Frank Emilio, 15 años después vivo aún

Entre las grandes recompensas de hojear “revistas viejas”, está la de “descubrir cosas olvidadas”. He aquí una fotografía publicada en la revista Carteles del 30 de abril de 1933 en que aparece el niño pianista Frank Emilio Flynn a la edad de 12 años. El pie de foto dice: “El joven músico ciego Frank Emilio Flynn, rodeado de algunas de las personas que tomaron parte en el homenaje que se le ofreció en nombre del pueblo de Guanabacoa” 


Foto: Godknows


De padre norteamericano de origen irlandés y madre cubana, Frank Emilio nació en La Habana el 13 de abril de 1921, pero los fórceps utilizados durante el parto dañaron los centros rectores de la visión en su cabecita y este sentido (que apenas le permitía distinguir alguna luminosidad) se le atrofió paulatinamente hasta la invidencia total a los 13 años. No obstante, desde muy pequeño se acercó espontáneamente al piano, pues en su familia no existían antecedentes musicales. Realizó estudios de música en el bachillerato y comenzó a escribir obras teóricas sobre música en la Asociación Cubana de Ciegos.

Quiere esto decir que el maestro Frank Emilio, a edad bien temprana, era ya reconocido por sus virtudes pianísticas y ofrecía conciertos. Importante es recordarlo, porque se conmemoraron 15 años de su fallecimiento el 24 de agosto de 2001, y el maestro merece, cuando menos, una evocación desde este lezamiano ángel de La Jiribilla.

Tuve el honor de conocer a Frank Emilio, de entrevistarle en su hogar 30 años atrás —exactamente en enero de 1983—, verlo sentado al piano en su diaria ejercitación, y apreciar también el amor y la admiración con que su esposa lo atendía. Recuerdo la sencillez de su palabra, la cordialidad exquisita de su trato y la sonrisa que, ante el teclado, revelaba los momentos de satisfacción que el piano le proporcionaba.

Sin embargo, solo por un fugaz instante, observé la contrariedad en su rostro. Entonces la esposa Martha, madre de su hijo, atenta a todo, me explicó muy bajo: “No ha quedado complacido con la sonoridad de una nota”. Después, casi de inmediato, el maestro se relajó y todo volvió a la normalidad.

Decir Frank Emilio es pensar en los grandes animadores del filin. Y ello puede hacernos olvidar que fue un amante de los clásicos sinfónicos, de la música tradicional, de las danzas cubanas (Saumell, Cervantes, Lecuona), del danzón (tocó ocasionalmente en la orquesta de Antonio María Romeu, grabó con Antonio Arcaño), géneros todos que tocaba porque su cultura musical era abrumadora.

Por el año 1946 integró como pianista el grupo Loquibambia, dirigido por José Antonio Méndez, con el cual se presentaban en la emisora Mil Diez y contribuían a divulgar el movimiento del filin en su conjunción del bolero tradicional con el jazz y la canción norteamericana. También se sumó, como miembro fundador, al Club Cubano de Jazz.

Pero no es todo. En 1958 el baterista Guillermo Barreto formó el Quinteto Instrumental de Música Moderna para la interpretación de música cubana con la incorporación de elementos del jazz. Al grupo se integró Frank Emilio como pianista y fueron miembros fundadores Gustavo Tamayo en el güiro, Tata Güines (Arístides Soto) en los cueros y Papito Hernández en el contrabajo. Después entró Orlando López (Cachaito) por Papito Hernández.

Llegado el momento de romper la limitación de los cinco integrantes, Barreto propuso cambiarle el nombre y en adelante, nombrado Los Amigos, estuvieron en libertad de invitar a otros instrumentistas. Los Amigos ganó celebridad por sus descargas de música moderna y de jazz. El grupo se mantuvo activo por muchos años, hasta el fallecimiento de Guillermo Barreto y de algunos otros de sus integrantes.

Frank Emilio grabó numerosos discos de larga duración con la firma EGREM: Rico Melao, Jazz 6 P.M., Pianoforte, Tropicana (varios volúmenes, con el Quinteto Instrumental de Música Moderna), Danzas cubanas, La flauta en el danzón, Frank Emilio presenta a Frank Emilio… Otros más se suman en el decenio del 90 del siglo pasado: A Tribute to Lecuona, Barbarísimo, Antología de Música Cubana, Frank Emilio interpreta a Ignacio Cervantes, A tiempo de danzón… Gustó de la improvisación creativa, pero en la interpretación de los clásicos era sumamente riguroso.

La radio, la televisión, los recitales en el teatro, los centros nocturnos, hoteles y restaurantes capitalinos, acogieron a Frank Emilio al piano. En 1998, a manera de un reconocimiento (¡al fin!) de sus posibilidades como pianista y artista, se presentó por vez primera en el Lincoln Center de Nueva York, junto a un repertorio de estrellas de la música popular.

El maestro vivió 80 años. Se cuenta que murió al piano, fulminado por un infarto. No lo he confirmado, pero bien lo creo en un artista que unió a las condiciones pianísticas una personalidad dispuesta para asumir cualquier reto artístico. Y además, para salir adelante y vencer.