Flores de tequila

Conozco la obra de Mauricio Figueiral casi desde sus comienzos. Me parece que fue ayer cuando él era parte del grupo de trovadores reunidos en torno a la peña denominada “La séptima cuerda”, que acontecía en la biblioteca Rubén Martínez Villena de La Habana Vieja. Con dicho piquete de amigos, integrado por Adrián Berazaín, Pedro Beritán, Juan Carlos Suárez y Jeiro Montagne, Mauricio ofreció sus primeros recitales en sitios como la sala Talía, en los tiempos cuando era estudiante del Instituto Superior de Arte (ISA). De esa época, aún se recuerdan temas suyos como “Simulacro” y “Si va a llover que llueva”.

Mauro, como solemos decirle en circuitos más estrechos, es un creador que se mueve con igual interés por el mundo del audiovisual que por el de la música. De ahí que lo podemos encontrar tanto como hacedor de un video clip, al frente de un programa televisivo o como cantautor. En función de sus amplias miras como artista, Figueiral ha laborado no solo en Cuba sino además en otras geografías, como Venezuela y Brasil.


Foto: Tomada de Internet
 

En el 2015, a propósito de la emisión de Cubadisco, se tuvo noticias de su segundo disco, el fonograma titulado Flores de tequila, un material que da continuación a lo hecho por él en su anterior producción. De tal suerte, en este CD nos topamos con un puñado de melodías en las que el sentido lúdrico y el reflexivo van de la mano.

Contentivo de 12 temas, al menos un par de ellos han recibido una adecuada promoción. Me refiero a las piezas “Si te cansaste de mí”, interpretada a dúo con la vocalista Luna Manzanares, y “Por una camarera”, composición compartida con su viejo amigo y colega de los tiempos de “La séptima cuerda” Adrián Berazaín, quien por cierto también incluyese dicho corte en su disco denominado Si te hago canción, solo que en una versión un tanto más rockera.

Si bien las piezas de aire marchoso que aparecen en la grabación son las que le garantizan a Mauricio una mayor comunicación con el gran público, para mi gusto personal lo mejor de este cantautor en su segundo esfuerzo discográfico está en los temas que representan el costado lírico en el quehacer de Figueiral. Tales serían los casos de ejemplos como “Mal acompañada”, “Desconocida” y sobre todo, “Tu cielo de rodillas”, preciosa composición que pone de manifiesto las posibilidades de Mauro dentro de la arista íntima de la Canción Cubana Contemporánea.

Así, cuando llegamos al final del álbum, el corte titulado “Sálvenme con una cubana”, nos queda la sensación de haber disfrutado en conjunto de una propuesta grata al oído, que corrobora las potencialidades de Mauricio Figueiral como cantautor motivado por ofrecer una propuesta en la que el concepto de hibridación está todo el tiempo presente, a tono con las características que signan a su generación de creadores.