La pantalla que no cesa

Conocí a Santiago Álvarez Román (1919-1998) una tarde que no se repetirá jamás. El mar fue cómplice. Lázara Herrera, junto a nosotros. Ella es su compañera, su memoria auxiliar, su báculo. Él me extiende un libro sobre su obra, de la autoría de Amir Labaki. En sus páginas deja estampada, de su puño y letra, su certeza más firme, su anhelo más profundo: “¡Viva el cine documental!”.


Parte del equipo organizador del Festival Santiago Alvarez bajo la presidencia de Lázara Herrera. Foto: Cortesía del autor


Ahora que escucho a Lázara y a su equipo al frente del XV Festival de Documentales Santiago Álvarez, ahora que los creadores honran su memoria, vuelve de un tirón aquel diálogo con el maestro. Sin su vocación, sin su lente, faltaría una página a la memoria del mundo:

El discurso de Salvador Allende denunciando la conspiración que llevará al terrible final de La Moneda (¿Cómo, por qué y para qué se asesina a un general?, 1971), el Che Guevara en plena faena constructiva, siempre poniendo su piel en lo que pedía a los demás (Hasta la victoria siempre, 1968), los primeros bombardeos sobre la capital vietnamita (Hanoi, martes 13, obra de 1967), el líder asiático jugando con los niños (79 primaveras, 1969)…

El testimonio excepcional de alguien que conoció a Martí y a Fidel (Mi hermano Fidel, 1977), el paso devastador del Flora por la Isla (Ciclón, 1963), la batalla de los deportistas cubanos por su derecho a competir en  los Juegos Centromericanos y del Caribe de Puerto Rico (Cerro Pelado, 1966), y la discriminación racial en los Estados Unidos con Now! (1965), que muchos consideran una obra precursora del videoclip en el mundo.

Ahí está la mano de Santiago Álvarez, su afán de filmar “todo lo que se mueva”, aquel estilo que definió como “un maremoto de secuencias trabajadas”. Y por supuesto, en las más de 600 ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Muchas veces me sorprendí, al salir del cine, recordando más las secuencias de aquel noticiario singular, que las del filme de ficción. Nunca fue igual cuando faltó.

 

Un Festival para la reflexión

El XV Festival de Documentales Santiago Álvarez In Memoriam tendrá lugar en Santiago de Cuba del 6 al 11 de marzo venideros, con Perú como país invitado de honor y con una dedicatoria especial a la memoria del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, cuyos restos reposan en suelo santiaguero. La frase central es un verdadero auto de fe: “El cine documental: arma de lucha de los pueblos”.

La casa-café Dranguet, sede del Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero y a unos pasos del corazón de la ciudad, acogerá el evento teórico, cuya apertura se prevé para la mañana del 6 de marzo. La conferencia inagural “En torno a lo viejo y lo nuevo en el documental contemporáneo”, correrá a cargo de Margarita Ledo Andión (España), escritora y catedrática audiovisual.

En esa propia jornada tendrá lugar la gala de bienvenida en la sala de conciertos Dolores, el recibimiento a las delegaciones participantes y el homenaje a la trayectoria de los documentalistas Daniel Diez y Miriam Talavera, el reconocido camarógrafo Iván Nápoles, Jerónimo Labrada (jefe de la cátedra de Sonido de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños), así como la Casa del Caribe, por sus 35 años de aporte a la cultura cubana.

En las sesiones matutinas tendrán lugar las acciones académicas. El martes 7, la conferencia “Trilogías de los sesenta” (Raydel Araoz) y la presentación del proyecto Encuadre (Asociación Hermanos Saíz); mientras el 9, Susana Cato dictará la conferencia “Verdades tales y grandes documentales: La urgencia de contar la otra historia”, con la moderación del crítico y escritor Frank Padrón Nodarse.

Por su parte, William Castillo, Viceministro de Comunicación Internacional del Poder Popular para las Relaciones Exteriores (Venezuela), tendrá a su cargo la intervención especial “Ciberguerra”, el 8 de marzo desde las 9:00 a.m. 

El viernes 10 el Festival se abre a la investigación “Arte en Revolución. Un acercamiento de jóvenes periodistas cubanos a las circunstancias y la estética de Santiago Álvarez”, a cargo de Lianet Cruz, Andy Muñoz y Yoban Pelayo, moderado por Cynthia Cabrera.

Asimismo, la cita del documental exhibirá clásicos de la obra de Santiago Álvarez, extenderá su muestra hasta centros universitarios, se irá hasta el populoso barrio de Chicharrones con el célebre Mi hermano Fidel y festejará el natalicio del creador que da nombre al evento.

 

Una muestra de excelencia

“A lo largo  de estas 15 ediciones del Festival, hemos persistido, lo hemos defendido de las carencias materiales, de los intentos de cambio de sede, de muchas cosas; siempre con el espíritu de honrar la memoria de Santiago, de dar un espacio, de mantener vivo el cine documental”, confesó Lázara Herrera, viuda del artista audiovisual y al frente de la Oficina Santiago Álvarez, en la conferencia de prensa previa al certamen.

En su decimoquinta edición, el Festival recibió obras de 25 países y seleccionó una muestra de 39 documentales, incluidos una decena del país anfitrión. El espectro recorre la garra tenebrosa de las dictaduras sudamericanas y otros acontecimientos políticos, el homenaje a personalidades de la cultura, una mirada a la familia y la trascendencia universal de sucesos locales. Las salas de exhibición son los centros cinematográficos Cuba y Rialto.

En la información de la muestra, enviada por Teresita Herrera, coordinadora de la cátedra Santiago Álvarez del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), asoman obras como las argentinas Compañeros: No desaparece la memoria (Agustín Furnari) y Alberto Granados, el viajero incesante (Alejandro Arroz), junto a la chilena De Vida y de Muerte. Testimonio de la Operación Cóndor, del reconocido director Pedro Chaskel, y otras llegadas desde República Dominicana y Perú.

La realizadora Juanamaría Cordones-Cook presenta, desde Estados Unidos, Rogelio Martínez Furé: un griot cubano, y en colaboración con la parte cubana, Alberto Lescay, alma y tierra. Desde España, La Agenda Setting aborda el tratamiento de la gran prensa internacional sobre la ocupación israelí de territorios palestinos.

México llega con varios títulos, incluido Llévate mis amores, de Arturo González Villaseñor, alrededor de Las Patronas, grupo de mujeres mexicanas que prepara comida y la lanza a los migrantes que viajan sobre el tren de carga denominado “La Bestia”, rumbo a Estados Unidos.

Una mirada a las revueltas por la muerte de un joven negro en Estados Unidos, propone No justice, No peace, Baltimore 2015, con dirección, guion y fotografía a cargo de los venezolanos Ana Laura Pereira y Eric Splinter; y desde esa propia tierra bolivariana se suma La siembra (Carlos Brito) sobre la figura de Hugo Chávez.

La documentalística nacional se presenta, entre otros títulos, con Orike para Mendive (Lourdes Prieto), Supervivencia mecánica (Pavel Giroud), Familia (Jaime Santos); A solas con su voz, sobre la cantante Moraima Secada, dirigido por Manuel Jorge; Diálogo con mi abuela, de Gloria Rolando, y  Asere Crúcoró – Saludos a los presentes, dirigido por Miguel García Velasco y con guion del doctor Ramón Torres Zayas.

Será una labor exigente para el jurado, presidido por Margarita Ledo Andión, la mexicana Saudi Batalla y la cubana Miriam Talavera. También se integró un jurado de proyectos, conformado por el venezolano Ivenny Marcano (presidente), la uruguaya Alejandra Guzzo y la cubana Zuleica Romay.

Los premios del XV Festival de Documentales Santiago Álvarez In Memoriam se darán a conocer el 11 de marzo en el Café Cantante del Teatro Heredia. Como siempre, será un momento de emociones, de sorpresa, de nuevas ideas. Y un tributo a un gigante del audiovisual, de la mejor manera, desde el vigor de la creación.