Fernando Rojas: “Lo decisivo será el proyecto”

Como en ediciones anteriores, la Muestra Joven del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) ha dejado a su paso un sinnúmero de comentarios. Este año, a los habituales diálogos sobre la calidad de las obras, los espacios teóricos y la poca presencia de realizadores que se vinculan a la animación, se suma que, por primera vez, Audiovisuales ICAIC patrocinó cinco de los proyectos presentados; mientras que los Estudios de Animación impulsaron otros dos.

Con su apoyo, ambas instituciones se colocaron entre las primeras en concretar el procedimiento de la Resolución 22/2016 del Consejo de Ministros para asignar financiamiento, en pesos cubanos y convertibles, a proyectos culturales sin fines comerciales ejecutados por escritores, artistas y grupos de creadores. Aunque su publicación —en el segundo semestre de 2016— tuvo una amplia repercusión, el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, acotó que el apoyo monetario a esas iniciativas es una experiencia que se realiza en el país desde mediados de la década del 90.

foto de Fernando Rojas viceministro cubano de Cultura
Fernando Rojas, viceministro cubano de Cultura. Foto: Internet


Según explicó, entre las instituciones pioneras en tales emprendimientos figura la Asociación Hermanos Saíz (AHS), que comenzó en 1995 con la entrega de becas a creadores: “Con la práctica, sin embargo, aparecieron dificultades: que los artistas, escritores… no recibieran el dinero de forma directa; que se considerara ingresos personales y por lo tanto fuera gravado; y el surgimiento de figuras intermediarias para su cobro, a las cuales debía entregárseles una comisión”.

Además de esos factores de índole operativa, comentó, motivaron la norma los principios de la política cultural cubana —que estimula la producción de vanguardia— y el creciente interés de personas, instituciones, organizaciones cubanas y no, en invertir en la producción artístico-literaria.

“Creo que fue parte de un proceso natural. En la medida que fuimos desarrollando estas fórmulas de becas, financiamientos a producciones, de encargos de obras… aparecieron las ventajas y también los obstáculos. Y de esa práctica cotidiana, que ya suma décadas, nació la necesidad de tener una normativa integradora, que diera amplio curso al encargo, que creara las mejores condiciones en términos operativos para que el creador recibiera el dinero, que liberara ese financiamiento del impuesto que se le cobra al Ingreso Personal y que, de manera ordenada, lógica, con el control necesario, permitiera canalizar fondos de personas jurídicas y naturales hacia esos proyectos artísticos”.

En ese sentido, la Resolución refiere que el otorgamiento del financiamiento se decidirá de forma colectiva y será aprobado por el Consejo de Dirección correspondiente, una vez que se oiga el criterio de las entidades subordinadas.  El capital, además, será asignado por los presidentes de los Institutos y Consejos ante quien se presente la solicitud, los cuales estarán encargados de controlar la ejecución de los proyectos que se acepten.



El interés social de los proyectos tendrá un peso fundamental para la toma de decisiones. Foto: Internet


De acuerdo con el viceministro, “es de suponer que no todas las propuestas reúnan los requisitos básicos. Considero que la norma es muy útil en ese aspecto porque la decisión se va a tomar siempre por las instituciones: los tres Institutos del Ministerio: de la Música, del Libro, y del Arte e Industria Cinematográficas. Los cuatro Consejos: Plástica, Patrimonio, Casas de Cultura y Artes Escénicas; el Instituto Cubano de Radio y Televisión, y las dos organizaciones profesionales de creadores: la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la AHS.

“Esas son las entidades con la facultad para recibir los recursos y canalizarlos hacia los creadores o grupos de creadores. Creo que ahí se logra un criterio de orden para que no haya injusticias o decisiones arbitrarias. Se establece claramente que las decisiones deben ser colectivas y se menciona en la norma que deben ir a los equipos de dirección de las instituciones.

En el arte no se pueden utilizar mecanismos unilaterales, dirigistas, ni códigos; no funciona así la apreciación del arte y la literatura.“Por otra parte, la Resolución es muy clara al expresar el interés social en el proyecto de obra y la trayectoria del creador para tomar la decisión. Tiene que demostrarse la valía de lo que se propone en términos de obra creativa, que se financia algo realmente valioso, útil, de vanguardia, que dejará un impacto en nuestra vida cultural.

“Para tomar esas decisiones colectivas habrá que asesorarse de conocedores.  En el arte no se pueden utilizar mecanismos unilaterales, dirigistas, ni códigos; no funciona así la apreciación del arte y la literatura”.

Sobre la acotación del cuerpo legal en cuanto al financiamiento de proyectos sin fines comerciales, Rojas explicó que la referencia “tiene que ver con la fase de concepción del proyecto e inicio de su realización. Una vez concluido podría operar otra lógica. Si se trata del libro como bien cultural, por ejemplo, el proceso se realiza como cualquier proceso de publicación, circulación y distribución. Eso mismo vale para obras de la plástica, videoclips…

“No se debe entender que porque la entrega del financiamiento para proyectos se hace sin fines comerciales, no se puede comercializar después el producto terminado. Lo que hay que distinguir entre el momento inicial para financiar la realización de la obra, y el posterior, es que de suceder una operación comercial se hará con posterioridad al otorgamiento de la beca y a la culminación del proyecto.  A partir de ahí la circulación fluirá como la de cualquier otra que se realice en el campo del arte.

“Lo decisivo siempre será el proyecto —concluyó—. Nadie negará a priori el interés de un patrocinador, persona jurídica o natural, cubana o extranjera, en financiar un proyecto. Todo se realizará de forma transparente, por profesionales, en análisis colectivos…”.