La política de Estados Unidos hacia Cuba ha sido una aberración

La política de aislamiento de Estados Unidos hacia Cuba no ha funcionado. El embargo (bloqueo) hiere a los cubanos. El embargo (bloqueo) es una carga obsoleta sobre el pueblo cubano y es hora de levantarlo. Nuestros nietos van a ver este periodo de aislamiento como una aberración, expresó el mandatario de Estados Unidos de América, Barack Obama, al dirigirse a representantes de la sociedad civil cubana, en un discurso ofrecido en el Gran Teatro Alicia Alonso, el último día de su visita a la nación antillana.

“Es un honor estar aquí hoy”, dijo el presidente de la nación norteña, quien agradeció la calurosa bienvenida del gobierno y el pueblo cubanos a su familia y la delegación que lo acompaña.

Además, dedicó unas palabras a los actos terroristas acaecidos este mañana en Bruselas. La pena y rezos del pueblo americano están con ellos. Condenamos estos ataques contra los inocentes. Vamos a hacer lo que haga falta para apoyar al pueblo belga. El mundo tiene que estar unido… Tenemos que luchar contra el terrorismo, añadió.

Obama sostuvo que vino a Cuba a brindar “el saludo de la paz”, en un proceso marcado por “barreras de historia, ideologías, dolor y separación”. “Vine para dejar atrás los último vestigios de la Guerra Fría en América”, apuntó.

En su intervención, recordó los tiempos de la Crisis de Octubre, el ataque a Playa Girón, y las décadas de conflicto entre Estados Unidos y Cuba. Hay diferencias entre nuestros pueblos —dijo— pero tenemos que reconocer los puntos en común, y mencionó los nexos históricos y culturales que unen a ambos países, por ejemplo, la colonización europea y la descendencia africana, la herencia de esclavos y esclavistas.

Aludió a la impronta del doctor Carlos J. Finlay en el trabajo de generaciones de médicos en Estados Unidos, y a escritores como José Martí, quien escribió desde Nueva York, y Ernest Hemingway, con una importante obra literaria en Cuba.

También comentó sobre el deporte nacional en ambas naciones —el mismo que hoy unirá en un juego de pelota a una selección nacional y al Tampa Bays Rays, de las Grandes Ligas—, los gustos musicales que comparten y la religión en común.

Nuestros pueblos tienen los mismos valores, el sentido de patriotismo y orgullo, un amor por la familia, pasión por sus niños y compromiso con la educación, añadió, a pesar de las diferencias en el modo de conducir los gobiernos, las economías, la sociedad.

Aludió a la existencia en Cuba de un partido único, mientras que en Estados Unidos impera el pluripartidista. Cuba un modelo socialista; Estados Unidos tiene un mercado abierto, ejemplificó.

A pesar de esas diferencias, el 17 de diciembre anunciamos que comenzaría un proceso de restablecimiento de las relaciones entre ambos países. Desde entonces hemos establecido nexos diplomáticos; abierto embajadas; hemos comenzado la colaboración en salud, agricultura, educación; acuerdos para restablecer vuelos directos y servicios de correo. Estos cambios fueron bienvenidos.

El presidente norteamericano aseguró que la normalización significa restablecer los vínculos con el pueblo cubano. Destacó la creatividad de los cuentapropistas y cooperativistas.

Creo en el pueblo cubano porque es tan innovador como cualquier otro. El gran activo del país es el pueblo, expresó.

Por otra parte, reconoció el sistema de educación de la Mayor de las Antillas, que valoriza todas las niñas y los niños. Mencionó que Cuba ha comenzado a abrirse al mundo y los cuentapropistas pueden tener éxitos sin perder su cubanía. “Los cubanos pueden innovar y adaptarse, sin perder su identidad”.

La prosperidad del siglo XXI depende de la educación, la salud, del cuidado del medio ambiente y un intercambio libre de ideas. No vamos a imponer nuestro sistema político y económico. Cada pueblo tiene que forjar su propio destino, afirmó.

Aseveró además que todas las personas deberían tener el mismo peso ante la ley, y derecho a la salud, la educación, así como a expresar lo que piensan, organizarse, criticar a su gobierno y manifestarse pacíficamente; temas en los que el gobierno de Cuba y Estados Unidos no están de acuerdo, así como también mencionó que en su país hay problemas de discriminación racial, segregación, justicia. “Tenemos un debate abierto, y eso nos permite mejorar”.

El presidente de Estados Unidos comentó la campaña electoral en su país, reconoció que hay mucho dinero en la política norteamericana, y exaltó la democracia norteamericana, aunque, dijo, “no es perfecta”.

“Nadie puede negar el servicio que miles de doctores cubanos han llevado a los pobres, a los que sufren”, dijo, y aludió a la colaboración conjunta de los médicos de ambos países en la lucha contra el ébola.

Además, el presidente de EE.UU. habló del proceso de paz en Colombia y sostuvo que la cooperación en este y otros asuntos, es buena para todos.

“Vamos a seguir teniendo diferencias, pero la normalización de estas relaciones va a alentar un mayor sentido de unidad en las Américas”, afirmó, al tiempo que declaró que Cuba tiene el orgullo de ser una nación insular y siempre va a destacar por el amor al trabajo y el talento, dijo el presidente estadounidense.

Además, se refirió a la emigración cubana y el dolor y sufrimiento por la separación familiar, y afirmó que parte de ellos consideran que todavía este es su país.

Los cambios en la historia son fuentes de conflicto, pero con la reconciliación comienza el futuro. Si el pueblo cubano trabaja junto, podría ser posible un futuro en la historia de Cuba y Estados Unidos, consideró.

Es hora ya de olvidarse del pasado, miremos al futuro, un futuro de esperanza. Mi estadía aquí me da más esperanza de lo que podemos hacer juntos, como familia, amigos, vecinos. Sí se puede, concluyó.