Havana Film Festival, un puente cultural en la Gran Manzana

Durante dos semanas de abril, Nueva York acogió en varios de sus condados la 17 edición del Havana Film Festival, un puente cultural que enlaza a la Gran Manzana con América Latina, y en particular con Cuba.

Famosa en el planeta por su diversidad cultural, la megalópolis volvió a convertirse en escenario de presentaciones de películas y documentales con problemáticas y presupuestos bien alejados de las producciones de Hollywood que dominan el panorama cinematográfico.

Inéditos en Nueva York, pero con el antecedente de competir en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, llegaron a salas de Manhattan, Queens y el Bronx unos 40 materiales de Cuba y otros países latinoamericanos, 18 de ellos (11 largometrajes y siete documentales) aspirantes a los premios del certamen, los Havana Stars.

La cinta cubana El Acompañante y un coctel de bienvenida en la sede de la Misión Permanente de la isla ante las Naciones Unidas dejaron inaugurada el 7 de abril la fiesta del séptimo arte, la cual concluyó el 15 de abril con el estreno neoyorquino de Papa: Hemingway en Cuba y la entrega de los reconocimientos.

El filme dirigido por Bob Yari fue el primero de Hollywood rodado en exteriores en la mayor de las Antillas desde 1959, y narra la historia real de un joven periodista que encontró una figura paterna en el legendario escritor Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura en 1954.

Puente Cultural
Los organizadores del XVII Havana Film Festival de Nueva York coincidieron en definirlo como un puente para acercar pueblos.

Para la presidenta del Festival, Carole Rosenberg, el mismo se ha insertado con los años en el distinguido panorama cultural de la Gran Manzana, como una oportunidad de conocer de cerca al cine de América Latina, muy poco difundido entre los estadounidenses.

A su juicio, se trata también de un escenario propicio para aproximar a Cuba y Estados Unidos, dos países que hace menos de un año restablecieron sus relaciones diplomáticas, tras décadas de una hostil política desde la Casa Blanca hacia la mayor de las Antillas.

"No pocos me dicen que el Havana Film Festival ha impulsado en estos años lo vínculos y el entendimiento entre los dos pueblos", comentó a Prensa Latina Rosenberg, quien preside la Asociación de Amigos Norteamericanos de la Fundación Ludwig de Cuba.

Por su parte, la especialista de la Presidencia del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) Olga Teresa Pérez reconoció el papel de los anfitriones en la búsqueda del intercambio artístico.

"No olvidemos las dificultades y desafíos de todos estos años, y ellos nunca renunciaron a sus objetivos. Este es el primer Festival que se celebra después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas", subrayó la coordinadora del evento en representación del ICAIC.

Pérez destacó el puente cultural tendido por el foro cinematográfico desde 2000, gracias a la presentación de películas, documentales y otros materiales de la isla, además de la presencia aquí de actores, actrices y realizadores de la mayor de las Antillas.

Homenajes 
Personalidades del cine cubano como el actor Enrique Molina, la actriz y realizadora Isabel Santos y el fallecido director Tomás Gutiérrez Alea fueron homenajeados en el Festival.

El reconocimiento a Molina incluyó la presentación del largometraje La Cosa Humana y del corto Video de Familia, en los cuales actúa el multifacético y carismático artista, quien acumula más de cuatro décadas en la pantalla de hogares y salas cinematográficas.

Por su parte, Santos recibió el agasajo del Festival fundado en 2000 con la proyección de los filmes Cuba Libre y Vestido de Novia, y de su documental del año pasado El Camino de la Vida.

Respecto a Gutiérrez Alea (1928-1996), el evento ofreció su homenaje con el clásico del cine cubano Las Doce Sillas, el documental El Arte del Tabaco y el material Titón, de La Habana a Guantanamera, elaborado por su compañera en la vida, Mirta Ibarra.

La especialista del ICAIC, Olga Teresa Pérez, destacó el reconocimiento a los ilustres representantes del Séptimo Arte de la isla. En el caso del director Alea, se honró su memoria al cumplirse 20 años de su fallecimiento, recordó.

Los Premios
Por los premios Havana Star compitieron en esta ocasión las cintas cubanas El Acompañante, Cuba Libre y Bailando; las argentinas Paulina, Eva no duerme y Mi amiga del parque; la costarricense Presos, la dominicana La Gunguna, la peruana Magallanes, la brasileña Zoom y la chilena El bosque de Karadima.

Entre los documentales, optaron por el galardón obras de Cuba, México, El Salvador, Colombia, Chile y Guatemala.

La película peruana Magallanes, del director debutante Salvador del Solar ganó el reconocimiento a la mejor película del XVII Havana Film Festival de Nueva York.

Conocido por sus actuaciones en Pantaleón y las visitadoras y El elefante desaparecido, del Solar logró el premio del jurado con una historia sobre las consecuencias del conflicto peruano durante los años 80 del pasado siglo.

El argentino Mitre se alzó con el Havana Star por su largometraje Paulina, mientras en la categoría de mejor guion, lo merecieron Pavel Giroud, Alejandro Brugues y Pierre Edelman por El acompañante.

La cinta cubana narra las peripecias de un paciente de VIH/Sida, interpretado por Armando Miguel Gómez, recluido en un sanatorio cuando en los años 80 muy poco se conocía de la enfermedad en la isla y el mundo, y de su relación con un boxeador encargado de acompañarlo, papel encomendado al cantante y actor Yotuel Romero, ganador de dos premios Grammy con el grupo Orishas.

Giroud consideró un honor la presentación de la película en la Gran Manzana y destacó el éxito que ha tenido entre el público.

Me complace la acogida en Nueva York, la misma que ha tenido en otros escenarios, aunque que la tenga aquí resulta estimulante, porque se trata de gente exigente y conocedora, declaró a Prensa Latina.

La más reciente edición del evento cinematográfico dejó también los premios al documental guatemalteco La Prenda, el chileno Luis Gnecco, como mejor actor por su papel en El bosque de Karadima, y la argentina Dolores Fonzi, lauro a la mejor actriz por Paulina.

Fuente: Prensa Latina