La expedición infinita

Cerrando la 26 Feria Internacional del Libro, dos grupos de escritores y artistas cubanos compartieron con sus colegas de todo el país, asistentes a las sedes de Camagüey y Santiago de Cuba y se integraron a varias de las actividades programadas en cada caso. Se recuperaba así una práctica de hace algunos años, animada por Abel Prieto y signada por la confraternidad y el intercambio entre personas de distintas generaciones y manifestaciones, que muchas veces ni siquiera se conocían entre sí y cuya interacción derivará en pequeñas redes de colaboración e interinfluencia mutua.  


Mildred de La Torre, Olga García Yero y Luis Álvarez recibieron condecoraciones
en la base del monumento a Ignacio Agramonte, en la Plaza de la Revolución camagüeyana. Foto: Sonia Almaguer


El primer grupo, que participó en la aventura camagüeyana, lo integraron los escritores Eduardo Heras León, Elaine Vilar Madruga, Miguel Rey y Abel Prieto, el cineasta Rigoberto López, la fotógrafa Sonia Almaguer, la gestora cultural Ivonne Galeano y la Viceministra de Cultura Kenelma Carvajal. Santiago de Cuba, por su parte, recibió a los cineastas Juan Padrón, Manolito Pérez, Jorge Fuentes, Isabel Santos, Rafael Solís y Víctor Casaus; al historiador Ernesto Limia, asesor ministerial; la pintora Diana Balboa; el diseñador Rubiel García, presidente de la Asociación Hermanos Saiz; la Viceministra de Cultura Ileana Flores Izquierdo y los autores literarios Ricardo Riverón, Yamil Díaz, Olga Marta Pérez, Víctor Fowler, Sigfredo Ariel, Alpidio Alonso Grau y Abel Prieto. Se integró a ambos grupos, aun en medio de los trabajos organizativos del evento en su etapa final, el recién nombrado presidente del Instituto Cubano de Libro, Juan Rodríguez Cabrera.

En ambas expediciones compartí presentaciones, debates, reconocimientos públicos a escritores y recorridos por sitios de interés cultural e histórico; pero nada me produjo mejor impresión que los numerosos intercambios espontáneos que se generaron entre personas con intereses afines y opiniones complementarias sobre cómo podrían tratarse y hasta resolverse los más diversos problemas de nuestro acontecer cultural y social. Carentes como estamos de enfoques sistémicos y abordajes colectivos que aprovechen tanto saber acumulado y por lo general desconectado del entramado institucional, pensé en la utilidad de aprovechar estos agrupamientos fortuitos y sus cadenas de afinidades en función del bien común y percibí en los representantes institucionales presentes un verdadero espíritu de diálogo y un honesto deseo de ofrecer continuidad a tales intercambios.  Es por eso que ofrecemos hoy un dossier resumen que integra las voces de visitantes y anfitriones y deja ver, desde ambos puntos de vista, las interioridades de un fenómeno promocional que trasciende la actividad cotidiana y que, al mismo tiempo, abre numerosas interrogantes para evaluar y transformar la realidad cultural y social que nos ocupa.

Pude constatar, de igual modo, la capacidad de convocatoria que sigue teniendo este singular evento, arropado por grandes masas de lectores y acaparadora de la mayor atención de las autoridades de cada territorio. Gracias a esta lógica, que nace de valorar la cultura como una prestación de primera necesidad y destina cifras significativas a la producción y circulación del arte; vivimos en un país que ha publicado 113 mil 711 títulos y 1 107 millones 62 mil 416 ejemplares, desde el triunfo revolucionario hasta la fecha. Para esta edición de la fiesta literaria nuestros lectores tuvieron a su disposición 746 novedades, con 2 millones 932 mil, 906 volúmenes; cifras que reportan un incremento de 140 títulos y 600 mil ejemplares con respecto al ciclo anterior. A estas novedades se sumaron otras obras literarias de lenta circulación que llevaron la cifra de unidades disponibles más allá de los 4 millones.


Homenaje de los niños santiagueros a Juan Padrón. Teatro Heredia, Santiago de Cuba. Foto: Rafael Solís.


Hay que comprender además que muchos de estos saldos alcanzan un nuevo impulso promocional, gracias a la campaña de comunicación que acompaña al más masivo y extenso de nuestros eventos culturales, deviniendo en novedad para muchos lectores potenciales, pero no asiduos a nuestra red de librerías. Disfrutan especialmente de este segundo aire ofertas que o bien se produjeron después del evento principal o simplemente se distribuyeron tardíamente, quedando fuera de una escalada promocional que sigue siendo tan estacional como la producción misma.

La demanda de servicios que acompaña al sector del libro entre febrero y abril, genera de por sí concentraciones de títulos y ejemplares muy superiores a las disponibles en la mejor de nuestras librerías en cualquier otro momento del año.

Por otra parte, el carácter masivo y la demanda de servicios que acompaña al sector del libro entre febrero y abril, genera de por sí concentraciones de títulos y ejemplares muy superiores a las disponibles en la mejor de nuestras librerías en cualquier otro momento del año, agrupados en establecimientos provisionales que ocupan los más céntricos espacios de cada cabecera provincial. Se trata, por tanto, de grandes colecciones que prácticamente salen al paso de los transeúntes, lo que además permite establecer agrupamientos temáticos y genéricos que arrojen luz sobre producciones de años anteriores que han registrado, por una razón u otra, dilatados ciclos de realización comercial.

Otra opción que se abre, y que aún se aprovecha poco, es la rebaja de precios a obras poco vendidas, puestas en circulación hace dos, tres o más años. Tales rebajas carecen aún de la intencionalidad requerida y descartan alternativas como el remate de obras, sin contar con que los plazos establecidos para tales operaciones fueron concebidos en un momento en que se disponía de materias primas mucho más duraderas que las empleadas hoy, especialmente para las grandes tiradas. Estas obras por lo general se imprimen en papel gaceta, un material de menor costo, pero concebido para publicaciones periódicas, de carácter más bien efímero. Se trata, por lo tanto, de un soporte menos resistente al paso del tiempo que el denominado papel bond que se usaba, por ejemplo, en el momento pico de nuestra producción poligráfica, previo al Período Especial.

Habría que valorar la pertinencia real de esta programación irregular de la Feria, en un contexto donde el seguimiento no jerárquico a eventos de todo tipo ha terminado copando el espectro mediático, en detrimiento de una cobertura objetiva a los diferentes procesos culturales.

Otra peculiaridad que incide negativamente en la socialización del evento es la decisión institucional de romper la estructura fundacional, diseñada en tres bloques territoriales y concebida en términos de continuidad temporal.  Hoy se ha transferido a cada instancia provincial la elección de la fecha idónea, dentro de un dilatado rango que se extiende hasta mediados de abril. Tal decisión, que efectivamente confiere mayor jerarquía a las dinámicas locales de programación y otorga a los organizadores nacionales mayor capacidad de maniobra para hacer llegar a las provincias aquellos títulos que no se logren terminar antes del pitazo inaugural, caotiza un tanto la programación y refuerza el contraste divulgativo entre la fase capitalina y las denominadas sedes provinciales, a las cuales se le termina confiriendo menos espacio en medios nacionales de gran alcance como la radio, la televisión y la prensa plana.  Habría que valorar la pertinencia real de esta programación irregular de la Feria, en un contexto donde el seguimiento no jerárquico a eventos de todo tipo ha terminado copando el espectro mediático, en detrimiento de una cobertura objetiva a los diferentes procesos culturales y de una evaluación efectiva de la influencia que ejercen nuestras ofertas culturales dentro del panorama recreativo nacional. 


La actual programación desfavorece la promoción en medios nacionales de las denominadas sedes provinciales.
Infografía: Dariagna Steyner.


Aun con tales reservas y otras que no mencionaremos aquí, esta edición de la Feria vendió, en sus 16 sedes, nada menos que 1 millón, 84 mil 580 ejemplares; monto que supera en un 20% la alcanzada en la edición anterior. Se incluye en estas cifras globales la producción del denominado Sistema de Ediciones Territoriales, integrado por 22 editoriales con sede en todo el país. Este programa ha puesto en circulación, en apenas 16 años, más de 20 mil nuevas propuestas, con 4 millones de ejemplares y ha contribuido notablemente al desarrollo local de los llamados oficios del libro. Editoriales que hoy destacan por su prestigio gremial y su reconocimiento público como Matanzas, Ácana y La Luz, concretan la mayoría de su producción gracias a este sistema, fundado en el año 2000.

Andando y conversando descubrimos que casi todos los autores participantes en ambos recorridos habían publicado al menos uno de sus textos en este novedoso programa que ha dejado a Cuba sin autores inéditos, conocido popularmente como “La Riso”, en alusión directa al equipamiento de impresión de que disponen. De estos y otros asuntos se conversaba y discutía incesantemente durante viajes de ida y vuelta y recorridos internos que nos llevaron a sitios tan especiales como el Segundo Frente Oriental Frank País, en Santiago de Cuba, admirablemente conservado gracias al empeño y la creatividad de un reducido equipo de profesionales, residentes en la zona; y al Cementerio de Santa Ifigenia, donde la comitiva santiaguera rindió merecido tributo al fundador de la Riso y hasta de la Feria misma, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Con un precio promedio de 8 pesos y 40 centavos, menor también con respecto a la edición precedente, este año se incrementaron los ingresos brutos en casi tres millones de pesos y se recibieron en los 16 recintos a un estimado de 1 millón, 811 mil, 629 visitantes. El compromiso futuro, según palabras de Juan Rodríguez, Presidente del Comité Organizador, consiste en “retomar acciones para fomentar y estimular hábitos de lectura, incorporando creativamente cualquier experiencia anterior y revisitando experiencias valiosas como la Campaña por la Lectura, diseñada y articulada por el poeta y pedagogo Raúl Ferrer. Tal estrategia habrá de aprovechar las posibilidades ofrecidas por las nuevas tecnologías, pero sin desdeñar el papel que todavía desempeña entre nosotros el libro físico y su distribución a precios subsidiados, como parte de una política cultural que potencie la figura del lector como principal destinatario de todos los esfuerzos y aproveche en este sentido el gran ejército de escritores, maestros y promotores literarios de que dispone el país”.

La Feria cerró simultáneamente en las ciudades de Santiago de Cuba, Sancti Spíritus, Artemisa y Nueva Gerona, capital del municipio especial Isla de la Juventud, tras 66 jornadas de provechoso intercambio que comenzaron el 9 de febrero, en La Habana y culminaron el 16 de abril, en el teatro Heredia, sede principal del oriente cubano. Las buenas nuevas sobre la 27 edición, prevista para los meses de febrero, marzo y abril de 2018, llegaron también por intermedio de su presidente y están relacionadas con la República Popular China como país Invitado de Honor y el doctor Eusebio Leal Spengler como autor al que se rendirá homenaje y de cuya obra se pondrán en circulación varios volúmenes.