Hatuey: del cabaret a la colonizaciĆ³n

El próximo viernes 3 de marzo, la compañía Ópera de la Calle estrenará Hatuey, obra que –además de haber captado la atención de los medios internacionales- promete un espectáculo singular en dos tiempos: el siglo XVI cubano y la vida social de los años treinta.

Basada en el poema épico del ucraniano Oscar Pinis: Hatuey, memorias de fuego, y adaptada al teatro musical por la dramaturga Elise Thoron y el compositor Sir. Frank London, la ópera mezcla ritmos judíos y afrocubanos en compases irregulares, muy diferentes a los acostumbrados en el género.

foto de la obra Hatuey
Hatuey se basa en el poema épico Hatuey, memorias de fuego, publicado en 1931 por el escritor ucraniano Oscar Pinis.
Foto: Cortesía Ópera de la Calle


Según comentó el director de Ópera de la Calle, Ulises Aquino, traer la obra al escenario cubano requirió ajustes especiales. Lo que originalmente fue concebido como una pieza en Yiddish (lengua judía) para siete actores, dijo, terminó siendo una obra en castellano para 50 intérpretes.

Estaba dispuesto a cambiar mucho de mi concepción por la experiencia de trabajar con ellos, refirió Sir. London en un artículo publicado por el diario norteamericano The New York Times. Y agregó: “Son muy jóvenes y entusiastas, y este material va más allá de las actuaciones que acostumbran, lo cual amplía sus fronteras en muchos sentidos. Y tienen con qué hacerlo”

La compañía, que aprovecha la oportunidad para reestrenar su sede: el teatro Astral, tomará como protagonistas a los actores Yenier Pérez y Saeed Mohamed, en el papel de Hatuey, y a Racek Peña en el personaje de Oscar Pinis, para el cual debió aprender el idioma judío. Asimismo, presentará nuevos miembros en escena.

Hatuey, que estará en cartelera todos los fines de semana del mes de marzo, aborda la historia entre el héroe indio y Tínima, una cantante de cabaret de los años 30 que colabora con la resistencia al gobierno de Gerardo Machado. Con una impresionante escenografía y un vestuario fiel a las épocas, no hay dudas de que esta pieza continuará generando comentarios y marcará signos de exclamación sobre el teatro cubano.