Fidel en el primer aniversario de su partida

Fidel. El nombre latinoamericano de la Revolución realizada contra todo pronóstico, entre las tormentas desatadas por el imperio contra Latinoamérica y el mundo.
Es tu nombre el nombre de la promesa hecha primavera, devenida en pueblo liberado, y puede colocarse al lado de los nombres de otros seres que conmovieron al mundo al iniciarse los inolvidables años 60. Aunque solo tú permaneces vivo en tu obra intacta.

Tu pueblo menguaba en la miseria de la patria hecha un gran casino de Batista, el lenocinio de los yanquis. Tú dijiste “Hasta aquí”. Tú hablaste, tú influiste, tú organizaste, tú te echaste el fusil al hombro con los tuyos, tú combatiste, con el Che, Raúl, Abel, Camilo, Haydée, entre muchos, y al lado del pueblo insurgente triunfaste un 1ro. de enero de 1959, el día más joven del año.
Hiciste que el mundo fuera más fresco. Entraste a La Habana con los tuyos y el rocío aquel día, encarnando una generación constructora que empezó a vencer los estragos del tiempo. Hombres y mujeres que ya no padecían los síntomas de la vejez prematura por la desnutrición. Y cuando el tiempo pasaba a través de los cuerpos, Cuba de tu mano empezó a proteger a los héroes del trabajo y la cultura que conocían el límite de sus fuerzas habiendo dado todo a su país. Por fin se tenía un país, gracias a los nuevos brotes del árbol de tus ideas.
 



 

El capitalismo fosilizaba a la Tierra entera, demoliendo el sueño, convirtiendo en piedra toda luz. Los golpes militares que ordenaba Washington para marchitar la esperanza y que la revista LIFE embellecía, estrechaban su cerco de terror contra nuestros pueblos, que empezaban a hablar el dulce idioma de la revolución; las genocidas invasiones norteamericanas a Vietnam, Laos y Camboya, para ahogar en sangre las extensas plantaciones de la nueva vida, y el naciente socialismo en China Popular; sus maniobras desestabilizadoras en los países socialistas del Este de Europa buscaban aplastar el sueño naciente; su fraudulenta “llegada a la luna” con solo computadores en DOS; Marilyn, el twist, el rock, los hippies, the american dream, celebraciones fugaces de una nación que llegó tarde a las dos guerras mundiales del siglo XX para apropiarse de riquezas, sabios y mercados, y de manera oportunista fingir ser el héroe del mundo. No obstante, las luchas anticolonialistas en Asia y África vencieron, y el sandinismo copó el poder en Nicaragua, los pueblos abrazaron la visión de su amoroso porvenir.
Cayó el Muro de Berlín y con esto el socialismo en la URSS. Ascendieron y cayeron también Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, y luego Reagan, Bush padre e hijo, Clinton y Obama, la economía estadounidense se puso al borde del colapso, pero el buque a tu mando más de medio siglo, la nave poderosa de la revolución cubana no fue vulnerada por la tempestad. Surgieron entonces Chávez, Evo, la paz de Colombia amenazada en su cuna por los perros.

La Edad del Mundo es otra ahora pese al bloqueo. La nueva y joven esperanza de los pueblos se resume en el nombre que has dado a tu patria, Cuba: faro de la tierra, luz de los ojos de las nuevas generaciones que tienen que vencer al tiempo, al horror, a la muerte, al imperio, para ser eternamente jóvenes.