“Hacemos todo lo posible porque no se interrumpa el intercambio”

Hace unos días se quejaba un colega en Facebook sobre lo mucho que se ha demorado la visita a Cuba de la banda norteamericana Red Hot Chili Peppers. El post en cuestión, como otros tantos del mismo autor, colocaba la responsabilidad en el secretismo y la lentitud de nuestra institucionalidad y mencionaba, allá por un tercer plano, las dificultades que se derivan del retroceso impuesto por Donald Trump y sus bravatas a la llamada Normalización de la Relaciones entre Cuba y Estados Unidos.


Josefina Vidal: “dañarán a los ciudadanos estadounidenses, cuyo derecho a viajar a Cuba (…),
se verá más restringido aún”. Imagen: Cubadebate
 

Dialogué en aquel momento con el autor de la queja y le prometí buscar información detallada sobre el tema, cosa que hice en apenas horas, con relativa facilidad, ubicando entre los comentarios de su post algunos aspectos de las respuestas recibidas. En realidad hablé con varios funcionarios de diferentes niveles, que reconocen nuestra publicación como un espacio útil para comunicar de sus respectivos ámbitos y lo primero que me dijeron es que no habían recibido solicitud al respecto de ninguna otra publicación cubana. Como no declararé la identidad de mi colega periodista, tampoco daré a conocer la de mis interlocutores institucionales, que fueron varios y manejaron en todos los casos información pública.  

Lo primero que pregunté a mi primer interlocutor fue, obviamente, sobre la visita del mencionado grupo, aprovechando que conocía de algunas negociaciones al respecto, si bien no estaba al tanto de los detalles. Entonces supe que el Instituto Cubano de la Música lleva más de dos años trabajando en ello y que todo parecía indicar que la visita tendría lugar después del concierto de los Rolling Stones. “El equipo de Red Hot nos visitó dos veces este año ‒continuó mi testimoniante‒,  y hay personas muy serias que trabajan con ellos y residen permanentemente en Cuba, con las que tenemos contacto frecuente. Tenemos todas las variantes de escenario previstas, total disposición y voluntad mutua para acordar la mejor fecha, y mucha claridad de las necesidades de producción sobre las que intercambiamos sistemáticamente”.

Un segundo funcionario de la Música me habló de la que yo suponía causa principal de la dilación y aproveché para preguntarle en qué medida podía haber influido la nueva situación creada por Trump en tal lamentable demora: “la gestión con Red Hot Chili Peppers es muy anterior a la llegada de Trump a la Casa Blanca y se había estado manejando con toda la delicadeza que exige el caso, pero con el máximo interés. Durante la primera visita de sus representantes, este año, quedó claro que las nuevas medidas podrían tener impacto en la iniciativa. Nos pusimos de acuerdo en una estrategia para seguir adelante. Nos hemos puesto de acuerdo perfectamente y nos mandamos mensajes regularmente. Acá tenemos total disposición para organizar el concierto. Hay que tener en cuenta que las medidas de la actual administración estadounidense son confusas y buscan sobre todo intimidar y crear una barrera sicológica para el intercambio, lo que cualquier lector serio entiende perfectamente”.

Recordé que algo similar había escuchado, hacía pocos días, en la rueda de prensa que ofreció Josefina Vidal y me fui a Cubadebate, donde encuentro esta declaración, publicada el 8 de noviembre (mucho antes de que mi colega escribiera el post) y compartida por 315 personas en redes sociales. Allí Josefina dice que las medidas del departamento de estado, publicadas ese mismo día,  ““dañarán a los ciudadanos estadounidenses, cuyo derecho a viajar a Cuba, único país en el mundo que no pueden visitar libremente, se verá más restringido aún”. ¿Acaso mi colega aspira a que los músicos sean tratados de otro modo, mejor que el resto de los ciudadanos?


“Tenemos previstas otras acciones, que trabajamos cuidadosamente con las contrapartes”.
Infografía: Cubahora
 

Un tercer interpelado, vía telefónica, se extendió sobre otros malogrados proyectos, significativos para el intercambio cultural entre ambos pueblos pero afectados por las restricciones impuestas de Trump: “Se han registrado ‒recuerdo que usó exactamente ese término, poco poético pero muy claro‒, 33 cancelaciones hasta la fecha. Además se han dado reducciones de grupos de visitantes y posposiciones. La mayoría de las cancelaciones son visitas e intercambios académicos, aunque se cancelaron también dos conciertos. No convertimos estos temas ‒me exigió incluyera esta parte‒, en información pública porque, en general, nuestras contrapartes prefieren no divulgar el asunto, postura que comprendemos y respetamos, naturalmente, como la comprendería cualquiera que se acerque con buena intención al tema”.

Pero no quise quedarme con el sabor amargo de tanta hostilidad y llamé a un cuarto individuo, de otro nivel, y le pregunté si aun dentro de ese estrecho marco, se habían previsto posibles acciones de este tipo para el 2018? “En este marco hemos logrado, con un gran esfuerzo común, gestar el programa para el Kennedy Center en el próximo mayo, que ya fue anunciado. Tenemos previstas otras acciones, que trabajamos cuidadosamente pero sin detenernos con las contrapartes, en la danza, el cine, el teatro y la música; en varios estados del país. Seguimos esperando visitantes para actividades académicas y para nuestros principales eventos. Desde el MINCULT y sus instituciones hacemos todo lo posible porque no se interrumpa el intercambio ‒concluyó”. Curiosamente, esta persona también me aseguró que yo era la primera persona de toda la prensa cubana que le preguntaba por este asunto.

Así que ahí se los dejo. Probablemente vuelva sobre este particular en otro momento, pero esa vez será con nombres y apellidos de ambas partes.