Haydée, una reina joven de la canción

Ella quiso celebrar con un concierto. Entre músicos que la han inspirado, que han compartido su mundo, que ha podido seguir aún en la distancia, y con el público que ha estado a su lado durante estos quince años. Pero una vez más es diciembre, y como tiempo que se va, su presentación en el Teatro Mella para quienes conocen sus canciones y, sobre todo, su última declaración de Amor junto a Pablo Milanés, sería un especial recuento. Haydée, salida de la noche, entre luces rojas y una flor, volvió a regalar la emoción de encontrar lo eterno en aquello “que un día fue”.
 

 Haydée, en sus quince años, como solista.
Foto: Raúl Abreu. Tomada de Arte por Excelencia

 

Por eso, muchos acudieron a su cita, donde otra vez la edad dejó de existir. Colocada en quienes la siguen por su hondura en la reinterpretación de los temas de su padre, de Marta Valdés y otras grandes compositoras de América Latina, y una producción propia que ha continuado esa línea de cantar la honestidad del feeling, ella consigue los aplausos de varias generaciones.

El pasado miércoles 20 de diciembre su voz fue iluminando momentos de su trayectoria, predominando las herencias de Pablo, con las que aprendió a poner palabras y melodías a momentos estremecedores —efímeros o que acompañan toda la vida—, y que el público ha integrado también a la banda sonora de sus historias personales. Aun atravesando diversos géneros, volvió a sobresalir como una reina joven de la canción contemporánea en Cuba.

Haydée Milanés manejó su actuación entre lo previsible y las sorpresas. Un concierto de celebración debía tener el rostro de los anteriores, pero también dejar la puerta abierta a algunos momentos inéditos. Comenzó en solitario, al piano, recordando su inicio como solista en Haydée. Ha pasado el tiempo desde que ese álbum mostrara sus encantos como intérprete y llevara a la gloria temas como “Mi pasión, mi vida” y “Libélula”. Precisamente fueron esos, de la autoría de Descemer Bueno —a quien agradeció en vivo su amistad y sus letras— las que eligió para empezar.

“Esta es una noche de pianistas”, dijo en otro instante. Y no se refería a su incursión inicial, sino a la presencia, primero, de Ernán López-Nussa, quien puso los acordes para que ella cantara “Pequeña Haydée”, y transitara durante esta composición de Marta Valdés, de los recuerdos de aquella muchacha integrada en 1999 al cuarteto del músico y maestro, a su actual experiencia como madre. Luego, también tuvo sobre el escenario a otros grandes del piano, Jorge Aragón y Cucurucho Valdés.

Haydée está en un cosmos por donde han pasado varias cantautoras latinoamericanas que ella misma ha descubierto como la peruana Chabuca Granda, a la que homenajeó en su presentación, y desde donde han surgido dúos como los que ha hecho con Lila Downs, Julieta Venegas o Rosalía León. Con esta última consiguió llevar al público a esa “Dimensión astral” durante el concierto. Estas mujeres, que tienen como principal instrumento su voz y después la magia que son capaces de hacer con un acordeón, un piano o una guitarra, suelen trastocar los géneros y, al mismo tiempo, que algunos sean más advertidos por ser sus influencias, las sonoridades que las determinan.

En estos quince años, el jazz ha sido también el mundo de Haydée. Su escenario se ha ajustado a la intimidad jazzística, y esa noche permanecieron sobre él el contrabajista Jorge Reyes, el percusionista Mauricio Gutiérrez, el guitarrista Raúl Verdecia, y el baterista Enrique Plá. Si ciertamente puede decirse que ella brilló tanto como sus instrumentistas, habría que resaltar la intervención del drum que, magistral y potente, dio fuerzas a las canciones y al sentimiento. Por allí, también hizo lo suyo el trompetista Roberto García.

Y Omara cayó como una estrella. Cuando se sabe que la novia del feeling es un espejo artístico para la hija de Pablo, solo puede decirse que su compañía en esta fiesta fue otro bautizo de la experiencia y la sensibilidad. Por su supuesto, con su aparición hizo suyo el espacio. Tanto Haydée como el público agradecieron ese robo fugaz. ¡Es Omara! Tras ella, la simpatía, el aplauso, la noción de que la música es también el modo de ser de quienes la hacen.

De Palabras:Haydée Milanés canta a Marta Valdés, la protagonista del concierto seleccionó otros temas como la propia “Palabras”,y “Canción fácil”, cuyo audiovisual fue dirigido por Fernando Pérez, quien tampoco faltó a la celebración.

Las canciones de Pablo Milanés fueron una fina lluvia a lo largo de la noche. Con Carlos Varela, ella cantó “Los días de gloria”, recogida en el álbum Amor; con muchos de los presentes del otro lado del tablón, “Ámame como soy”, “El breve especio”, “El primer amor”, “Amor”, “No ha sido fácil”, “Yolanda” y otras.

Al interpretar estos y otros temas, Haydée pasó por su vida en la música. De aquella primera grabación con “miedo e ingenuidad” que fue “Tu nombre” a discos como A la felicidad, donde colocó algunas de sus letras, hasta diferentes conciertos, puede decirse que hace rato ella es una artista sólida. Después de estos quince años en que su lirismo se acomodó muy rápido en su público, se esperan nuevas canciones. Porque es su voz, pero también su percepción tímida y honda de lo que pasa, lo que la ha hecho reinar en muchos escenarios como cantautora cubana.