La mujer cubana, aquĆ­ y ahora

Existen tantas formas de expresiones como modos de participación de la mujer cubana en la sociedad.  La revisión del pensamiento crítico respecto a tal circunstancia, demuestra cómo subvierten cada día paradigmas históricos y estereotipos sociales. Un diagnóstico muy certero que comprueba la salud del quehacer femenino en medio de una sociedad dominada básicamente por conductas patriarcales, es el documental de Lourdes de los Santos titulado Ellas crean.


Imagen referida al documental Ellas crean

 

Lourdes registra nueve historias, nueve mujeres, nueve zonas diferentes del país. La narración se hilvana por un momento común en la vida de las representadas, momento en el que han obtenido algo, en que han visto resultados, han logrado metas. Se supedita a este núcleo narrativo un recorrido somero y acaso circunstancial en el que las entrevistadas relatan los escollos de nuestra realidad, que obstaculizan —o no— sus propósitos como profesionales. La lectura es lineal, amena, por momentos predecible. La transversalidad del análisis radica entonces, más allá de describir y manifestar el mapa cultural de las mujeres en la isla, en la inquietud indagadora con que se logra trascender las fronteras de la capital.

Si partimos de una premisa donde se constata que el hombre de la capital y el hombre de provincia no comparten el mismo desarrollo de sistema de pensamiento en cuanto a aceptar los retos que acarrean los nuevos tiempos, entonces comprenderemos más fácilmente el valor añadido que tiene el documental de Lourdes de los Santos, en cuanto a memoria histórica, antropológica y social. Porque el valor primero, fue coger mochila al hombro, partir a las provincias y filmar.

Destaca la historia de Kenia, desde Buey Arriba en Bayamo. Si su superación personal dependiera de las bondades del medio, o del contexto, entonces nunca hubiese sido editora en la Televisión Serrana ni hubiese dirigido varios proyectos audiovisuales. Y aunque ciertamente hacer cine en las montañas no es un trabajo común, Kenia se integra a los avatares de un sistema de trabajo que requiere esfuerzo y sacrificio constante, pero que no repara en características sexuadas ni desigualdades de géneros.

Es la confianza en la capacidad y más aún, en los resultados, lo que hizo posible que otra de las mujeres creadoras pusiera en marcha nuevas formas de interiorizar, individualizar, encarnar y reproducir conductas transformadoras. Yami es de Trinidad, artista plástica de formación. Se apropia de sus vivencias y a partir de ellas despliega un armazón visual capaz de discursar sobre conflictos en los cuales, es propio del hombre mirar como sujeto y de la mujer ser mirada como objeto. Así, las representaciones de patios, cafeteras y bicicletas se cargan de sentidos alegóricos y descubren nuevas formas de interpretar el mundo en tanto nuevas lecturas de las representaciones que se tienen de la mujer.

Liudmila es espirituana, escribe cartas de amor. Su historia rompe con la idea de la mujer como víctima y ofrece un conocimiento de la realidad que no se limita a describirla, sino que en lugar de establecer diferencias, busca particularidades. Liudmila es mensajera del amor y en medio de la avalancha de internet, donde los sentimientos se han traducido en emoticonos y chats de todo tipo, recupera la magia de la grafía, de la redacción y del vocabulario poético que emerge desde y alrededor de las cartas de amor.

La clave de este documental no consiste en recuperar una supuesta esencia de lo femenino, sino en interrogar profundamente el carácter fijo y verdadero de la identidad por medio de la de la cultura. Así Mayelín, felizmente joyera, instaura un nuevo discurso donde rompe con la tradicional mirada de la mujer como objeto erótico y arquetipo de contemplación. Ella diseña, construye y refuncionaliza sus accesorios con materiales de todo tipo y cuando “la cuenta no le da”, reinventa hasta obtener una nueva creación. Mayelín, como muchas otras mujeres confinadas a distintos hábitos, creencias e ideas que le dominan, contribuye a establecer la unidad de esa identidad nuestra en constante construcción.

El espíritu de viaje que transmite el documental y el carácter itinerante con que realmente cuenta, recuerda que los movimientos feministas, las luchas por la igualdad de género y los derechos de la mujer no son historias vencidas. A escala nacional repercute de manera decisiva y si bien sabemos que esto no siempre se traduce en giros del comportamiento, las ideas están cambiando cada vez más y en muchos casos, el comportamiento se pone a la altura de las ideas.

El testimonio es la fuente de expresión con que se construye el discurso audiovisual alentado por la capacidad de indagación y los distintos niveles de reflexividad. Liliety Elsa dirigen compañías de danza desde La Habana y Camagüey respectivamente. Ambas indagan en la historia, manifiestan su percepción y la manera en que se insertan dentro de ella, desde la percusión una, desde el folclore la otra. La mezcla dionisíaca entre realidad y ficción, los documentos históricos y la imaginación fantasiosa buscan acercarse a una definición de identidad de lo cubano. Tal como lo hace Fátima desde el teatro en Santiago de Cuba, su obra es un gran ensayo de autocomprensión y autodefinición profundamente enraizado a la conciencia delos roles de género.La música se ve representada también por Vionaika Martínez desde Santa Clara y Yamira Díaz de Pinar del Río. Este deliberado distanciamiento geográfico que se asumió a modo de pesquisa manifestó semejanzas capaces de revelar la manera en que el arte funciona como catalizador y entendimiento cultural.

Queda expuesto en el documental un compendio de historias sincrónicas que despiertan de la somnolencia del tiempo. Tan distantes y tan cercanas, sostienen una unidad que se acopla y se complementa. Pero no se trata de las versiones personalizadas, sino de cómo estas dan paso a otro tipo de reflexión, más trascendente, más cultural.

Y en medio de este presente continuo que es nuestra contemporaneidad, Ellas crean es un merecido homenaje a la mujer cubana. Ojalá todas las que no han alzado su voz en favor de sus derechos, encuentren en él suficientes motivos de inspiración. Ojalá todos aquellos que dominan la realización audiovisual, reactiven, como Lourdes, este tema de extraordinaria riqueza.