Los Stones: "Satisfaction"… satisfied
Fotos: Kike
 

Es cierto, quienes esperaron hallar en el espectáculo de Los Rolling Stones un suceso sin precedentes no se equivocaron. Tal vez alguna parte del millón 300 mil personas que asistieron a su concierto en la Ciudad Deportiva, en La Habana, acudió motivada por el escenario de 80 metros, el audio de 1300 kilos y ocho repetidores de sonido, los juegos de luces o los 62 contenedores que los mismos artistas fueron enviando para montar la platea.


 

Pero más allá del show, impresionante sin lugar a dudas, los Rolling regalaron a Cuba dos horas, si no del mejor rock de todos los tiempos —pues estaríamos obviando otros imprescindibles del género— sí dos horas y 15 minutos de la mejor música producida en los últimos 50 años.

El paso de la alineación británica será difícil de esquivar en cualquier reseña futura sobre el género… o sobre Cuba.Para muchos, ver a los Stones significó saldar una deuda con su juventud; para otros, un encuentro con la leyenda; algunos habrán visto la oportunidad de presenciar un derroche de tecnología como nunca antes en la Isla; y seguramente hubo quienes solo quisieron decir “yo estuve ahí”. Lo cierto es que el paso de la alineación británica será difícil de esquivar en cualquier reseña futura sobre el género… o sobre Cuba. Yo, que también estuve, solo puedo decir que de pie, frente a la leyenda, sentí que escuchaba música por primera vez.

Desde “Jumping´ Jack Flash”, tema que abrió la noche, hasta “Satisfaction”, que marcó el fin, la banda movió miles de espectadores que vinieron, no solo de municipios capitalinos o provincias cubanas, sino de varios países para presenciar el espectáculo. Incluso, algunas celebrities como el actor Richard Gere y la modelo Naomi Campbell también fueron vistas en el césped de la Cuidad Deportiva aguardando los movimientos de Jagger, en compañía de Keith Richards, Ronnie Wood y Charlie Wats.

Como si estuviese aún en 1962, año fundacional de la agrupación, Jagger se movió de un extremo al otro del escenario corriendo, bailando, cantando, como una fiera enjaulada que pide más y más libertad. Igual el resto de los Stones. Resulta impresionante cómo, aun sobrepasando las siete décadas o cerca de ellas, mantienen una destreza y agilidad envidiables.


 

Si hubiesen venido antes, ¿habría sido diferente? Sin dudas el despliegue de tecnología, su edad, el repertorio, el público… habrían sido distintos. Pero la afluencia, la exaltación casi hasta el culto… esos habrían permanecido. “Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música en Cuba —dijo Jagger en español, casi al inicio del concierto—. Pero aquí estamos, tocando para ustedes en su linda tierra. Pienso que finalmente los tiempos están cambiando, ¿es verdad no?”.

Como si estuviese aún en 1962, año fundacional de la agrupación, Jagger se movió de un extremo al otro del escenario corriendo, bailando, cantando, como una fiera enjaulada que pide más y más libertad.Frente a miles de personas que fueron llegando a la Ciudad Deportiva desde las dos de la tarde y se instalaron sobre mantas, sillas, en tiendas de campaña… hasta las 8:40 p.m. que comenzó el espectáculo, los Stones agradecieron “por la música que Cuba le ha regalado al mundo”, dedicaron un tema “a los cubanos románticos” (“Angie”) y comentaron cómo bailaron rumba la noche de su arribo, probaron el arroz y los frijoles de la Isla.

Según publicó la banda en su cuenta de Twitter, el público rondó las 700 mil personas en los predios del coloso y las 500 mil en la avenida, cifra que iguala su concierto en Copacabana, 2006, cuando rompieron sus récords de audiencia. Pero números y espectáculo aparte, el mayor mérito de Los Rolling en Cuba fue reunir decenas de generaciones bajo su halo, no solo para hacer historia en su “bitácora” personal, sino para marcar la historia cubana. En ese sentido: "Satisfaction", satisfied.