Iberoarte: confabulaciones del arte y el oficio

Por estos días la ciudad de Holguín es un hormigueo de gente. Por sus calles céntricas transitan los fanáticos de la calidad y lo novedoso rumbo al Centro de Arte o hacia el recinto ferial ExpoHolguín, un poco más alejado del centro de la ciudad. En estos dos sitios la utilidad, el arte y el oficio se combinan mediante la Feria de Artesanía Iberoarte, en una suerte de confabulación para quienes persiguen objetos con los cuales combinar las casas, el vestuario y otros espacios de la vida cotidiana. 

 

Esta es la decimoquinta vez que se celebra la fiesta de la artesanía en la oriental provincia, la cual atesora una rica tradición cultural. En esta oportunidad, la novedad viene de manos hindúes, pues por primera vez artistas de ese país oriental llegan hasta el evento para exponer parte de sus creaciones. De hecho, el Bazar de la India es el más grande y el que recibe la mayor atención de los holguineros.

Alfombras, sobrecamas, cojines, estatuillas, textiles y mucha bisutería son algunas de las propuestas que mueven los cálculos de los visitantes a la feria, la cual se extenderá hasta el próximo 30 de octubre.

Gopal Arora, empresario a cargo de los seis participantes de esa nación, aseguró que han “tratado de mostrar algo que represente cada provincia de la India, desde Cachemira al Norte, Gujarat al oeste, Tamil Nadu en el Sur y Orissa en el este”.

Entre los objetos que más han llamado la atención se encuentran los elefantes de la fortuna, un elemento que trasciende lo decorativo para asumir diferentes significados. En ese sentido, Arora asegura que este tipo de artículos “no representan ninguna religión en particular. Por ejemplo, Buda es internacional, se conoce por toda la humanidad. Lo que sucede es que los temas religiosos y culturales van juntos en la India”.

En este sentido, el embajador de ese país en Cuba, Excelentísimo Señor Tsewang Namgyal, destacó que “las personas que han venido de la India traen una muestra de lo que es la artesanía en nuestro país, un reflejo de la rica tradición india y parte del intercambio cultural entre los dos países, pues le da una oportunidad al pueblo de Cuba de ver y de experimentar lo que son las artesanías de la India”. 

Mas si de novedades se trata, no puede pasarse por alto la participación, esta vez, del proyecto habanero MIGUETAL, dirigido por el habanero Miguel Morales García, quien recicla artículos de metal para conformar su obra.

“La gente desecha muchas cosas porque piensa que ya no les son útiles. Nosotros nos hemos dado a la tarea de convertir esos objetos de uso común en piezas decorativas como lámparas, candelabros de incienso...”, asegura el artista.

Aunque Morales García afirma que la aceptación del público ha sido muy buena, advierte que “en Holguín hay que cambiar un poco la visualidad y la mentalidad de las personas, porque he visto las decoraciones de las casas y lo que buscan en nuestro stand. Hay que abrirse un poco a lo contemporáneo”. Este criterio se basa, fundamentalmente, en los productos que este artista logra vender, los cuales se alejan de las propuestas más atrevidas, como hormigas de metal que se adhieren a las paredes o arañas que se cuelgan. No obstante, en casos como el suyo y el de otros artesanos, deberían revisar los precios de los artículos, pues quizá esté ahí, y no en el buen o mal gusto del público, la respuesta a la baja adquisición de esos elementos.

Otra de las propuestas que gana la atención de las personas es el proyecto de plantas Oasis, proveniente de Las Tunas.

“Este es un proyecto dirigido a fomentar la cultura de las plantas ornamentales y la alfarería. Buscamos que las personas tengan en sus casas, además de los productos provenientes de las industrias, lo que produce el artista en conjunto con la naturaleza. Es una pieza artística que incluye lo natural. La aceptación ha sido siempre fantástica. Dentro de un par de años creo que cada holguinero va a tener una planta en su casa”, refiere Maikel Velázquez, representante del grupo.

En tanto, Ángela Espinosa Escalona, quien ha venido tres veces a la Feria, conversa acerca de las ganancias culturales que para ella significa su participación en este tipo de eventos: “Uno va aprendiendo de otras obras que ve, de los extranjeros, y hasta de la misma provincia. Aquí he visto muchas formas de trabajar la cerámica fría. Me llamaron la atención adornos para las fiestas de los quince años, que están muy interesantes. El creador nota e incorpora lo que aprende y me gusta mucho ese intercambio cultural que uno percibe. Además, este espacio me ha permitido mostrar mi trabajo realizándolo en el propio stand. La gente se queda parada observando cómo trabajo; preguntan cómo se hacen las velas, qué proceso lleva el color y las esencias. Eso me encanta”.

Iberoarte no solo acoge los espacios comerciales, también es una oportunidad para mostrar la obra de los diseñadores, artistas de la plástica y hasta para el aprendizaje, a través de talleres e intercambios con artesanos artistas. Esta es una excelente oportunidad para que el público holguinero se impregne de la cultura no solo nacional, sino también de otros pueblos. Y como la cultura de los pueblos hermana naciones, Iberoarte es una manera de extender lazos de hermandad más allá de las fronteras de Holguín.