Hombre de todos los tiempos

Guerrillero y estadista, estratega y visionario, realista y soñador, hombre de su tiempo y de todos los tiempos. Todo eso y más es Fidel Castro para los cubanos y muchísimos ciudadanos del mundo. Un ser humano que a los 90 años de edad ha desafiado peligros, corrido riesgos, superado obstáculos y eludido tormentas; pero que a esta altura del camino, desde su atalaya, puede ver no solo una obra realizada, sino también las pautas de cuánto habrá de ensancharse en el futuro. Un futuro que depende, en primer lugar, de lo que seamos capaces de hacer aquí, ahora, mañana, a partir de su legado.

Guerrillero y estadista, estratega y visionario, realista y soñador, hombre de su tiempo y de todos los tiempos. Todo eso y más es Fidel Castro para los cubanos y muchísimos ciudadanos del mundo.

El 24 de febrero de 2008, Raúl Castro expresó: “Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra (…) Fidel está ahí, como siempre, con la mente bien clara y la capacidad de análisis y previsión, más que intacta, fortalecida, ahora que puede dedicar al estudio y el análisis las incontables horas que antes empleaba en el enfrentamiento a los problemas cotidianos”.

El mismo Fidel sugirió por esos días a las nuevas generaciones ideas acerca de cómo contribuir al desarrollo de esa obra: “A los revolucionarios más jóvenes, especialmente, recomiendo exigencia máxima y disciplina férrea, sin ambición de poder, autosuficiencia, ni vanaglorias. Cuidarse de métodos y mecanismos burocráticos. No caer en simples consignas. Ver en los procedimientos burocráticos el peor obstáculo. (…) Sed de saber, constancia, ejercicios físicos y también mentales. (…) Ser dialécticos y creadores. No hay otra alternativa posible”.


Foto: Roberto Chile


Para los hombres y mujeres de la cultura no caben dudas de que Fidel es uno de los nuestros, por su pensamiento y cercanía. Fue él quien alentó, desde los meses posteriores al triunfo de enero de 1959, la fundación del ICAIC, la Casa de las Américas y la Imprenta Nacional de Cuba. Pensó y estimuló la creación de un sistema de enseñanza artística que abriera posibilidades a la formación de talentos donde quiera que estos estuvieran. Convertir los antiguos predios de la alta burguesía en la Escuela Nacional de Arte fue idea suya; como también fomentar la preparación de instructores de arte con la misión de atender al movimiento de aficionados y orientar en el gusto artístico a amplios sectores de la población. Esto lo hizo dos veces, puesto que a inicios de este nuevo siglo relanzó ese programa al calor de los esfuerzos por promover a escala masiva una cultura general integral.


Foto: Archivo La Jiribilla
 

Para los hombres y mujeres de la cultura no caben dudas de que Fidel es uno de los nuestros, por su pensamiento y cercanía.Ello coincidió con otra valiosa iniciativa: el sistema de ediciones territoriales, que permitió hacer mucho más visible a nivel nacional las obras de los escritores.

Los escritores y artistas cubanos han sostenido un permanente y fecundo diálogo con Fidel a lo largo de más de medio siglo. Conocidas son las tres jornadas de junio de 1961 en la Biblioteca Nacional que culminaron con su discurso conocido como Palabras a los intelectuales y los intercambios en los Congresos de la UNEAC.

La frase pronunciada en el efectuado en 1993, en plena crisis y en plan de resistencia, adquirió un significado de permanente vigencia: “La cultura es lo primero que hay que salvar”.

En 1960, Pablo Neruda incluyó en Cantar de gesta unos versos definitorios: “Fidel, Fidel, los pueblos / te agradecen palabras en acción y hechos que cantan…”

Hace pocos meses, a inicios de 2016, Frei Betto dijo de Fidel: “Es un hombre que ha dado su vida para las demás vidas”.