Los mejores filmes de 2016, según los críticos cubanos

Al igual que todos los años, la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica (ACPC) realizó su votación para seleccionar los mejores filmes estrenados en las salas cinematográficas de Cuba, así como para elegir lo mejor de la producción fílmica nacional. Entre las singularidades notables de esta selección, se cuenta la preferencia (los dos primeros escaños) por el cine latinoamericano: la película chilena El club (Pablo Larraín) y la argentina El clan (Pablo Trapero) resultaron las más votadas.


El club (Chile)


De inmediato, aparecen las representantes norteamericanas, elegidas, sobre todo, entre los títulos multinominados al Oscar (como si necesitaran también el reconocimiento de los críticos cubanos); así aparecen El renacido (Alejandro González Iñárritu) en el tercer lugar, Los ocho odiosos (Quentin Tarantino) en el séptimo, y En primera plana (Spotlight, de Tom McCarthy) en el décimo.

Precisamente, el décimo puesto fue ocupado, en un empate, no solo por el polémico filme norteamericano En primera plana, sino por dos producciones originadas en Europa oriental, en cinematografías que están en proceso de auge luego de la debacle que significó la casi desaparición del apoyo estatal. La búlgara La lección (Kristina Grozeva y Petar Valchanov) y la checa El fotógrafo (Irena Pavlásková) lograron figurar en la selección. Ambas películas describen un desolador panorama ético y espiritual, en el intento por lidiar con la herencia de un pasado sobrecogedor.


Spotlight (Estados Unidos)


Pero este dueto de filmes europeorientales tampoco está solo, pues en lugares muy destacados de la selección figuran las multipremiadas El hijo de Saúl (Hungría, László Nemes) y la rusa El cartero de las noches blancas, del muy respetado Andrei M. Konchalovski.

La selección de los mejores filmes del año se completa con la inclusión de la ítalo-británica Youth, de Paolo Sorrentino; la británica The Danish Girl (Tom Hooper), y fue tal el entusiasmo de los críticos y periodistas cinematográficos cubanos con la cubana El acompañante, de Pavel Giroud, que el filme se insertó también en la relación de los mejores del año, incluso cuando existe una selección aparte para la producción nacional.

Respecto al cine cubano, hubo prácticamente una película casi todos los meses, o cada dos, por lo menos. Pasaron por los cines Bailando con Margot, Cuba libre, Leontina, Café amargo, El acompañante, y Últimos días en La Habana, entre otras. En el grupo, los críticos destacaron, con justicia, los filmes de Pavel Giroud y Fernando Pérez.

En el acápite de las mejores películas cubanas exhibidas en este año a punto de finalizar, fue elegido como mejor largometraje de ficción, Últimos días en La Habana, de Fernando Pérez; mejor cortometraje de ficción, Molina´s Rebecca, de Jorge Molina; y mejor documental: Héroe de culto, dirigido por Ernesto Sánchez, además de que la mejor animación fue No Country for Old Squares, que le ha ganado numerosos reconocimientos a su director Ermitis Blanco.

Los mejores tres filmes vistos en la edición número 38 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, insisto, según los críticos y periodistas especializados cubanos, fueron el argentino El ciudadano ilustre, el brasileño Acquarius y el chileno Neruda.


Acquarius (Brasil)


A pesar de la crisis cada vez más profunda de la exhibición cinematográfica, debido al estado calamitoso de las salas y de las proyecciones, 2016 fue un año en que los cubanos accedimos a grandes títulos procedentes de los más diversos países, como demuestra la anterior selección. Entonces, aunque la cartelera estuvo inundada de títulos producidos en Estados Unidos, se puede comprender la inclusión, entre los mejores diez del año, del filme The Revenant (El Renacido), la explicación de Alejandro González Iñárritu sobre el nacimiento de una nación, a partir de la violencia, el despojo de los más débiles, el odio y el crimen.


Langosta (Reino Unido-Grecia)


Lamentablemente, se quedaron fuera de la selección dos joyas como la griego-británica Langosta (Yorgos Lanthimos), singular distopía con matices de comedia negra; y la alemana Victoria (Sebastian Schipper), que recurre al arriesgado formalismo del plano secuencia para contar una historia cercana al tiempo real. También se quedaron fuera sendas farsas históricas, iconoclastas, como la holandesa Eisenstein en Guanajuato (Peter Greenaway) y la sueca El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Felix Herngren), que intentan aligerar el contenido regularmente solemne y grave del filme histórico y biográfico.