Mamá, cuando sea grande…

Carta de amor a Pelusín del Monte y Pérez del Corcho (ahora que cumple 60 y es un títere maduro)

Peluso mío:

Hace tiempo no escribo una carta como esta. Y la verdad es que me preocupa la emoción de hacerlo, pero no todos los años se cumplen 60 ni todos los 60 son tan maravillosos.

Peluso mío, voy a cumplir 27 este mes y no quiero que me veas como una jovenzuela que intenta enamorarte. De 27 llevo cuatro de universitaria, seis de dramaturga, diez de público teatral inquieta, 20 de espectadora inocente y 20 más de amante leal de teatro de títeres y para niños, lo que suman, si se piensa bien, 60 años. No sé si te sucede igual, pero no siento que haya pasado tanto desde que estoy a tu vera. Y creo saber la respuesta.


Pelusín del Monte. Teatro de Las Estaciones, 1999.
 

Tenía diez años cuando en 1999 Teatro de Las Estaciones estrenó El sueño de Pelusín. Esa fue la primera vez que vi tus ojos verdes y me enamoré de tu risa. ¡Qué guajiro más bonito, mamá! Luego volví a encontrarte en el 2001, igual de bueno y travieso en Pelusín y los pájaros. Pasó tiempo hasta que volví a verte en retablo, y un día te encontré enamorado de una muchacha en un Taller Internacional de Títeres; lo recuerdo bien porque andabas con una tropa distinta que se hacía llamar Nueva Línea. Después de eso volví a ver tu carita de niño pícaro en un Pueblito de cuentos, el pueblito de donde es Farita Madrigal. Esos fueron nuestros pocos encuentros cara a cara, Peluso: solo cuatro en tantos años. ¿Te parece que es este un amor correspondido?

Nunca me detuve a dudar que eras nuestro títere nacional, y cuando escucho a alguien que está poco convencido me indigno, reprocho, y hasta doy un portazo si tengo una buena salida a mano. ¿Quién podría dudar de tu noble estirpe? ¿Quién que sepa cómo se construye a un héroe podría no saberte el caballero de los montes cubanos? ¿Quién que haya escuchado tu guitarra y tu rima podría no colocarte junto a Karagoz, Pulcinella, Don Cristóbal, Punch… y todos los títeres clásicos del mundo? ¿Quién puede dudar de tu linaje? Tú que eres hijo de Viñales y del Yumurí. Tú que llevas los apellidos Alonso, Camejo, Morales, Cordero, Valdés Piña, Salazar, Madrigal y Artiles.


Pelusín del Monte. Guiñol Nacional de Cuba, 1956.

 

Peluso mío, creo que lo que te hace nuestro títere nacional es la indiferencia con que miras el tema. No creas que no veo en tus ojos esa risilla maldita de quien sabe que está jugando con sus enemigos y no le importa, porque se divierte. En eso eres el más grande y poético de todos: porque eres niño siempre. Eres el niño de los 60 y del siglo XXI. Eres el niño de los 80 y el del 94. Eres el único niño de todos que ha logrado permanecer así: niño por dentro y por fuera.

Un títere soñador,

Campesino y cantador

Es el títere cubano.

Con perro, gato y abuela

Canta décimas, y vuela

En un sombrero de guano.

No quiero que pienses que a mis 27 me ha dado por seducir a figuras nacionales. Quien escribe estas letras es la niña de diez años que sigue enamorada de ti. Una niña a la que le gustan los framboyanes, los mangos y las décimas. Una niña que adora las abuelas y los pájaros. Una niña que te entrega esta carta con el mismo temblor con el que hace mucho tiempo puso una en las manos de tu madre. Esa niña romántica y cubana que al sentarse otra vez en el teatro dijo: Mamá, cuando sea grande, quiero ser titiritera.

Un abrazo fuerte y un beso de guayaba madura que te llene el corazón de flores silvestres,

De tu eterna enamorada.