Fiesta Iberoamericana, un brindis por la unidad de los pueblos

Las raíces culturales más distintivas de Iberoamérica laten con fuerza cada mes de octubre en la ciudad de Holguín, donde se reúnen desde 1992 intelectuales y artistas de múltiples regiones del mundo en un hermanamiento de pueblos que autentifica el legado patrimonial de la región.

 

 

 “La XXIII edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana contó
con la presencia de más de 150 delegados de unos 20 países”. Foto: Heidi Calderón Sánchez
 

Considerado el principal proyecto de la Casa de Iberoamérica, el evento se creó por iniciativa de Armando Hart, quien en ese entonces Ministro de Cultura, sugirió a los holguineros organizar una cita que identificara el encuentro entre las dos culturas,  a partir del desembarco de Cristóbal Colón por Bariay el 28 de octubre de 1492.

De este choque histórico-cultural nacieron los pueblos nuevos, acontecimiento que da sentido a la fiesta, sin olvidar la etapa de barbarie y genocidio que también trajo consigo la conquista, significó Eduardo Ávila Rumayor, director de la Casa de Iberoamérica, de la urbe oriental.

Explicó que en estos 25 años de promoción cultural, los organizadores siempre han defendido el criterio de reconocer y articular todas las variantes endoculturales que a partir de ese hecho fueron arribando y asentándose en estas tierras, con un legado de más de 500 años que no podrá borrarse jamás a pesar de las omisiones históricas.

La XXIII edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana contó con la presencia de más de 150 delegados de unos 20 países, quienes expresaron desde la música, la danza y las artes plásticas lo más autóctono de las tradiciones de su país.

Una vez más el Congreso Iberoamericano de Pensamiento constituyó la columna vertebral de los festejos con la entrega del Premio Nacional de Investigación José Manuel Guarch del Monte, entregado al estudio Rescate y conservación de la obra musical del compositor holguinero José María Ochoa.

Las raíces españolas y cubanas se unieron desde la primera jornada con la apertura del Centro Cultural Ibérico, proyecto sociocultural donde confluyen los miembros de las Comunidades de naturales y descendientes de esa nación radicados en esta región,  ubicada en el norte del oriente cubano.

La Muestra del Audiovisual Iberoamericano, exposiciones de artes plásticas, conciertos, presentaciones danzarias y teatrales como las actuaciones del popular grupo humorístico Etcétera, la Compañía Estilo Criollo, de Argentina; y el grupo de Carpacho y su supercombo, proveniente de Chicago, EE.UU.; marcaron el encuentro multicultural desarrollado del 24 al 30 de octubre. Roberto Marín, músico colombiano y director de Carpacho y su supercombo, significó la emoción que sintió en esta primera visita y aseguró que llevarse el corazón de los cubanos y holguineros es el mejor regalo obtenido de esta estancia.

Es increíble la energía de los anfitriones, indicó Vanesa Jerez, de la delegación argentina, al reiterar que es un festejo de pueblo, en el que participan artistas de mucho talento y ha sido maravilloso haber compartido las danzas típicas de mi país. Ángel Graña, vicepresidente de la fundación Antonio Núñez Jiménez y asistente al XII Congreso Iberoamericano de Pensamiento, recordó con mucho cariño varias de las ediciones anteriores, sobre todo la del 2012, marcada por el paso del huracán Sandy por esos dominios.

El maestro sonorense Abelino Vega, de México, aseguró que desde que conoció a Holguín en el 2014 le resulta imposible no retornar a la cita año tras año, pues constituye una excelente oportunidad de dialogar desde la cultura con colegas de otras nacionalidades. Múltiples muestras de apoyo y cariño fueron llevados nuevamente por los integrantes de la Brigada Internacional de Solidaridad hasta Consejos Populares de los municipios de Antilla, Banes y Gibara, esta última la más afectada con el paso del huracán Irma en septiembre último, experiencia que se gesta en el foro desde el 2012 tras los efectos de Sandy.

Un brindis con vino y casabe por la unidad de los pueblos selló la XXIII edición desde Bariay, el primer sitio que avistara en Cuba el almirante genovés y aun cuando en las calles solo se escuchan los ecos de la celebración,  ya se preparan las condiciones para un nuevo encuentro en la versión 2018.

Fue esta edición otro espacio multiplicador de proyectos culturales y de conquistas de naciones que miran y se alimentan hoy de tiempos lejanos, del presente y del futuro por una Iberoamérica más unida e integradora. Holguín volvió abrir sus puertas en este octubre como 24 años atrás, con sus calles y plazas convertidas en escenarios de recuentos y de proyecciones hacia una cultura más auténtica y dueña de los pueblos que la representan desde sus orígenes mismos. Nuevamente la oriental ciudad, de unos 300 000 habitantes y separada a 40 kilómetros de las costas por donde desembarcara Cristóbal Colón 525 años atrás, fue anfitriona de una fiesta que rememora el reencuentro de dos culturas, la europea y la aborigen.