“Las vacunas salvan vidas, nosotros salvamos espíritus”

Miguel Iglesias, director de la compañía Danza Contemporánea de Cuba, apuesta por la apertura de una cátedra de coreografía dentro de la Universidad de las Artes (ISA), como complemento para aquellos que tienen el “don” de crear obras danzarias. El interés por desarrollar esta profesión en Cuba parte de la necesidad de crear nuevas fuentes que impulsen a la evolución de estos temas.

¿Por qué su interés en que se abra una cátedra de coreografía en la Universidad de las Artes?
Cuando no había internet, solo unos cuantos tenían la posibilidad de ver las últimas realizaciones; algunos montaban cosas plagiando lo que veían, pero como no todos tenían acceso a eso, el desconocimiento te hacía aplaudirlas.

Mucha gente afirma que en el mundo hay una crisis coreográfica, pero Danza Contemporánea de Cuba estrena todos los años entre cuatro y siete coreografías.

Cuando no había internet, solo unos cuantos tenían la posibilidad de ver las últimas realizaciones; algunos montaban cosas plagiando lo que veían, pero como no todos tenían acceso a eso, el desconocimiento te hacía aplaudirlas. Vi coreografías montadas con elementos de los DV8 Physical Theatre: a uno de sus bailarines le faltaban las piernas y hacía un tipo de movimiento en la calle, que luego lo vi utilizado en una coreografía cubana. Yo sabía lo que estaba viendo, pero para el que no lo había visto, esa coreógrafa era Dios. Después, asistí a una pieza con una pared en escena que también había visto en DV8 Physical Theatre, y otra era una copia de una obra de Pina Bausch.


Fotos: Archivo La Jiribilla


A mi hijo, Pina Bausch le regaló un libro dedicado cuando bailó en un festival que ella tenía en el Café Ada. Una muchacha, hojeando el libro, dijo que eso que estaba viendo era igual a algo que ella había bailado, y le pregunté si en realidad creía que Pina Bausch copiaría a esa persona.

Todavía están vivos Jiri Kylian, Nacho Duato, Akram Khan, Sidi Larbi Cherkaoui, Mats Ek, Carolyn Carlson y Susan Lamkin; estas dos últimas consideradas como las bailarinas “monstruos sagrados” del nivel de Pina Bausch en el mundo.

Hay muchos coreógrafos que se pasan cinco años para hacer una pieza cuando se debe producir una coreografía anual como mínimo. Hay otros que hacen cuatro, cinco, seis en el año, con distintos grupos.

La crisis no sé cuál es, pero considero que si en Cuba se abriera la cátedra de coreografía en el Instituto Superior de Arte, se enseñarían materiales para que quien tiene en vena esta facilidad, se le desarrollen cualidades y habilidades. Así, lo que traen como creadores podría consolidarse y salir a flote. Te encuentras que, a lo mejor, hay diez alumnos por año y uno de ellos es genial, porque la genialidad no es un hecho masivo; pero hay más posibilidades de que la gente tenga nociones de cómo se puede montar un espectáculo coreográfico y no sean siempre las mismas referencias de canon, fuga, terminologías musicales o dramaturgia.


 

Espero que tanto un danzólogo como un creador, tengan bases para saber cómo se monta una coreografía sin que la diosa Terpsícore se les monte en la cabeza. Existen elementos de construcción que se hacen, pero dentro de eso, debes tener la genialidad de un arquitecto, que te arma una caja de zapatos como los edificios de microbrigada: ahí es donde está el talento.
El teatro contemporáneo no solamente es un pensamiento, también es un entrenamiento.

El teatro contemporáneo no solamente es un pensamiento, también es un entrenamiento. Por ejemplo, el Tosco es graduado de flauta sinfónica y lo que toca es timba, pero puede tocar el Vuelo del moscardón porque tiene la técnica para eso. Un pintor, Choco, puede hacer un paisaje, reproducirlo fotográficamente, pero ese no es su estilo, aunque puede cambiar según la orden que le da su cerebro al pincel. Sin embargo, en el caso del teatro no puedes hacer teatro de Eugenio Barba si no has dado Grotowski y nada más que diste Stanislavski, como tampoco puedes bailar danza contemporánea haciendo ballet.

Se hace danza contemporánea no con un pensamiento solamente, sino con un entrenamiento. Cuando vemos un bailarín de ballet que intenta trabajar en el piso, pone 75 manos y 84 pies porque no está entrenado en eso. Chucho Valdés es un gran pianista que puede tocar cualquier cosa, pero toca jazz. Ahora, no se puede hacer danza contemporánea si te entrenas con técnicas que no tienen que ver con ella.

Yo estuve en una prestigiosa universidad de Nueva York, vi los planes de estudios de los coreógrafos. En el último año escogen un coreógrafo para que sigan con él y cuando terminan, si tienen el poder de analizar, o por lo menos desbarrar, a la persona que le pusieron al lado, entonces, al manos, le enseñaron a pensar, aunque tengan su opinión y luego decidan cuál es el estilo que quieren hacer.  

Esa cátedra de coreografía haría de Cuba un lugar mejor, aunque quizás me equivoco y sea peor. Los dramaturgos más importantes de la danza en estos momentos están en Bruselas, de allí salió Mart Stuart y Vandekeyvus. No puede ser que en un lugar donde haya tantos sesudos de la danza no esté pasando algo diferente. Te hablé de aquella universidad en Nueva York y, sin embargo, para mí el gusto de Estados Unidos, aunque haya estado Trisha Brown y Martha Graham, es un gusto fresa, neoclásico. Mientras los estudios de ballet no incluyan más clases de composición, van a seguir teniendo un déficit de coreógrafos para ballet tremendo, pero su directora no entiende eso, yo solo le doy mi opinión desde afuera.


El coreógrafo británico Akram Khan

 


La mayoría de la gente que opina que hay una crisis son dramaturgos y no dicen que hay una crisis en teatro. ¿Desde Eugenio Barba y Peter Brook, qué cosa nueva hay en el teatro? Todavía Actor Studio está con Stanislavski. La mayoría de la gente que escribe sobre danza son dramaturgos, teatrólogos, por eso era mi necesidad de que los danzólogos fueran danzantes que a la vez fueran pensantes; esa era mi idea original, porque me molesta que todo el mundo quiera hablar de la danza, ¿por qué no hablan del teatro?

¿Qué condiciones, preparación o nivel intelectual debe tener un coreógrafo?

Toda persona que tenga mayor conocimiento de lo que pasa en la vida  tiene mayores soluciones, siempre y cuando, además de tenerlos, los sepa aplicar. No haces nada con ser graduado universitario y no saber cómo aplicar en la vida todo lo que estudiaste y aprendiste, eso es lo más importante. Un coreógrafo debe tener mucha intuición, tú no le preguntes a un perro por qué le faja a un gato, porque no se lo han presentado nunca, es una cuestión de instinto. Hay cosas que son intuitivas, que no sabes por qué tienes que hacerlas, pero la teoría permite que después tú analices el impulso que te obliga a ir a ese lugar; debes entenderlo, porque ese impulso, posiblemente, sean las voces interiores que tienes que oír, más que a la propia universidad en que te graduaste.

Mi hijo, estando en la escuela, quiso montar una obra con influencia de El nombre de la rosa, de Umberto Eco. ¿Quién le dice a un muchacho de 17 años que Umberto Eco es postmodernista? ¿Qué sabe él lo que es el postmodernismo? Simplemente se identificaba con algo por intuición y después le encontró la teoría. Muchas veces no se encuentra la teoría, porque no se hacen las cosas todo el tiempo de una manera racional.
El coreógrafo debe tener muchas cualidades para alcanzar la genialidad, no para ser un albañil de la danza. Al ISA no se va a aprender a bailar, se va a aprender cualidades que después se desarrollarán, y sobre todo, el porqué de cada cosa.

Hay cosas que son emocionales, sensoriales. Si cuando te sientas a ver algo, todo el tiempo estas en una posición racional, ¿para qué ves el arte, si el arte no es para ser totalmente racional? ¿Cómo estás entregando tu espíritu y dejándote llevar, si yo no te conmuevo, si no te transporto a un lugar imaginario, si no te hago mejor la vida en ese momento? No es matemática, porque hasta los relojes atómicos tienen errores de segundos, y cada determinado tiempo los años son bisiestos.

El coreógrafo debe tener calidad, apreciación, saber cómo transformar la vida y lo que tiene a su alrededor, debe ver toda la gama de verdes. El ojo de un pintor ve una cantidad de tonos de verde que el ojo humano común no puede ver, porque hay una sensibilidad diferente, y esa sensibilidad es por instinto. Ese algo especial no siempre es racional.

El coreógrafo debe tener muchas cualidades para alcanzar la genialidad, no para ser un albañil de la danza. Al ISA no se va a aprender a bailar, se va a aprender cualidades que después se desarrollarán, y sobre todo, el porqué de cada cosa.


 

Debe tener el coreógrafo una sensibilidad muy grande, una cultura general. Lo que pasa es que no todo el mundo tiene esa sensibilidad, esa intuición, eso es un don, al que si después le sumas conocimiento, se convierte en una profesión, te transformas en creador, como el intérprete también es un creador. El bailarín, al separarse de la acción original que generó el movimiento, realiza un aleteo sin sentido que pierde la lógica; mientras más identificación tenga con la acción, mantiene al movimiento con la espontaneidad de la primera vez.

Confío en que en algún momento se realice ese sueño que tengo, aunque es caro, porque tienes que invertir en muchas personas para después, quizá, quedarte con una; pero bueno, si se investiga en Labiofam y sale una vacuna tras largos periodos de prueba, lo mismo puede hacerse en esto, lo único que la vacuna salva vidas y nosotros salvamos espíritus.