Lucas Segovia: Lo que la vida te quita retorna en querer

Vengo a traerte la flor,
Pero en forma de canción,
Que se ha quedado dormida,
Pero ahora la vida la resucitó…

Tras la guitarra llega su voz, trae el canto de la tierra, del Chaco argentino y de la esencia espiritual humana que encierra toda canción poética. Por estos días en La Habana, en las peñas de los trovadores, ha estado de canto en canto Lucas Segovia, acompañado del acordeonista Néstor Acuña.

Sube a mi mapa hecho canción,
Sube a mi Chaco que despertó,
Sube a mi canto voz de dolor.


Fotos: Cortesía del autor
 

Lucas Segovia es un destacado exponente de la canción argentina, que lleva consigo la herencia del folclore del litoral y el espíritu de esos grandes cantores que vienen desde Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, León Gieco, Víctor Heredia, y otros muchos que llevan en su voz la palabra, los dolores, el sueño de su pueblo.

Ellos nunca lo entendieron, corazones de madera;
Y llenaron de alambrados nuestros caminos de greda.
El viento se lastimaba con sus púas traicioneras.

Trajeron algodonales, llamaron a la cosecha,
Decían que nos pagaban y solo daban miserias.
Nos regalaron el hambre, robando nuestras riquezas.

En un estudio de Radio Ciudad de La Habana me encuentro con estos dos auténticos exponentes de la canción argentina.

Lucas, representas el folclore del Chaco, pero la Argentina tiene en cada región géneros e influencias diferentes. ¿Cómo describes esa madeja cultural?

Primero, para nosotros es un honor y un gusto venir a Cuba, conocer y reencontrarnos con una cultura muy distinta y muy similar a la vez. Nuestro folclore tiene divisiones bastante marcadas, con mucha frecuencia uno puede estar a 50 o 100 kilómetros y va diferenciando los géneros de música, mucho más nosotros que estamos en El Chaco, donde hay una diversidad impresionante; tenemos pueblos originarios —como los mocovíes y los wichis—mezclados, por supuesto, con los españoles que nos colonizaron. También hemos tenido grandes emigraciones de otras zonas de Europa y por ello  también encontramos ucracianos, alemanes, checoslovacos, italianos… cruzados con los pueblos originarios. Esto ha generado una gran riqueza y variedad de géneros.

Además, esta es una provincia pegada a otra con fuerte representación folclórica, Corrientes, que es la cuna del chamamé. Uno hace 12 kilómetros y está en el Chaco, pero del Chaco hace 160 kilómetros y ya está en el Paraguay, y si haces para el otro lado 300 kilómetros, estás en Brasil. Entonces, estamos rodeados y muy influenciados por un montón de cosas, que hacen de esa zona un rincón donde se puede escuchar sambas, chacareras, chamamé, rasguido doble, chamarrita y también el tango, que nos representa mundialmente. Toda esa diversidad musical tiene su acompañamiento en la danza.

Hay una canción tuya, “Idéntico a vos”, que parece narrar una guerra entre países vecinos del sur…

Reunión de fronteras, de cuatro países

Despierta una guerra: ¡que fatalidad!

El río no entiende tanto desencuentro

Si ayer navegaron en su inmensidad.

Brasil y Argentina reclutan las armas

Se suma a la lucha la patria oriental

Reunión de banderas de los tres países

Declaran la guerra al gran Paraguay…

Yo soy de la tierra que hirió a tus hijos

Paraguay yo vengo a pedirte perdón

“Idéntico a vos” es eso, un pedido de perdón al país vecino de Paraguay por una guerra absurda en la que fuimos contra nuestros hermanos, por intereses imperialistas, junto con Brasil y el Uruguay. Nosotros venimos trabajando desde hace unos cuantos años en ese pedido de perdón a los hermanos paraguayos, para lograr una integración al menos cultural, y creemos que la música es el instrumento más rápido para lograr esa hermandad.

Reunión de fronteras de cuatro países
Pero hoy no es la guerra que los juntará.
Reunión de la sangre y un solo escenario
Encuentro de hermanos volando en canción.

Florecen guitarras con nuevas canciones
Se agranda la patria bajo el mismo sol
Reunión de banderas de cuatro países
Auguran la vida y su liberación.

Ahora una pregunta para Néstor Acuña. Es muy usual, incluso emblemático, el bandoneón en la música Argentina; aunque viene desde mucho antes y ya en las grabaciones de Gardel está presente.

El acordeón y el bandoneón son instrumentos europeos que nos llegan por Alemania, Italia, los emigrantes europeos... Yo puedo hablarte más del chamamé, que es el género de Corrientes, mi provincia. He oído por testimonio de la gente mayor que el chamamé se tocaba solo con guitarra y violín, a veces con flauta, es decir, con instrumentos que existían antes del acordeón. Toda esa inmigración europea masiva trae el acordeón y se queda incorporado en el chamamé como el instrumento típico, y también el bandoneón, que se conoce más por el tango, aunque en todo el país el folclore se acompaña con bandoneón.

Lucas, eres hijo de un importante folclorista del Chaco, Zitto Segovia, quien murió muy joven, a los 35 años. 

Zitto Segovia fue uno de los más importantes folcloristas que tuvo la provincia del Chaco, a pesar de su juventud. Él estaba buscando con su obra la identidad musical del Chaco, tratando de ahondar en todas las razas y sus sonoridades. Y entre investigaciones y creación había creado un ritmo que se llama el charanda, y lo estaba dando a conocer en gira por todo el país con la idea de que prendiera como el género que representara a la provincia de El Chaco, lo cual se truncó con su muerte.

La obra de Zitto es cumbre, nos dejó cuatro discos grabados con una obra hermosa que cuenta no solo del Chaco, sino de Latinoamérica, pues él hizo un recorrido por muchos de nuestros pueblos. Estuvo exiliado en México durante el proceso militar en la Argentina y fue muchísimo lo que logró.

Hacías referencia a la época de la dictadura militar, y eres un cantor comprometido con tu tiempo, heredero de ese espíritu que viene de Atahualpa Yupanqui, o de cantores como León Gieco y Víctor Heredia, por citar un par de ejemplos, que llevan en su canto la voz de los de abajo…

Tiene que ver con lo que nos tocó vivir, como a Heredia, que es un gran amigo, para mí como un padre, porque es uno de mis consejeros principales en todo este camino. Él tiene a su hermana desaparecida, Cristina, que aún la sigue buscando; ella es uno de los 30 mil desaparecidos por la dictadura en Argentina. Mi padre fue exiliado, tengo muchos amigos que eran amigos de él y que fueron presos políticos. Creo que le debía un homenaje a toda esa gente, un recuerdo, un reclamo; por eso, cuando volví al Chaco en el 2005, hice un disco, Piel de margarita, dedicado a los desaparecidos y a los caídos en Margarita Belén, que es un pueblo a no más de 30 kilómetros del Chaco, donde se fusilaron a más de 20 jóvenes militantes en un supuesto traslado de la cárcel de Formosa.

En todos los materiales que hacemos vamos dejando ese compromiso con la memoria, con la identidad y con ese tratar de reconstruir el país. Hasta hoy tenemos ese rechazo hacia la policía y los militares, por lo que vivimos. Incluso, cuando salimos a otro país y vemos a un militar, a un policía, sentimos automáticamente ese rechazo, y tenemos que cambiar ese pensamiento, pues la realidad de otros países no es la misma. La policía debe ser parte de la sociedad y estar al servicio de ella. Pero es difícil quitarnos de adentro el recuerdo de la cantidad de muertos que tuvimos a manos de la policía y de los militares. 

Adónde están los que una vez me prometieron
Justicia al fin para vengar todos mis muertos
Son 30 mil palomas libres al viento
Y 15 mil teñidos de un gris recuerdo

Giro por la vida con el sueño clausurado
De vengar mis muertos que no están en ningún lado
Piel de margarita mi guitarra
Y una canción que me ganó la juventud.

Quisiera que me reseñaras tu obra discográfica.

Nosotros venimos desarrollando una línea de trabajo desde hace algunos años,  con  Liliana Martínez como productora y Néstor Acuña en la dirección musical. La banda, en su formato, está compuesta por un contrabajo, viola, piano, percusión, guitarra y acordeón, y con ella trabajamos a fondo en este disco más reciente, Piel de margarita. En el 2010, por el Bicentenario de la Patria, hicimos Resulta que vivimos; también el disco Melitona: crímenes en sangre, dedicado a los pueblos originarios de la masacre de Napalpí, en la provincia del Chaco, el 19 de julio de 1924.

Después hicimos algunas grabaciones de conciertos en vivo en La Rioja, y otras cosas en la costa Atlántica. Ahora estamos trabajando en un disco que se llama Código postal, compuesto por canciones que fui componiendo con amigos, con colegas de la música argentina. Por tanto, es un disco con varios invitados, como Piero, Víctor Heredia, Antonio Tarragó, Raly Barrionuevo, Bruno Arias, Rafael Amor…, en fin, amigos que hemos hecho trabajos juntos   en los últimos años. Estamos tomándonos todo el tiempo necesario, aunque ya lo dejamos listo antes de venir para Cuba. Ahora lo están mezclando y esperamos presentarlo en junio en Buenos Aires, y luego en el resto de la Argentina.

Recuerdo
Que alguien me dijo aquella vez,
Lo que la vida te quita
Retorna en querer.

Ayer lo vi,
En el mirar de mi gurí,
Halle las luces brillantes
Que en tus aguas perdí.

La obra de Lucas Segovia acude a los versos de poetas de su región, a la tradición oral, a la historia y la esencia espiritual de su pueblo. Una buena muestra es el CD Melitona, basado en el libro Crímenes en sangre, de Pedro Solanas, que ejemplifica la obra de este genuino cantautor del Chaco. 

Mi tierra

Letra: Pedro Solans

Guión: Carlos Aguirre

Música Lucas Segovia

En el principio fue el verde: nuestros ojos recorrían la inmensidad vegetal. Todo era nuestro: los árboles, sus frutos, el ágil guasuncho, el vuelo de las aves, el rugir del puma…estaba todo dentro de nuestra piel.

Mi tierra no tiene tiempo, porque mi tierra es eterna:
Nació allá en los umbrales de las montañas de menta,
y bajó a beber el río, y se quedó en su rivera.
Se hizo amiga de los riachos, del sol y de las palmeras,
nos engendró con la lluvia, nos regaló su belleza;
y no extrañó a las montañas que le pedían que vuelva.

Nuestra madre nos dio frutos, nos rodeó de alimentos;
Nos dio soles, también lunas, nos abrigó con el viento
Nosotros SOMOS la tierra: sin la tierra estamos muertos.
La tierra no es sólo tierra, sino nuestro FUNDAMENTO.

Ellos llegaron un día contando que su Dios los había hecho de barro: eso ya lo sabíamos. Lo que ellos no sabían es que nosotros seguimos siendo la tierra.

Ellos nunca lo entendieron, corazones de madera;
Y llenaron de alambrados nuestros caminos de greda.
El viento se lastimaba con sus púas traicioneras.
Trajeron algodonales, llamaron a la cosecha,
Decían que nos pagaban y sólo daban miserias.
Nos regalaron el hambre, robando nuestras riquezas.