollado varios proyectos”.

Además de su actividad como contratenor, Brás da Costa es profesor de canto en el Instituto Gregoriano de Lisboa y en el Centro de Artes de la propia ciudad. A su vez, ha efectuado diversos workshops de canto y voz para varias facultades y agrupaciones de artes escénicas en su país.

Junto a la presentación en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, el contratenor luso ofreció una master class a los jóvenes participantes del festival. Acerca del encuentro académico, nos revela:

“En la master class de canto me he quedado impactado con la técnica de los muchachos, que son bien jovencitos, pero si yo hubiera podido cantar a su edad como ellos, no sé hoy dónde estaría; han sido fabulosos. He intentado ayudarlos lo más que he podido y creo que a ellos les ha gustado tanto el intercambio como a mí. Llevo muchos años dando clases de canto y me encanta ayudar a los otros.

“En los últimos tiempos, he percibido que se ha desarrollado muchísimo la voz del contratenor. A mí me gusta escucharlos a todos, porque cada uno tiene su individualidad y personalidad. Creo que es muy importante mantenerse fiel a sí mismo, cada generación que viene la veo haciendo más y mejor, y eso me encanta”.

A lo largo de su carrera ha ganado varios premios en certámenes internacionales de canto, como Graziella Schiutti Prize, Early Music Competition y Keith Falkner Prize. Sin embargo, para Manuel, los galardones no definen nada: “No los valoro tanto. Lo más importante para mí ha sido tener conciencia de lo que necesitaba, de lo que quería hacer y de lo que no estaba bien también. Siempre quise ser cantante y ahora en lo que pienso es en seguir desarrollando mi voz, creer en mí mismo, pero también estar disponible para escuchar a los otros”.