Importante exposición de arte internacional en el Centro Wifredo Lam (II)
Fotos: K & K

En esta segunda parte continuamos la presentación de la exposición Follia Continua ! presentada en La Habana en el Centro de arte internacional Wifredo Lam por Galleria Continua, esa notable galería de arte italiana que ha organizado esta muestra tan peculiar de artistas que deslumbran y llaman la atención dentro del panorama internacional del arte.

Pistoletto
Pistoletto, es otro artista estremecedor de los sistemas del arte y con ello se propone ir aun más allá, a reordenar la sociedad. Ve al arte en su capacidad y destino ligado a ser un instrumento cultural propiciador de la activación social. De ese modo retoma y actualiza dándole otro cauce a las propuestas de la vanguardia de ser posible una integración del arte a la vida, ventajosa para ambas. Es partidario de abandonar la estrechez de una lógica excesivamente dicotómica que establece lo identitario como oposición separadora de los otros, esa que ha vertebrado a la cultura y la sociedad  —al menos la occidental— desde tiempos muy remotos, instituida en las formas de pensamiento que se han sucedido desde entonces hasta la actualidad y en los modos polarizados de ser organizada la sociedad.

Se afana en el empeño desde hace cerca de 20 años en proponer la construcción progresiva de una sociedad futura de nuevo tipo que él denomina el “Tercer Paraíso”, fundada en la quiebra de ese sistema de oposiciones, las cuales sin dejar de existir totalmente pierdan la violencia de sus enfrentamientos. Para eso propugna establecer desde el presente un campo de mediaciones interpersonales y sociales para alcanzar una zona de progresiva ampliación que comience a revertir la naturaleza de la civilización contemporánea en aras de ir transformándola progresivamente por la acción voluntaria y decidida de las personas. En su perspectiva, el arte debe jugar un papel de gran importancia en esa dirección. Esa sería una gran contribución del arte a la vida. En correspondencia con esas ideas suyas, formula su proyecto de una nueva civilización a ser desarrollado por la intervención activa de la gente con la contribución de la mediación del poder de convocatoria y de reflexión del arte, comenzando de una manera individual y grupal en diferentes lugares, desde donde se propagaría a su derredor, creando sucesivamente nuevos lugares y centros de germinación, al seguirse por otras personas las nuevas ideas de transformación social.

Decidido a contribuir a ese gran cambio social ha motivado la incorporación solidaria de Cuba en ese empeño de lograr un gran cambio social y de pensamiento mundial, con la celebración reciente, a fines de 2015 del primer fórum del proyecto “Rebirth Cuba”. En esta primera edición logró la participación amplia y entusiasta de muchas personas individualmente y de diferentes instituciones cubanas en ese magno empeño por lograrlo desde la cultura. Esas consideraciones de alcance social del arte comenzaron a fraguarse en este artista a partir del análisis profundamente reflexivo que realizara en relación a las intervenciones del público en el arte contemporáneo. Le fueron precisando cómo la capacidad modificadora y crítica del arte podía iluminar numerosas zonas de conflictividad de la realidad social y ejercer su acción sobre ella de acuerdo a los grados de participación del público.

Sus pretensiones en la obra mostrada en esta ocasión en el Centro Wifredo Lam, titulada “El pozo y el laberinto”, (1969-2015), como parte de la exposición Follia Continua organizada por la destacada galería italiana Galleria Continua, van dirigidas como ya es su vertiente habitual, a sostener artísticamente los vínculos sumamente estrechos entre el modo de darse la obra y las modificaciones introducidas por la participación pública, no en cuanto a cambios introducidos en la estructura física, sino en su dinámica de uso por los participantes. Esa variabilidad de la obra desde lo perceptivo tiene implicaciones ontológicas en cuanto se modifica constantemente la obra en el ver, en el darse esta a los receptores, una vez se haya acercado el receptor al centro gravitacional del pozo simulado después de haber transitado el laberinto azaroso y serpentiforme. Ambos, laberinto y pozo, conformados por un material muy rústico de papel corrugado y un espejo, muestran conforme a la estética del arte povera surgida en Italia precisamente no en los grandes centros de poder artístico de ese país, en cuyo movimiento Pistoletto fue uno de sus participantes, un abierto rechazo de este artista a las antiguas exigencias de una riqueza artística condicionada a la unión de las destrezas y excelencias en la ejecución técnica, en la idea artística notable y en la nobleza convencionalizada de los materiales de la cual estuvieran hechas. Esta manera llana de hacer el arte sin las antiguas grandilocuencias, responde a vertientes artísticas que irrumpieron desde mediados del siglo XX, plasmadas con gran vehemencia entre otras por la corriente del arte povera.

En esta pieza en el Centro Lam, a pesar de esa pobreza de los materiales empleados, tiene conceptualmente una gran proyección simbólica. Con eso demuestra cómo el arte no requiere de esos dictados de las formas y los modos obligados de darse con anterioridad para llegar a tener una dignidad poética y conceptual. Se adentra con esta pieza en lo profundo de los mecanismos perceptivos y sicológicos en la formación de imágenes en la mente humana. Ese simbólico laberinto alude a los procesos cognoscitivos al “pasar” el receptor de la imagen externa de la pieza, es decir de la dimensión de lo real a nivel epistémico general en darse esta pieza a nivel físico, al hecho de asomarse el público al pozo y manifestarse de súbito la experiencia emocional y perceptiva de otra dimensión de lo real, la de la realidad de la imagen, de una naturaleza virtual a través de la imagen formada, dinámica, cambiante, según se muevan las personas frente al espejo. Dimensión paralela y coexistente con la de lo real en la cual estamos todos.

Con eso experimenta y muestra a quienes se adentran a intervenir con su actuar frente al pozo, la naturaleza cambiante de la obra del arte. Pone al descubierto la naturaleza ontológica de la no fijeza de la obra como resultado de la participación del público. Siguiendo ese empeño ha hecho trascender de modo traslaticio esta ejecutoria de despliegue y alcance cognoscitivo a la importancia del modo en el cual participe la gente cada vez más ampliamente en su proyecto público de transformación social encaminado a lograr la realización paulatina del “Tercer Paraíso”, de acuerdo a la dinámica participativa mostrada por los agentes decididos a contribuir en un accionar continuado ese proceso de crecimiento, en aras de lograrse paulatinamente por acción de las personas y las instituciones ese gran cambio general de lo civilizatorio. Loable propósito del artista italiano Michelangelo Pistoletto, italiano por nacimiento, pero ciudadano del mundo por voluntad propia.

Subodh Gupta
Artista indio. Sigue viviendo en su nación no seducido por las oportunidades de la vida en los grandes centros culturales de Occidente, pero no pretende hacer obra circunscrita a temas locales. Aunque se encuentra conectado a su tradición cultural no le es impedimento para una proyección de alcance internacional. Tiene una preferencia por los metales en sus esculturas. Hace uso frecuente de utensilios de cocina o los modela para crear grandes esculturas e instalaciones con alcance conceptual.

Su arte tiene de algo sagrado. Aun cuando emplee materiales y objetos comunes extraídos de la realidad —desvencijados o no— están asentadas en una visión ritualista de la veneración frente a los objetos sacralizados por la religión. Traspasa hacia el objeto artístico esa especial manera de mirar, de contemplar lo sagrado. Se siente cierto poder de atracción inherente al objeto ritual ante las obras de Gupta. A pesar de emplear hasta objetos comunes, sus creaciones hacen recordar cierta invocación, reclamar cierto recogimiento espiritual al observarla.

Gupta sobredimensiona la escala de sus piezas. Por su tamaño monumental se proponen imponerse visualmente ante el espectador, reclamar su atención. Condiciona una cercanía o distancia al observador para darle la sensación de que la obra lo rebasa en escala. Con eso induce una sensación de recogimiento al desbordar el horizonte de la visibilidad ocular a la manera de las esculturas hindúes en los templos, aunque en Gupta no reclamen sus piezas una extrema elevación de la mirada. Demanda un cierto grado de preparación espacial del ambiente en donde serán situadas sus piezas a ser aisladas para facilitar la observación contemplativa de las mismas.

La multiplicidad de elementos semejantes empleados, mas no exactamente iguales, provoca una acentuación de la mirada, la canaliza y condiciona a recorrer detalle a detalle. Sin embargo se escapa el recuerdo de la imagen de conjunto. Al respecto no debiera olvidarse que el arte indio tiene esa cualidad: la presencia de elementos profusos no dejan recordar la imagen íntegra por ser pletórica de detalles y acentos variados. Gupta potencia esa multiplicidad de elementos e induce a una rara sensación en su contemplación. A nuestro juicio afín a los efectos sensoriales asentados y movilizados en la observación de las grandes realizaciones escultóricas indias inscritas en los muros de las fachadas arquitectónicas. Sobre esos presupuestos anteriores crea y exhibe.

La obra realizada in situ en el patio central del Centro Lam, titulada “Fuente” (2015), parodia una fuente creada con materiales rústicos prácticamente oculta por el amontonamiento de vasijas y cazuelas viejas amontonadas sobre ella en un ambiente acentuado de pobreza. ¿Metáfora del desenfreno por alcanzar la escasa agua que en simbólica intermitencia en esta instalación llega a ella, mediando un tiempo de espera? Aglomeración que evoca los problemas de escasez en muchas partes del mundo subdesarrollado. Tal vez anuncie el desespero futuro por acceder a las cada vez más escasas fuentes de aguas naturales por el aceleramiento desmedido de la industrialización que exige grandes cantidades de ese líquido, y el vertiginoso crecimiento exponencial actual de las poblaciones en Asia y en África con las consiguientes muchedumbres y amontonamientos, en gran medida precarios en las grandes ciudades que en esas dos zonas, sobre todo, se están formando como megalópolis con el consiguiente hacinamiento de las poblaciones pobres y una generalizada ruina ambiental.

Anish Kapoor:  
Nacido en 1954 en Bombay, India. Reside desde hace tiempo en el Reino Unido. Es un artista cosmopolita, altamente apreciado en los círculos artísticos más exigentes de muchas partes del orbe. Para que se aquilate, baste citar un solo ejemplo: en 2015 exhibió varias obras emplazadas en los imponentes jardines del Palacio de Versalles, cuyo diseño paisajístico es conocido, forma un gran conjunto integral con esa joya de la arquitectura palaciega europea de fama mundial.

No se siente atraído por mantener visibles rasgos culturales de su identidad cultural. Es un artista del primer mundo pese a su origen. Su pensamiento tiene un horizonte más abarcador, si bien no se desprende del todo de los ecos de sus años iniciales en su país. Atraído por lo escultórico tiene una obra de sumo interés reconocida por galeristas y coleccionistas de diversas partes. Sabe que el valor del arte está en la capacidad de las piezas de atraer la atención del público especializado, de los expertos y de los que se dedican al mercado. Ese es su público meta. Comparte las exigencias de ese selectivo y competitivo mercado de arte internacional.

Anish es Miembro de la Real Academia Británica y en 2014 recibió un Doctorado honorífico por la Universidad de Oxford. Está interesado en reflexionar sobre el modo de una obra de insertarse en un espacio galerístico, de despertar favorablemente la mirada del público. Para eso se esmera en la perfección técnica. Se complace en hacer arte abstracto pues lo ve remontado al principio de las cosas, cuando lo indiferenciado predominaba, quebrado posteriormente con el desarrollo histórico encaminado a las formas detalladas, diferenciadas. Encontrar lo prístino es para Kapoor una conquista de alcance espiritual, plasmado siempre con esplendidez en la sencillez. Ese es uno de sus rasgos distintivos.

La originalidad de sus inusitadas obras concebidas y dispuestas con sumo cuidado para un espacio dado, sorprenden por la imaginación poderosa mostrada. Es proclive a magnificar sus dimensiones, en ocasiones hasta alcanzar enormes proporciones en aras de imponerse ante el espectador. Percibe cómo la escala puede ser determinante a los fines expositivos por el dominio visual sobre el observador y sobre las piezas exhibidas de otros artistas. Eso jerarquiza las suyas, amén del valor artístico alcanzado por estas mediante la sencillez reducida a un minimalismo de esencias que las hace primigenias como si hablara del principio de los tiempos, y a la elegancia inusitada de sus formas, dotadas de un significado de alcance poético. Sabe mostrarlas como un acontecimiento espectacular y las dispone con una precisión asombrosa en su emplazamiento para causar una honda impresión espiritual.

La pieza en esta exposición en el Centro Lam es de una sorprendente belleza en la sencillez de sus formas y materiales, de una perfección técnica en su estética minimal, de gran amplitud en su proyección conceptual. Titulada “Endless column” (1992), una gran columna circular de igual radio en toda su extensión, realizada en fibra de vidrio y pigmento rojo. Interconecta simbólicamente el cielo a la tierra en una doble interacción por ser simétricos ambos extremos. Kapoor deja ver nuevamente en esta mostrada al público cubano ese aire metafísico que delatan sus piezas realizadas en muchos lugares en el mundo. Asistimos en “Endless column” a la manifestación y presencia de lo divino, al canal de comunicación espiritual. Como columna de dimensión infinita y continua sin zigzagueos ni angulosidades une al hombre con esa otra dimensión que es la manera de darse prístino el acceso a la más alta espiritualidad una vez establecido el verdadero contacto, como lo fundamentan las religiones orientales, no solo las hinduistas. La grandeza espiritual de su propuesta está nutrida de la filosofía hindú, para la cual se ha revelado desde un tiempo muy remoto que lo bajo y lo alto, lo infinitamente grande y lo pequeño guardan una analogía, un isomorfismo, porque lo grande por vasto que sea está constituido por lo más minúsculo, como han probado los más destacados científicos contemporáneos. Y toda resonancia individual tiene su eco en el horizonte más elevado, lo mismo en lo espiritual. Son grandes verdades del universo alcanzadas de forma intuitiva por civilizaciones antiguas, a las cuales Kapoor rinde culto con su arte.

Pascale Marthine Tayou

Nacido en Camerún en 1967. Comenzó a exponer en los años 90, primero en su país y luego en Europa donde reside. Sus primeras obras eran dibujos y esculturas con temáticas de problemas sociales. Más reciente es su interés en las culturas populares mediante instalaciones realizadas in situ. Se considera a sí mismo un explorador arriesgado, gustoso de acercarse a diversos lugares del mundo y vivirlos. Sus obras se encargan de mostrarlo. Se apropia para sus piezas de objetos comunes de poca importancia visual y sígnica, extraídos directamente de la realidad. Los utiliza para componer un cuadro del mundo influido por sus experiencias emocionales personales. Es un artista intuitivo. Su arte es conceptual desde los objetos del entorno cotidiano, cargados de los sentidos que de por sí portan consigo, a los cuales refuerza en su significado, cercano a rozar lo literal, pero logra escapar a esa inmediatez de sentido. Es jocoso, muy lúdico. Disfruta construyendo sus instalaciones. Se burla y es serio a la vez. Ha exhibido en importantes eventos internacionales: Documenta 11 (2002), Bienal de Estambul (2003), Venecia (2005 y 2009). En la edición de ese macro-evento en 2005 empleó el viento, la luz, la lluvia, el sol, el humo y la arquitectura del lugar.

Ese uso jocoso y su ajuste instalativo al aprovechar el espacio arquitectónico están presentes en sus dos piezas presentadas en el centro Lam. Una de ellas bajo el título Eggs (2015) que recrea a mi juicio el acto de lanzar huevos sobre la pared exterior de esta galería de arte. Son huevos de alabastro de una belleza en la perfección de su forma y la gran variedad de sus colores que recuerdan los acentuados y variados colores de las culturas africanas. Interpretamos esta pieza, extendida ampliamente por las paredes superiores esquineras en el exterior de la edificación del Centro Lam como una abierta actitud de desenfado al burlarse de la institución a la vez de exaltarla, en un gesto que remeda la actitud popular de incomprensión y rechazo del arte contemporáneo exhibido en galerías y museos, tan apartados de la expresión del componente popular. Busca impregnarla con ese festivo colorido de la impronta popular como un acto de apropiación, de hacerla suya sin plegarse a ella.

Tayou se acerca con su impronta de inmediatez y de extracción directa de la imagen de lo real a ese gusto popular en cuyos elementos puede alguien de formación cultural baja recrearse ante lo visto y comprenderlo. Ese guiño burlesco hacia la institución legitimadora de valores del arte contemporáneo denota rasgos de su personalidad como persona y de artista ajeno a las composturas rígidas, al protocolo del arte de elites.

La segunda pieza del Lam, 2015, titulada “Cuba, mi amor” (2015), creada in situ recrea la vida común como hiciera en la Bienal de Venecia 2009, por lo cual se apropia de objetos de la realidad, ahora de la cubana en las zonas placenteras de las playas. Los traslada al espacio expositivo y compone con ellos su obra, incluidos materiales vegetales de los troncos de cocoteros, con una soltura ajena a cualquier rigidez. En una impronta caracterizada por la sencillez sustentada en una propuesta conceptual no muy rebuscada, tal vez demasiado elocuente, no impregnada de misterio sino de la curiosidad por dar a conocer las experiencias personales del artista en esas playas con toda la carga de recuerdos de placer, embriaguez y amor asociadas.