La Feria Internacional del libro de Quito y los cubanos

Quito es quizá la capital latinoamericana que mejores carreteras posee. Al llegar al moderno aeropuerto, construido por el gobierno de Rafael Correa, uno recibe la impresión de estar arribando a un mundo mágico.

Y hasta allá fuimos un grupo de escritores cubanos, entre los que se encuentran Sigfredo Ariel, Edel Morales, Emmanuel Tornés y Jesús David Curbelo, acompañados por el paradigmático documentalista y fotógrafo Roberto Chile, para asistir a la Novena Feria Internacional del Libro, dedicada a Cuba como país invitado.


Delegación Cubana. Foto: Sinaí Céspedes.


El hotel NÜ House nos recibió a todos con dedicación y profesionalismo, y ya el día 11 de noviembre asistimos a una inauguración donde participaron diversos oradores, entre ellos, la presidenta de la Asamblea Nacional, Graciela Rivadeneira, quien dio la bienvenida a los integrantes de la delegación cubana, al tiempo que anunció la promulgación de una ansiada Ley de Cultura, que acaba de aprobar Ecuador para beneplácito de sus artistas y escritores.

Citando a Lezama Lima, el Ministro de Cultura y Patrimonio, y también escritor, Raúl Vallejo, tuvo cálidas palabras de bienvenida, mientras la viceministra primera de Cultura cubana, María Elena Salgado, agradeció en nombre de su país este reconocimiento de los ecuatorianos a la literatura de una Isla que cuenta con numerosos escritores de talla continental.

Hubo más oradores y un grupo musical cubano residente en Quito, que hizo moverse a todos con conocidas melodías y ritmos de la Isla. Pero quizá lo más impactante de esta ceremonia fue la inauguración de la exposición fotográfica Fidel es Fidel, de Roberto Chile, en homenaje al 90 cumpleaños del líder histórico de la Revolución cubana.

Le dije a Chile que sus fotos estaban a la altura de la de esos grandes maestros que fueron Alberto Korda y Liborio Nodal, y él me respondió que su muestra era también un homenaje a esos maestros. De ahí su predilección por ese blanco y negro que otorga a su trabajo el realismo de las épocas y la captación de una personalidad a la que el artista tuvo muy de cerca durante más de 20 años.

Después de la ceremonia y la inauguración de la exposición, tuvo lugar la primera lectura. Bajo el título de Cuba no es una isla, tres poetas maravillosos (Eduardo Moga, de España; Sigfredo Ariel, de Cuba y Raúl Vallejo, de Ecuador) dieron lecciones a los que no creen en el poder de conmoción de ese género literario y a los que disfrutamos de excelentes textos desde las butacas del Auditorio no. 1 de la espaciosa Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Justo es decir que esta instalación, antiguo Museo Nacional de Ecuador, resultó ser un lugar idóneo para la ubicación de los stands. El primero de todos era el de Cuba, y puedo testimoniar que en los casi cinco días que estuve en la Feria permaneció siempre lleno por un público que adquiría, principalmente, los libros de Fidel y de literatura infantil.


Stan de Cuba. Foto: Roberto Chile


La entrada a la Feria es gratuita, y en la puerta un gracioso payaso protegido por un letrero que solo tenía una palabra: Cuba, hizo zafra vendiendo a los niños globos, caramelos y otras chucherías, lo que otorgaba colorido y alegría a un evento no tan multitudinario y concurrido como las Ferias de La Habana, pero sí bien organizado y con una aceptable participación popular.

Se presentaron tres libros de cubanos publicados por editoriales independientes ecuatorianas y subvencionados por el Ministerio de Cultura: una antología poética realizada por Jesús David Curbelo y Aleyda Quevedo, que recoge el quehacer de escritores nacidos después de 1960; otra de cuentos contemporáneos de Cuba, realizada por Emmanuel Tornés, y mi novela Fiebre de Invierno, ganadora en 2005 del Premio Casa de las Américas.

Imposible abarcar aquí todos los conversatorios, mesas redondas y lecturas que se ofrecieron en los tres auditorios improvisados en la bella Casa de la Cultura de Quito, siempre con alguna participación cubana.

Apenas había tiempo para recorrer una capital proclamada, con razón, como patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Iglesias, catedrales, inmensos mercados pululan en el Centro Histórico, uno de los orgullos nacionales del país que marca el centro del mundo.

La feria se extenderá hasta el próximo día 20. Pero la participación de los cubanos se ha organizado de forma escalonada.


Eterno Baraguá. Exposición Fidel es Fidel, de Roberto Chile


En los próximos días partirán hacia Quito, entre otros, los escritores Olga Martha Pérez, Jorge Fornet y Senel Paz. A todos se les espera con impaciencia.

Mientras, los abnegados vendedores de nuestro stand continúan promoviendo y ofreciendo a precios muy módicos lo mejor de nuestra producción editorial.

Encabezando nuestra delegación y asistiendo a todas las actividades donde están los cubanos, nos acompañaban Juan Rodríguez, Presidente del Instituto Cubano del  Libro, y la siempre diligente viceministra primera de Cultura de Cuba, María Elena Salgado.

Es posible que cuando la Feria concluya pueda decirse mucho más de esta ejemplar organización con que los ecuatorianos decidieron homenajear a Cuba.

Por el momento, llegué de Quito agradecida y feliz. Por la publicación de mi novela y por todos los buenos momentos que me deparó este viaje, a pesar de mi miedo a los aviones y las molestias de estar a 2 800 metros sobre el nivel del mar.