Jornadas Villanueva: enaltecer el arte del teatro

Las artes escénicas en general, pero en particular el teatro, han recibido una intensa promoción a lo largo de este enero. Como cada año, las Jornadas Villanueva, a propósito del 22 de enero, Día del Teatro Cubano, aglutinan un conjunto de eventos coronados por la entrega del Premio Nacional de Teatro.

Protagoniza La Habana, pero cada vez se escucha de más acciones en los territorios bajo la pauta de dichas Jornadas. De lo acontecido en Matanzas reseñé la semana pasada y ahora se estrena allí Los dos príncipes, de la joven actriz y autora María Laura Germán, inspirada en Jose Martí y bajo la dirección escénica de Rubén Darío Salazar para Teatro de Las Estaciones. A Las Tunas llegaron invitados para presentarse Alas de Cuba, con Noria, de Roberto D. M. Yeras con puesta de Fernando Muñoz. El Mejunje, de Santa Clara, volvió a acoger el otrora Festival de Pequeño Formato, al parecer con cambios en su concepción, aunque su celebración es toda una tradición en el centro del país. Guantánamo volvió a vivir la partida a las montañas de la Cruzada Teatral. Faltaría quizá integrar ese amplio abanico bajo la cobertura de una campaña promocional única, con independencia de particularizaciones.

En la capital se ha estrenado (Diálogo de fugitivos, de Brecht, un proyecto rectorado por Michaelis Cué), mientras prosiguen numerosos espacios de intercambio mediante La Incubadora. Espacios de formación, reflexión y producción teórica. Organizados por la Casa Editorial Tablas-Alarcos y el Laboratorio Ibsen, trajeron esta vez encuentros con directores extranjeros, talleres y otras iniciativas, como las generadas por jóvenes teatristas en torno a la dramaturga Nara Mansur, quien dio a conocer su nueva obra Chesterfield sofá capitoné mediante la lectura de Osvaldo Doimeadiós y su hija Andrea, y apareció impresa bajo una debutante Ediciones Sinsentido, de escasa tirada y ejemplares firmados por su autora.

Los espacios Ex-puesta y En-proceso salieron de las salas del Complejo Cultural Raquel Revuelta y se extendieron al circuito teatral de la calle Línea. El primero correspondió a Diálogo de fugitivos en la sala Adolfo Llauradó y el segundo a Teatro del Silencio, sobre un nuevo proceso que dirige Rubén Sicilia.

El estreno de Protocolo, de Abel González Melo, la cuarta obra de este dramaturgo asumida por Carlos Celdrán y Argos Teatro, se vinculó a sendos talleres de la pareja de actores que protagonizaron el espectáculo, Paloma Zavala y Ernesto Arias. Fueron altamente valorados por los participantes que llegaron de todo el país, bajo el auspicio del Centro Cubano del ITI, presidido por Celdrán, y Tablas-Alarcos.

A este amplio abanico de excelentes operaciones de valorización del teatro, al que contribuyen numerosas instituciones del Consejo Nacional de las Artes Escénicas e iniciativas de distinto tipo, falta un eje de programación vertebrado en las mejores puestas en escena del año precedente. Así, las Jornadas Villanueva representarán un estímulo para los trabajos destacados y una orientación jerarquizada hacia el público sobre el estado real de nuestro teatro, que se define con los actores sobre las tablas.

En 2016, de manera irrepetible, el mes de enero se enmarcó entre las aperturas de dos teatros. Uno grande, enorme, reabrió sus puertas rebautizado como Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Ocurrió el 1 de enero. Al final del mes, este 29, se inauguró la pequeña y acogedora sala del Teatro Abelardo Estorino, en el corazón del Ministerio de Cultura, con la intención de brindar un servicio público. Aconteció el día del cumpleaños 91 del gran autor cubano.

Absolutamente todo contribuye a enaltecer, entre nosotros, el arte del teatro.