Importante exposición de arte internacional en el Centro Wifredo Lam (I)

Aparecen reunidos en la exposición del habanero Centro de arte Wifredo Lam un grupo de afamados artistas de relieve internacional presentado por la galería italiana Galleria Continua, la cual ha venido trayendo en los años recientes a nuestros espacios expositivos artistas de fama internacional. Pasaremos a analizar progresivamente a cada uno de los artistas de gran relieve en esta nueva presentación pues son poco conocidos o desconocidos en nuestro panorama cultural. Como son muchos, dada la importancia de la muestra será necesario más de un artículo para abarcarlos a todos.

Daniel Buren
Buren ha sido y sigue siendo un artista anti-sistema. Comenzó en el ya lejano 1965 impulsado por un espíritu de acción y de reflexión cercano a los osados artistas del graffiti de EE.UU., pero a diferencia de aquellos permaneció creando en solitario. Sus desafíos estaban dirigidos a hacer un llamado de atención a la naturaleza de la imagen de un mundo comercial y de cultura del espectáculo a la cual él hubiese querido suplantar por una nueva de valores de diseño más auténticos y universales, descontaminando así a la cultura de la falsedad de ideologías promotoras de lo comercial y el entretenimiento mediático como supuestas formas de mayor interés a ser estimadas masivamente por la población europea. Sin hacer proclamas está en el entorno epocal de las denuncias en ese sentido realizadas por el teórico francés Guy Debord.

Para ejecutar a modo de gesto simbólico el barrido de esa propagandista imagen del mundo, Buren pegaba sus anónimas bandas verticales coloreadas sobre postes de los anuncios públicos y otros sitios, con la finalidad de ocultar totalmente las imágenes de la propaganda comercial y cultural que formaban parte cotidiana del entorno citadino, sustituyéndolas por esa otra enfáticamente neutra, despojada de referencias contextuales, a partir del empleo de los códigos formales y las ideas estéticas de la abstracción geométrica. De manera simbólica introducía de manera pública un mundo de imagen de una naturaleza autónoma superpuesto y coetáneo con el de esa otra realidad externa donde todos se movían para indicar desde los procedimientos de una representación artística alternativa la posibilidad de crear un mundo otro, organizado por leyes constructivas, conceptuales y perceptivas diferentes. Escamoteaba igualmente las manipulaciones del mercado de arte con esa proposición de anonimato para atacar la idea de la manipulación social del arte con fines de negocios.

Lo sorprendente es que en mi opinión, Buren sigue anclado hasta el presente en una actitud inclaudicable anti-sistema pese a las cinco décadas transcurridas y ser llamado insistentemente a crear obras in situ en los museos y galerías de mayor prestigio. Lo cual supondría haber sido absorbido por el mundo institucional y el mercado de arte en contradicción con ese gesto rebelde.

Si se juzga analíticamente, sus obras admiradas por un refinado público burgués se apropian subrepticiamente de manera irónica de las estrategias de las imágenes comerciales a las cuales combate por su apariencia amable, al ser consideradas sus piezas artísticas de una aceptable asimilación porque se enmascaran de un aspecto inocuo, cuando en el fondo persiste en su actitud de aguda contraposición ideológica contra una civilización de la imagen manipuladora, de la cual está inconforme con el abierto deseo de suplantar a esa forma civilizatoria porque desborda ampliamente el campo de lo público para penetrar y arraigarse, prenderse en las conciencias individuales, apropiándose de ellas; las cuales se entregan gustosa y pasivamente al punto de participar complacidas de esas manipulaciones sin percibir los resortes de imposición que entrañan y ocultan reduciendo las libertades individuales de los sujetos.

Buren, juega astutamente la misma carta al hacer uso de las estrategias de las imágenes que combate para hacer en el fondo burlonamente con ese público selecto en lo cultural, así lo creo, lo que estos menosprecian respecto a la cultura de masas generalizada de la imagen, dar una imagen edulcorada, tan agradable a las personas que pueden entregarse abiertamente a ellas sin temor alguno porque buscan sobre todo ser gratificantes. Así es como yo percibo el trasfondo de sus operatorias artísticas. Pero de dicho artilugio ha ido derivando una estrategia práctica que entrelaza conceptual y formalmente una compleja concepción del arte. La crítica lo ha instituido entre los artistas de mayor mérito a nivel internacional.

La obra creada para el Lam puede servir de ejemplo elocuente del modo recurrente de sus personales procedimientos artísticos, una vez que ya ha sido de manera continua promovida, y elevado el reconocimiento de sus creaciones al rango de arte. Sacadas desde tiempo atrás del contexto callejero para ser uno de los modos de valía en el cual se expresa la variedad del arte contemporáneo.

Una gran parte de la atención es depositada en su manera peculiar de proceder en sus intervenciones de espacios galerísticos y museos. ¿Cómo procede Buren a nivel de método artístico propio? Hace uso artístico del principio de superposición, de la inserción de su imagen creada sobre un contexto visual dado con el cual su imagen realiza un acto de imposición y subordina ese espacio, como las imágenes comerciales y de entretenimiento se imponen al gusto público generalizado en lo cultural. Con su intervención él llama la atención hacia un nuevo motivo y repliega el dominio de la imagen precedente. La suplanta. Crea un espacio representacional a partir de hacer de aquella otra su soporte, como un pintor toma un lienzo y lo prepara borrando cuanto de anterior haya en ese soporte pero en su caso sin destruirlo, solo hace el acto de superposición. Porque en sus obras, Buren parte de la posibilidad de retomar ese carácter fugaz de sus intervenciones callejeras, susceptibles de mantenerse un tiempo hasta que sea eliminada o bien perdurar algún tiempo más. Sin embargo, las obras de Buren tienen autoconciencia de la finitud temporal a la cual están destinadas: en una impermanencia que hace estallar la aceptada idea de perdurabilidad con la cual se invisten normalmente las obras de arte según las concepciones de valorizarles como perdurables; las cuales pueden ser declaradas siguiendo ese halo supuesto de conservarlas hasta la eternidad, estar revestidas de la condición patrimonial, de su preservación a toda costa —a pesar de los caminos de fragilidad y volatilidad introducidos por los cauces del arte contemporáneo desde hace décadas— como legado testimonial material, técnico, artístico y cultural de una época. Con esa idea de permanencia patrimonial no concilian las ideas de Buren.

Su procedimiento regularizado es apropiarse del espacio arquitectónico, no en cuanto continente para albergar sus piezas como acostumbra proponer normalmente el arte, incluido hasta el contemporáneo. Al contrario, su propósito siempre es someter y plegar la arquitectura intervenida alterando visualmente la imagen inicial, mediante la aplicación de formas abstractas y del color. Hacer del espacio arquitectónico el soporte de la obra, desnaturalizado no físicamente porque no lo destruye sino solo perceptivamente por la acción del rediseño de la visualidad interior mediante la aplicación de un diseño de pintura abstracta geométrica. Sin presuponerse permanecer definitivamente como fijeza, aun cuando físicamente sea susceptible de serlo, porque la impermanencia de la obra —filosóficamente no solo de esta— es algo muy defendido por él con sus realizaciones, dado lo cual podrá desaparecer su impronta modificadora visual una vez desmontada la exposición.

Ese procedimiento de superposición convirtiendo en soporte al espacio arquitectónico ha sido el aplicado in situ en el Centro Lam, como es costumbre obligada en este artista el crear siempre para un espacio dado. Su título Idea para una sala de 4 paredes traza la idea de su planteamiento con la forma abocetada de su distribución de la paleta de color de cada una de las paredes. Rediseña la visualidad de esas cuatro paredes de una sala expositiva otorgándole semejante tratamiento a la pared de otra sala que dialoga con aquellas a distancia en un emplazamiento de contrapeso visual y enlace sugerido por las particularidades de las salas y darle una continuidad y amplitud a su obra. Dispone en todas ellas un mismo diseño de sus bandas características con cambios de color en el fondo con la otra particularidad que da el sitio específico de doblarse estas bandas siguiendo la forma arquitectónica del muro. Una manera de tratar las figuras ajustadas al espacio como hacía la pintura religiosa aplicada en las paredes de las iglesias en el Medievo en Europa.

Nunca hace obra para ser instalada después por la naturaleza misma de su manera de crear asumiendo el sitio con el cuidado máximo al seleccionar la forma a adoptar con sus rasgos artísticos de las bandas rectangulares con ancho fijo constante en todas sus obras de 8,7 cm. Cosa curiosa, coincide esta medida con la del ancho de la tarjeta magnética de los bancos. ¿Reforzamiento de su postura irónica anti-mercado para el arte y la cultura en general? Sería interesante conocer de su propia voz qué cree Buren de esta observación nuestra sobre esa medida constante, común entre su obra y lo bancario, es decir, en la perseverancia entre las relaciones del arte y las operaciones monetarias que están en el centro de las ideas interpretativas de donde creo parten sus consideraciones de rechazo a las manipulaciones comerciales de la cultura de la imagen que tuviera un boom a partir de los años 50 en Europa y EE.UU., los grandes centros geográficos

del mundo del capital y de la imagen del entretenimiento.

Chen Zhen
El artista chino Chen Zhen (Shanghái 1955–París 2000) es una de las notables personalidades del arte contemporáneo. Internacionalmente reconocido como un artista que logró separarse de las maneras convencionales del arte de su país y desarrolló formas novedosas. Marchó al extranjero radicándose en Francia donde encontró la valoración que le ha enjuiciado como un artista de la vanguardia actual. Se inició en la pintura y luego fue inclinándose hacia los objetos y las instalaciones. Su prematura muerte hace ya tres lustros interrumpió un camino artístico en ascenso. Formado en la filosofía oriental, dio a sus obras un raro aliento espiritual, necesario a tener en cuenta para comprender la variedad y alcance conceptual de sus formas y motivos. Crea la representación de cuadros del mundo aun en sus pequeñas instalaciones. La amplitud de miras de su universo es muy abarcadora espiritualmente. Es un cosmos lo representado y no un simple trozo del mundo. No es un cuadro armónico el presentado en sus piezas porque tras el equilibrio compositivo aparente en el ordenamiento interno de los elementos de la obra de arte, se percibe a nivel intelectual y no formal una sensación de incertidumbre, de desajuste que subyace detrás. Así hace en la obra presentada en el Centro Lam, titulada Purification Room (2000) realizada in situ en La Habana con toda meticulosidad por su viuda, siguiendo los modelos de sus presentaciones anteriores. Contemplar esta obra es un raro privilegio al que asistimos porque es admirable en lo formal y lo conceptual. Tal vez sea junto a la pieza de la columna de inspiración metafísica del indio Anish Kapoor la de un efecto más arrobador de todas las mostradas en esta presentación de grandes artistas de fama internacional que ahora la galería italiana Galleria Continua nos ha permitido disfrutar, ampliando el espectro de numerosos artistas de gran rango mostrados a lo largo de los años en la capital de la Isla.

La idea de impermanencia está presente en esta obra específica de Chen Zhen al aludir al destino final de todo lo humano, al ser cubierto finalmente todos los objetos en esa habitación interior, embadurnados de arcilla, esperando el golpe del tiempo que los hará desaparecer aún más definitivamente. Como un inevitable proceso que la historia humana misma muestra no por la acción del tiempo sino en el accionar depredador de los hombres, que mediante la violencia pretenden hacer desaparecer la creación y la vida humana de aquellos con los cuales no comparten ideas. Como si pudiesen a su vez esas culturas dominantes no ser víctimas a su vez de otras situaciones de barrido, aludiendo a la infinita impermanencia de las cosas, a su inevitable desaparición, ejecutada no ya solo por los hombres sino por la misma naturaleza que se encarga de hacer desaparecer las formas de la cultura. La naturaleza, ese organismo superior en el cual transcurre la vida humana, se encarga luego de hacerse la autopurificación —de ahí su título— al cubrir y ocultar con el polvo real y el polvo del tiempo a todas, cualesquiera estas sean, por resistentes y duraderas que crean ser, como prueba la historia de las civilizaciones, sin que ninguna pueda sustraerse a ese destino final.

Ai Weiwei
Es un artista chino muy polémico y controvertido con un campo creativo diverso. Ha estado sometido a prisión e interrogatorios por motivos entre supuestas discrepancias políticas y acusaciones de naturaleza económica. Ha hecho de su encarcelamiento un tema reiterado en su obra. Ha sacado ventaja para hacerse famoso aun más por ese acontecimiento en su vida personal. Su actitud de polemista data de su temprana juventud. Sus obras son profundamente sentidas como parte de sus reflexiones y de su agitada vida social. Gusta de desafiar, de provocar. Usa el arte como protesta. Vivió en Estados Unidos un buen número de años entre comienzos de la década del ochenta y comienzos de los 90, sobre todo en Nueva York. Después regresó a China donde se radicó nuevamente. Ha tenido importantes reconocimientos intelectuales en varios países europeos, dada su formación y conocimientos en diseño, arte y arquitectura. Por supuesto a eso han contribuido también sus posiciones críticas.

La pieza exhibida en el Centro Lam como parte de la exposición colectiva traída a La Habana por la Galería europea Galleria Continua es Handcuffs (Esposas (2012). Un modelo en madera de las esposas que llevara puesta en aquella ocasión. Responde en su tratamiento formal minimalista a un esencialismo de las formas empleadas por él en sus propuestas de arte conceptual. La capacidad comunicativa y atracción de esta pieza no está dada por su elaboración técnica sino por el acontecimiento asociado. Hace empleo del arte como un alegato y un abierto llamado de reflexión social. Aboga por potenciar la capacidad del poder de redención social del arte como una de las más altas funciones que este puede desempeñar.

Carlos Garaicoa
Este artista cubano ha logrado abrirse camino en el campo internacional del arte con una gran soltura, reconocimiento y éxito, ganado en ese medio tan competitivo. Vinculado a Galleria Continua, presenta junto a estos otros artistas de rango internacional una instalación de título Deleuze & Guattari arreglando el Rizoma, constituida por martillos suspendidos en el aire, unidos a la pared por clavos. Por su forma recuerda la propagación de los virus con toda la carga de acción letal de estos en estado potencial por estar dispuestos los martillos sacando los clavos y no golpeando el muro. Eso es solo un momento de su uso potencial y simbólico. Su destino real es golpear. Por lo tanto, es una estructura anfibológica de gran inestabilidad, con una carga de implícita falta de lógica, de irracionalidad. Bastarían unos golpes en algunos puntos para que se viniera abajo todo ese despliegue físico y espacial que ocupa la pieza. Ese supuesto equilibrio es una estructura susceptible a desmoronarse, una potencial amenaza. A desmoronarse como un castillo de naipes.

Una idea parece sumir esta pieza: la de tras la aparente belleza de las imágenes —como la de esta instalación— con que se muestran las cosas e ideales de lo real se esconden de forma latente mortíferas cargas de destrucción y ruina. Análogamente la belleza y entusiasmo propiciado por el crecimiento exponencial de las estructuras vivas o sociales que entusiasma y solidariza a muchos es el posible preámbulo para la observación de una explosiva decadencia ulterior. Con eso el encadenamiento rizomático que Guatari y Deleuze concibieran como los modos de organización y entrelazamiento encadenado en red, le sirven a Garaicoa a los fines expresivos del arte para desde un tratamiento de contrasentido de las paradojas proponer planteamientos  críticos como siempre ha mostrado en sus piezas.