Homenaje de la UNEAC a CMBF en sus 70 aƱos

“Esta es una emisora única en el mundo. No he escuchado en ningún país, y menos en América Latina, una similar. Por eso es que la UNEAC quiso rendir homenaje a la emisora musical de Cuba”. Con esas palabras, el presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, Miguel Barnet, dio inicio al coloquio CMBF: 70 años de excelencia musical, que tuvo lugar la pasada semana en la sede de la organización.


Foto: tomada del Portal de la Radio cubana
 

El 25 de abril de 1948 salió al aire la primera emisión de una radiodifusora de música que ha tenido “la función de educar el oído del cubano y enriquecer su espiritualidad”, según dijo Barnet. El público que llegó a la sala, integrado por quienes se encargan de dar rumbo en estos días a la CMBF y oyentes fieles de la misma, dialogaron con los panelistas sobre el pasado y también el futuro de la emisora.

“Vivía muy cerca del Auditorium (Amadeo Roldán) y, al doblar, desde un edificio art déco, podía oírse el sonido de un piano. Era el de Orlando Martínez. Recuerdo luego sus conferencias sobre Schumann, Ernesto Lecuona, los románticos… De esa forma, me fui aficionando a la CMBF”, contó el escritor cubano, quien dejó ver, a través de otras anécdotas, su vínculo cotidiano a esta programación y la música que promueve.

Sobre la relación entre las sonoridades más selectas y la popular, el también antropólogo comentó brevemente que “toda buena música viene de la raíz de la popular. Esta es una lección que nos da todos los días CMBF”.

Por su parte, Ángel Vázquez Miyares, considerado un testigo viviente del devenir de la emisora, con medio siglo en la misma, y además un conocedor de muchos de los intérpretes que se difunden en ella, abordó también con matices de relato su experiencia. Recordó que además del pianista Orlando Martínez, el fundador de este lugar donde ha encontrado un oasis, el periodista Pablo Medina fue uno de sus maestros, el primero, al presentar música clásica en un programa que mantuvo por años. “Fue esa la música que le gustó a mi espíritu”, dijo. Igualmente mencionó a Antonio Quevedo —amigo personal de Federico García Lorca— como otro defensor de “la música olvidada, preterida, que no era muy escuchada”.

Habló de la tradición de poner cada año Madame Butterfly, porque fue elegida por Orlando Martínez en la primera edición. Sobre la importancia de la actualización de CMBF, se refirió a las nuevas tecnologías, y a la posibilidad de integrarlas para seguir mejorando. En ese sentido, comentó sobre Youtube como caja musical de estos tiempos.

La jornada concluyó con el dúo Cáliz. Desde el mundo de la ópera a la danza española se movieron sus primeras interpretaciones para luego adentrarse en la música alternativa, desde un canon más clásico. El clarinetista Vicente Monterrey y el guitarrista Luis Molina, conocido por sus contribuciones también con diferentes bandas de rock de la Isla, llevaron a escena una música de excelencia. Esta presentación dejó la puerta abierta para integrar a CMBF, durante una jornada en que celebra y repiensa su trayecto, géneros por los que estos músicos son referencia también de públicos como el del Submarino Amarillo y otros lugares.