La Reyna y La Real: quemando el arroz en el rap cubano

Hay un par de chicas abriéndose camino en el hip-hop antillano. A Reyna Hernández Sandoval y Yadira Pintado Lazcano —La Reyna y La Real— parece sonreírles la fortuna, de modo tan amplio como ellas al lente de la cámara fotográfica. Sus letras son frontales al cuestionar los conflictos de las calles de donde vinieron, con el bonus track de ser cantadas por dos muchachas que sobresalen en un territorio identificado como de hombres.


Reyna Hernández (izquierda) y Yadira Pintado, La Reyna y La Real. Foto: Raúl Medina Orama

 

Varios de los temas interpretados por la banda que lideran se cuelan en las listas de éxitos de la Isla, y en agosto estuvieron girando por Europa. En el trabajo de ambas se destacan colaboraciones con músicos tan distintos como Alexey “El Tipo Ese”, de Obsesión, El Russo de Orishas, Rolando Luna, Osamu, Aldo López Gavilán e Isis Flores, entre otros.

“Nuestro grupo surge oficialmente el 8 de febrero del 2013, aunque ya habíamos colaborado desde el año anterior; teníamos la necesidad de hacernos más fuertes para defender este género tan masculino”, escribe La Reyna (directora y vocalista) desde Helsinki, Finlandia.

Su primera formación fue en la carrera de Química industrial. Por su parte, Yadira La Real llegó al rap luego de graduarse como trabajadora social y añorar ser psicóloga. No cursaron escuelas de música, aunque Reyna explica que cuando decidieron su camino comenzaron a estudiar canto, teatro y proyección escénica.     

Ella se refiere al rap como “realidad echa poesía”, y siente que encima de un escenario, hilvanando y disparando rimas, es como mejor pueden expresarse y alentar a muchas personas que se identifican con sus discursos.

“Nuestras primeras influencias fueron del hip-hop de los años 90, sobre todo el de Estados Unidos: 2 Pac, The Notorious B.I.G., Missy Elliot, Busta Rhymes. También nos interesamos por raperos cubanos como Anónimo Consejo, Obsesión, Papo Record, las Krudas Cubensi…”

Sin embargo, no solo de rap se alimentan La Reyna y La Real, por lo que su estilo se aleja de los beats más tradicionales: “Escuchamos mucho jazz, rhythm and blues, reggae, blues, soul y tratamos de fusionar todos estos géneros en nuestro trabajo, con la ayuda del productor musical Moises Whittaker”.

Tales influencias, “unidas a la gran instrumentación que utilizamos, hace diferente nuestra sonoridad a la de otras agrupaciones”. Ese estilo, aclara, no les impide “enviar un mensaje real en cada tema”.

No les interesa victimizarse, solo mostrar al mundo que por ser un dúo de muchachas jóvenes no son inferiores cuando se habla de defender el hip-hop.

No obstante, La Reyna reconoce que las posibilidades y condiciones que median su obra no han sido iguales a las de los raperos hombres: “Siempre, decir ‛mujer haciendo rap’ ha significado que nos quieran poner a prueba a ver si nos igualamos a ellos luchando por el género. En nuestro caso hemos encontrado a muchos que nos han ayudado, a pesar de no creer en nosotras. Debemos crear y pelear por nuestras propias oportunidades y condiciones”.

Sobre el movimiento del hip-hop cubano —venido a menos según investigadores y representantes de esta cultura— dice que no ha muerto, y La Reyna y La Real se sienten parte de él.

foto de las raperas cubanas La Reyna y La Real
CD premiado en el Cubadisco 2017 Foto: Tumi Music

 

“En este momento estamos tratando de salir adelante una vez más”, escribe la directora. Respecto a las condiciones en las que dicho movimiento da la pelea añade:

“El rap está muy estereotipado en Cuba. A muchas disqueras de la Isla no les interesa el género por los prejuicios que existen hacia él, debidos a su carácter contestatario, progresista y protestante. Por lo general no es una música que inste a bailar y dice demasiadas verdades que no encajan en el carácter comercial que interesa a muchas instituciones”.

Tampoco, afirma, tiene los espacios de concierto ni los medios de difusión necesarios. “Por el estigma de subversivo que se le ha puesto, su visibilidad no es comparada con la de otros géneros que sí se difunden”, asegura.

Y, sin embargo, se rapea. En el evento más importante de la producción musical en el país, la feria comercial Cubadisco, se otorga un premio a volúmenes de rap. Casi siempre estos fonogramas llegan con la marca de disqueras independientes, que lideran en la grabación del género de marras y otros con aura underground.

Durante la edición del 2017 ellas ganaron el premio al mejor álbum de hip-hop con Miky y Repa, CD realizado gracias a la compañía de Reino Unido Tumi Music. El CD lo maduraron las muchachas durante dos años y medio.

Según Reyna, recibió muchas críticas de los raperos más ortodoxos, debido a su sonoridad.

“Pero estamos muy satisfechas con el resultado, obtenido con mucho sacrificio. Es importante para nuestro trabajo ya que nos muestra el camino a seguir”, escribe.

Ahora, La Reyna y La Real se concentrarán en promover su disco para que llegue a la mayor cantidad de lugares, en Cuba y el extranjero. Ya en la televisión y las redes sociales de Internet se oye, pegajoso y directo, uno de sus coros con visos feministas: “Antes eras tú, ahora soy yo/ ¡Voy bajando y que se queme el arroz!”