La síntesis de una leyenda viva

En la historia del arte, numerosos son los ejemplos de personalidades que alcanzan la mayor celebridad en sus respectivas manifestaciones, pero lamentablemente, muchos años después del tiempo en que les tocó vivir. Quizá el caso más conocido sea el del pintor Van Gogh, quien en medio de la mayor miseria hacia finales del siglo XIX, nunca imaginó que sus cuadros llegarían a valorarse en millones de dólares. Sin embargo, más allá de la especulación mercantil sobre el valor monetario de una obra de arte, es justamente por el impacto de tales obras en nuestra sensibilidad, que estamos en el deber de dejar a las futuras generaciones el legado crítico acerca de la trascendencia de artistas que conviven entre nosotros. Es necesario dejarle plasmado a quien todavía está por nacer, nuestro profundo compromiso, por ejemplo, con aquellos artistas que han logrado marcar un punto de giro en la evolución de la música contemporánea. En tal sentido, nadie se atreve a poner en duda que en el universo patrimonial de nuestra música abundan relevantes ejemplos para conformar semejante propuesta, como es el caso de Síntesis.

grupo musical cubano Síntesis
Durante el concierto por los 40 años del grupo. Fotos: Gabriel Guerra Bianchini


Quienes el pasado 13 de diciembre asistimos al concierto que tuvo lugar en la Plaza de la Catedral para celebrar los 40 años de tan prestigioso grupo musical, sabemos que dicha actuación de Síntesis y sus invitados representa la cúspide de un periodo de extraordinaria creatividad, de la cual hemos sido testigos los cubanos. 

Por supuesto, mantener activo al grupo homenajeado durante tanto tiempo, implica un average de los que hay que tener en cuenta. No obstante, este récord lleva un apellido: el que solo otorga la nobleza de quienes no conciben otro modo de vivir que no sea el de entregarse a los demás. En el caso de Síntesis, entregarse desde la música, pero haciendo arte.

Cuando a la distancia de estos largos años nos llegamos hasta el mismo entrañable rincón habanero para presenciar el debut de Síntesis, recuerdo nuestra sorpresa al ser obsequiados con el aliento roquero que ansiaba encontrar por aquel entonces: la singular distinción de los timbres que identifican al rock sinfónico inglés de los años 70. Sin embargo, a la vez fuimos atrapados por el espeso follaje de la cubanidad, impresión proveniente de un entramado sonoro que nunca ha dejado de crecer para consolidar este producto cultural nuestro.

Ahí está la mano de un profesional del rango de Carlos Alfonso, quien como cantante, bajista y director del grupo se ha adueñado del baúl que encierra los códigos cifrados de protección, ante los intentos de mimetismo dentro del rock como un género más de nuestro entorno musical. Sin lugar a dudas, ha logrado patentar un personal vocablo para que en su desempeño como compositor y arreglista pueda asimilar modos expresivos de disímiles orígenes, sin tener que extraviar el sello del lenguaje estético de los creadores nacidos en esta isla [1].

Desde el añejo tema Variaciones sobre un zapateo cubano hasta el conjunto de piezas que integran la valiosa colección de Ancestros, u otros éxitos como El hombre extraño, Si yo fuera Ala y Amalia, Carlos Alfonso no ha dejado de apostar por el orgullo de sentirnos cubanos a partir del amor que desprende su música. Privilegia a la cultura de un país que entre sus artistas más significativos se encuentre alguien de la modestia de Carlos Alfonso, actitud que para nada ha impedido que sea definido como un músico soñador irreducible, como uno de esos músicos nuestros que, ante toda clase de prueba, no dejan de ser optimistas. Se trata de enaltecedores y reconfortantes sentimientos que llevamos muy dentro del alma, al apropiarnos de la calidad inherente a su obra en Síntesis [2].

Carlos Alfonso
Con José María Vitier


En medio de tales emociones propiciadas por el encantamiento del concierto, nos vino a la memoria el recuerdo de legendarios músicos cubanos, quienes inspiran solemne respeto nada más de escribir su nombre. Y es que realmente allí, convocados por Síntesis, encontramos a nuestros Sindo Garay, Lilí Martínez, Ñico Rojas, y a nuestra Lucía Huergo, representados en las personas de Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, José María Vitier, Pablo Menéndez, Ernán López Nussa, Niurka González y César López, auténticas leyendas de estos tiempos, maestros que han recibido el Batón del Arte con la misma dignidad e integridad del que le pasaron nuestros ancestros. Por breve que haya parecido la participación de semejantes invitados en el espectáculo, cada vez que uno de ellos salía a escena, resplandecía la intensa luminosidad del talento acumulado en el prestigio de cada cual. Fueron fugaces, pero memorables pasajes que, entre todos, consiguieron conformar el esplendor imprescindible para desde las alturas iluminar el Arte de Síntesis, una de nuestras leyendas vivas [3].

 

Notas:

1. En cada uno de sus proyectos, Carlos Alfonso siempre ha contado con la eficiente colaboración de su compañera Ele Valdés. Fundadora de Síntesis junto con Carlos Alfonso, además de marcar el sello del trabajo vocal del grupo a partir del hermoso timbre de su voz, Ele ha hecho crecer la familia con talentosos hijos como Equis Alfonso y Eme Alfonso. Si bien Equis debe su formación a la presencia en la agrupación como vocalista, compositor e instrumentista, llegó el momento en que tanta inspiración y creatividad necesitaron recorrer un camino propio, destino que lo ha llevado a ser considerado uno de los jóvenes músicos de mayor audacia en el terreno de la experimentación en la música cubana contemporánea. Por su parte, Eme también ha aportado un refinado acento de búsqueda expresiva en su trabajo de solista, pero permanece en la nómina de Síntesis como parte del refrescante relevo, para satisfacción de sus padres.
 
2. Otro de los méritos de Carlos Alfonso como director de Síntesis, es que en estas cuatro décadas no pocos han sido los cambios del personal en el grupo y, sin embargo, se las ha ingeniado para que solo nos percatemos de la entrada y salida de sus integrantes, cuando asistimos a los conciertos. Contra viento y marea, independientemente del género que interpreten y de la nómina de músicos que corresponde a cada etapa en cuestión, el sonido Síntesis representa la exclusividad de una marca registrada.
 
3. Para el concierto por los 40 años de Síntesis, esta fue la nómina con la cual se presentó el grupo:
 
Carlos Alfonso: Vocalista, bajo, compositor y director.
Ele Valdés: Vocalista.
Eme Alfonso: Vocalista.
Yaimi Karel Lay: Vocalista.
Dennis Peralta: Teclados y piano.
José Gavilongo: Teclados.
Hugo Cruz Machado: Batería.
Octavio Rodríguez: Percusión.
Ernesto Blanco: Guitarrista invitado.
 
Músicos invitados que formaron parte de Síntesis en diferentes etapas:
José María Vitier: Pianista.
Amaury Pérez: Vocalista.
Pablo Menéndez: Guitarrista.
Ernán López Nussa: Pianista.
José Bustillo: Guitarrista
Fidel García: Vocalista.
La desaparecida saxofonista Lucía Huergo, entrañable miembro de Síntesis, fue homenajeada en el concierto con la participación de la flautista Niurka González y del saxofonista César López, respectivamente.
En 1994 Síntesis graba el disco El hombre extraño a partir de poemas de Silvio Rodríguez musicalizados por Carlos Alfonso, además de que el propio Silvio interpreta con el grupo la canción que da título al disco.